A este Partido que ha tenido la virtud de agrupar a millones de mexicanos, para sostener la paz del país y no sólo la esperanza, sino la posibilidad de su fortalecimiento que marche con los pies.pero también con la cabeza,con la conciencia de que se está realizando una obra de vida o muerte para el país.
Un PRI que opere con toda su energía para corregir desviaciones pero fundamentalmente;para obligar a una redistribución de la riqueza y del ingreso, que pongan al país en el camino,no de la igualdad perfecta, que tampoco existe,sino de una liberación justiciera;de la liberación social de los mexicanos.
La consigna,curiosamente actual,sería la misma de José Ma. Morelos;aliviar,moderar,decía en los Sentimientos de la Nación,moderar la indigencia y la opulencia.No hay igualdad absoluta pero propongámonos,en serio y radicalmente la moderación sustancial de la opulencia y la moderación profunda de la miseria que afecta a millones de mexicanos.
Sólo sobre esta base,México puede marchar adelante.No lo hará si sigue acumulando la desigualdad tan profunda, destructiva y ofensiva como es la que existe;sin soluciones políticas no es posible ninguna otra solución,la soluciones solamente pueden partir de que el pueblo organizado,de que el pueblo sea el primer personaje de la vida nacional,el protagonista.
- Hemos restringido la democracia en el interior del Partido,la hemos enflaquecido sobre todo cuando empezó a caminar por vericuetos demasiado peligrosos que nos condujo a la derrota del 2000 y del 2006.Por eso nuestro Partido al recuperar la Presidencia esta obligado a volver al camino de la militancia efectiva con las distintas fuerzas que lo componen.Que vuelva a su esencia que sea un Partido de la construcción nacional;un Partido de hombres y mujeres,sin distinción,con equidad creadoras del porvenir de la nación.
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