lunes, 26 de mayo de 2014

El bullying escolar

El maltrato al interior de los planteles escolares, lo mismo en público que privado, no es un fenómeno aislado y tampoco de reciente aparición, este fenómeno cada día más creciente tiene por lo menos más de tres décadas en que se ha presentado, especialmente se reconocía y conocía inclusive como una práctica normal en las escuelas de nivel medio superior con el fenómeno del porrismo, donde los alumnos de nuevo ingreso en especial sufrían vejaciones en su persona, maltrato psicológico y físico, y el robo de sus pertenencias, entre muchas otras cosas.
Lo peor del caso es que a partir de las décadas de los 70`s y hasta la fecha el maltrato en las escuelas se ha presentado y alcanzado a los niveles de la educación básica y media básica, es decir primaria y secundaria, niveles en los que se supone que los maestros frente a grupo, las autoridades del plantel y los padres de familia, son corresponsables de la seguridad, el buen trato, la educación, la formación y el desarrollo del estudiante, mandato legal que no se cumple y por lo tanto al relajarse la disciplina y el no cumplimiento de la ley y de las obligaciones que cada uno de los actores del proceso educativo, trae como consecuencia más violencia, menos aprovechamiento en el aula, y un desinterés generalizado, por cambiar el status que genere un mejor ambiente en la formación de los niños y adolescentes.
Los medios de comunicación a diario nos dan cuenta de hechos lamentables de maltrato e inclusive de pérdidas de vida, generados por los propios estudiantes con la complacencia de maestros, autoridades escolares, de la Secretaría de Educación Pública, y porque no decirlo, hasta de los propios padres de familia.
Detener la violencia al interior de los planteles escolares, no es cuestión de reformas legales, lo que verdaderamente se requiere es que las autoridades de educación pública, verdaderamente cumplan sus obligaciones, ejerzan sus cargos con alto grado de responsabilidad y de sensibilidad social, en cada uno de los eslabones de mando, desde el secretario de educación pasando por sus subordinados, subsecretarios, directores generales, delegados de educación, secretarios de educación en los Estados, supervisores, directores y maestros de grupo. Y en cada uno de estos eslabones, cada uno de ellos cumpliera con lo que la ley dispone, seguros estamos que la tranquilidad al interior de las escuelas se restablecería sin necesidad de reformas educativas o de otra naturaleza, simple y llanamente con el cumplimiento del deber de todos éstos empleados públicos que son pagados por la sociedad, y deben estar al servicio de la misma.
Explicaciones son muchas, pero lo cierto es que resolviendo la principal que es obligar a los servidores público que cumplan con sus responsabilidades en cada una de las cadenas de mando la violencia quedaría superada, los niños y jóvenes ganarían y las sociedad en su conjunto se fortalecería porque estos niños, hombres y mujeres, que representan el futuro de la nación se convertirían en su momento en ciudadanos responsables, con una educación diferente a la de la violencia.
En este delicado problema no caben  autocomplacencia ni  simulaciones y en juego está el futuro del país, la educación es la piedra la angular de nuestra sociedad, los recursos invertidos son cuantiosos, aquí no cabe consentir el autoritarismo sindical, llámese SNTE o coordinadora o cualquier otra corriente sindicalista, tampoco chivos expiatorios de maestros de grupo o autoridad de menor, para satisfacer a la opinión pública, porque todos sabemos que al interior de las escuelas públicas, los directores de planteles y supervisores escolares tienen su designación tiene su origen en la voluntad sindical por lo tanto el directivo escolar su compromiso no es con la autoridad inmediata superior, sino más bien con los líderes sindicales, pues de ahí procede su nombramiento, la autoridad solo avala, en consecuencia un director de escuela difícilmente puede sancionar a maestros faltistas, maestros que no cumplen con sus obligaciones frente al grupo y menos aún con el cumplimento de los programas y planes de estudio, porque si los sanciona el sindicato inmediatamente presenta su petición de cambio de directo y/o de supervisor.

En este escenario el panorama se ve muy difícil de resolverse, la violencia continuara en las escuelas por desgracia, las autoridades de mayor rango, seguramente saltaran a la opinión pública, ofertando reformas legales para combatir el bullying, nada más falso que ello pues si aceptamos con realismo que este se presenta en niños de la escuela primaria, secundaria, éstos especialmente los de la primaria, ninguna norma penal los prevé como sujetos de responsabilidades para privarlos de su libertad o cosa que se le parezca, por lo que le o decimos con un alto sentido de responsabilidad que en realidad, lo que se requiere es un cambio de actitudes, desde el mando más alto de la Secretaría que supervise, sanciones y estimule a los servidores públicos que cumplan con sus obligaciones en toda la cadena de mando, que se acabe la simulación y la autocomplacencia con el sindicato y con ello se restablezca el orden, la paz y la tranquilidad en las escuelas en las que además se debe fortalecer la participación de los padres de familia y el liderazgo del maestro. 

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