Estamos consientes que con el actual Gobierno, no se van a resolver todos los problemas de la nación que se han venido acumulando a lo largo de éstos últimos 25 años, y no podrán ser resueltos humanamente por más esfuerzos que se hagan, será tal vez que los próximos gobiernos sean quienes deberán continuar la obra, con esto no quiere decir que la población esté quieta y conforme, y ponerle un freno a su impaciencia y esfuerzo, ya que el futuro será determinado por nuestro presente y su realidad, los caminos del desarrollo pacífico están abiertos y cualquier intento de violencia no tendría razón de ser. Hablamos todos los días de problemas, todos ellos tienen su propia naturaleza y deben ser abordados conforme a ellas, pero no se pueden resolver los problemas nacionales aislándolos unos de otros; todos forman parte de un complejo estrechamente vinculados entre sí, y exigen un tratamiento sistemático, de acuerdo con una visión y un plan de conjunto, porque ningún problema puede ser puesto en camino de resolverse, sin tomar en cuenta su relación con el resto de la problemática nacional. Las soluciones económicas están ligadas a las educativas y a las de seguridad social y a otras, y éstas a la vez, a las de orden político. Por tanto la política debe ser, la actividad llamada a coordinar todos los esfuerzos populares y nacionales - desde el Gobierno y fuera del Gobierno - para atacar los grandes problemas del país, resolverlos y dar paso a una sociedad cada día más justa y con mejores condiciones de vida.
Las Reformas preconizadas y puestas en práctica por los diferentes gobiernos a lo largo de nuestra historia, han comprendido todos los órdenes de la vida nacional. Han modificado sustancialmente el derecho, la estructura económica, las relaciones de propiedad, la organización social, los mecanismos políticos y la situación cultural del país.
En la medida en que tales reformas han sido profundas y se han aplicado consecuentemente, han tenido un valor, han contribuido de manera decisiva a la construcción de nuestra sociedad y a la inversa. En la medida en que dichas reformas han sido superficiales o se han retrasado o desviado o frustrado en su aplicación, han perdido vigor y trascendencia con menos cabo del desarrollo nacional y de la satisfacción y aspiraciones del pueblo. Hacer un balance de las reformas, sería precisar que se ha hecho en el camino de su transformación, que es lo que no se ha hecho y que es lo que debe hacerse ahora.
El crecimiento desigual del país - círculos que prosperan con gran rapidez, grandes grupos marginados del desarrollo económico, cultural, regiones muy adelantadas y otras muy atrasadas - es el problema más severo que confrontan las generaciones actuales de mexicanos. Constituye, incluso un amago para la paz interior y la estabilidad política y no puede ser atacado con eficacia dada su magnitud, con medidas de administración rutinarias y lentas, mismas que se agravan por el fenómeno de la multiplicación demográfica.
De ahí la preocupación del Presidente de la República por poner en movimiento y modernizar a México, a través de iniciativas que dieron como resultado nuevas reformas constitucionales, en materias tan sentidas como la energética, telecomunicaciones, y educativa entre otras, no importándole la pérdida de popularidad a su Gobierno y de paso al Partido que lo llevó al poder, por lo cual ahora tendrá que redoblar el esfuerzo, mejorar sus estrategias y líneas de acción, paras ser exitoso en el examen del 2015 al que será sometido, Partido y gobierno en las urnas electorales por el voto popular.
Las reformas bien aprovechadas lejos de convertirse en pérdida del apoyo popular para el gobierno, pueden convertirse en verdaderos resortes de despegue, el secreto está en la voluntad, la disposición y al alcance que el proyecto modernizador les quiere imprimir para que los beneficios de éstas reformas constitucionales se vean reflejadas y sean sentidas por la población, por ejemplo que en la reforma educativa los padres de familias vean que sus hijos todos los días cuentan con sus maestros y maestras en el salón de clases, con una educación de calidad, que las instalaciones educativas reciban mantenimiento oportuno que el bullyng se erradique de los centro educativos, que se premien a los mejores alumnos y maestros, que se eliminen los comisionsados sindicales que en su conjunto representan pérdidas millonarias para el erario público; igual condición pasa con la reforma energética, la gente no le cree al Gobierno que bajará las tarifas de electricidad, la gasolina y el gas, porque éstos servicios cada mes sube el precio y también, nada se hace para evitar el robo de la energía elèctrica que a todas luces y a diario realizan los puestos del comercio informal, los asentamientos humanos irregulares y en muchos casos hasta locales del comercio formal, lo mismo pasa con el robo de gas y gasolina en las redes de PEMEX tendidas a lo largo y ancho del país, robo en el que participan algunos trabajadores y funcionarios de la paraestatal, y que según cifras dadas a conocer por la propia empresa a la opinión pública representan miles de millones de pesos en pérdida. Estos ejemplos en educación y en el sector energético a que hacemos referencia, se reproduce en todas las instituciones del sector público, en el que la simulación, el burocratismo, la complacencia y contubernio, son prácticas de todos los días sin que la autoridad se ocupe de combatir, no con autoritarismo ni represiones, sino con estricto apego y respeto al derecho y a las leyes vigentes.
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