miércoles, 22 de enero de 2014

Construir una mejor democracia


La transición política en México ha sido un proceso lento pero con pasos firmes pero aun nos encontramos en un escenario difícil, podemos afirmar que existe un desprestigio de la política en general, un desencanto por parte de la sociedad, de los partidos políticos y de los políticos, falta de acuerdos entre los poderes que dificultan encausar la orientación de los pactos sociales básicos, las crisis económicas recurrentes a nivel Nacional, han generado que las autoridades electorales ocupen un lugar trascendente en la estabilidad del país. 

El papel de la ciudadanía también debe ir en la misma dirección hacia una mayor participación, en la política electoral del país. Como una fuente generadora del derecho, una participación cada vez mas responsable, en la cual se este sujeto a poder exigir sus derechos y cumplir las obligaciones que la propia constitución establece. Es importante empezar desde las bases, las escuelas son un buen foro para comenzar a formar una mayor conciencia, que solo será posible si se logra obtener el poder ciudadano.  No se puede dejar solamente en las manos de las autoridades electorales la responsabilidad de construir una mejor democracia. En nuestra democracia representativa la ciudadanía solo puede ejercer su soberanía el día que emite su voto, y la clase política deja de tener interés en ella y se acordara nuevamente de la importancia del elector hasta el próximo período electoral. “Esta es la tragedia de la democracia representativa”. 

Nuestra Constitución señala en su artículo 39: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instruye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de gobierno”. Y en su Art. 41. Precisa que “el pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Union” y que “los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de la representación nacional y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de estos al ejercicio de poder publico, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan  mediante el Sufragio universal, libre, secreto y directo...”

El orden constitucional le da a la ciudadanía el derecho político de ser la creadora y formadora de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en su beneficio a través de la participación partidaria y el voto, por lo que entendemos que “el Estado es una creación de la Sociedad y ha de estar a su servicio respondiendo a la voluntad de sus integrantes”, pero no es así. 

Es por ello que una ciudadanía participativa es el mejor antídoto contra “un poder político que se extralimita es sus funciones”. Ante una clase política usurpadora de la soberanía popular surge la democracia participativa que le devuelve al ciudadano el derecho de ejercer el poder que le corresponde de forma permanente y continua.

De ahí la importancia de que las organizaciones de la sociedad civil nos demos a la tarea de participar de una agenda de trabajo mas allá de las elecciones, impulsemos la construcción de ciudadanía y democracia en lo político, lo social, lo económico y lo educativo a través de espacios donde se discutan y se propongan de manera continua y permanente demandas y necesidades de la ciudadanía, que le sean presentadas por la sociedad civil ya sea individual o a través de sus organizaciones, para que juntos, influyan  en las políticas públicas y decisiones gubernamentales, así como las iniciativas de ley en el Congreso de la Unión.
Por eso es importante promover, que la ciudadanía opine, participe y comparta los espacios de decisión en todos los niveles para que sus demandas sean atendidas.


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