No se puede idear una gran nación, democrática independiente, con una prensa que sea portavoz de la cultura del exterior, instrumento de la colonización cultural de México, transmisora de valores ajenos a la cultura de origen y de sentido nacional; no se puede forjar una nación con una prensa que ostenta su desprecio a las grandes tradiciones libertarias, liberales del pueblo, no se puede ir adelante en la reforma social indispensable para México, con una prensa que todo lo embrolla, lo enturbia, con una labor cotidiana de mentiras, difamación, calumnia, extorsión; la prensa que hace veja y escarnio del delincuente, que viola la ley porque califica de asesino a quien todavía no ha sido sentenciado por un juez. Una prensa que oculta a los verdaderos responsables de la inflación, de la especulación, del encarecimiento, una prensa que divulga la violencia, la obsesión sexual exagerada. Nadie puede ocultar que esa es una de las grandes calamidades de la vida pública de México, preguntemos: ¿Qué hemos dejado que lean nuestros hijos?, ¿Qué hemos dejado que lean los obreros y la clase media, sobre todo? Y luego nos espantamos de la acciones de la juventud; no nos damos cuenta, de la obra perniciosa de la televisión durante años y años, cuando se dedica en gran parte a esa difusión, no hablo de la televisión que rescata la utilidad prodigiosa de ese medio para hacer cultura, para informar, porque la televisión en sí misma, es un instrumento maravilloso de la comunicación, pero también se utiliza en uno o en otro extremo; México no merece este tipo de actividad periodística, este tipo de comunicación social, el México de hoy exige una prensa superior, animada por los grandes retos de nuestro pueblo, por los grandes ideales de la humanidad, una prensa que defienda los derechos del hombre, una prensa que sepa traspasar las murallas que se levantan, que han permitido al hombre de nuestro tiempo estar realmente informado de lo que pasa en nuestro mundo.
La nación mexicana tiene derecho a estar bien informada sobre su propia realidad, sobre su propia sociedad, la crítica si, que no entienda que la única crítica y honorable es la que se hace del Gobierno, porque la mayoría de los medios de comunicación del país son hostiles a todo lo que venga de él, o ajenos a todo acervo de valores políticos, es un hecho que no necesita ser probado, porque es evidente, que esa prensa es la que ha educado al mexicano medio, en una serie de a priori y de supuestos de obviedades, teñidos de pasión de partido. Estar en el Gobierno quiere decir ladrón; apoyar al Gobierno es ser corrupto; ser diputado es ser ignorante y holgazán, líder obrero, bandido. ¿Por qué nunca, se ha tratado de satanizar a los banqueros, a los grandes capitales, a muchos elementos de las clases sociales, de las clases superiores?,, ¿Por qué no se exhibe el latrocinio de muchos comerciantes? Porque esa prensa tiene un Partido, porque no es cierto que exista una prensa sin partido. ¿Qué partido puede tener algunos grandes consorcios de la comunicación?, ¿Cómo es posible que algunos de esos grandes órganos de difusión fundados sobre capitales inmensos, apoyados por los inmensos capitales nacional y extranjero o de la industria nacional y extranjera, actúen en contra de las clases en que se apoyan? Tienen muy buenos servicios de información. ¿Por qué no descubren los grandes fraudes?
El desarrollo de la nación exige otra prensa, para superar la política nacional, no solamente debe superarse ella misma, también sus instrumentos de difusión, para que sean política y comunicación, dos fuerzas conjuntas que impulsen el desarrollo de la nación, para que la política en México, sea una política de las grandes masas del pueblo, una política autentica por la renovación social, por la democracia, para que la prensa sea el espejo y el instrumento de esa política nacional y también el espejo del México del futuro.
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