miércoles, 4 de junio de 2014

Tenemos las Herramientas para Enfrentar el Presente.

Para quienes nacimos y crecimos al cobijo de la Revolución a mediados del siglo pasado, Querétaro representa la majestad jurídica de la norma constitucional y el Cerro de las Campanas el símbolo universal de la no intervención. Todas las colectividades que en nuestros días luchan por obtener mejores niveles de vida, pueden encontrar en el proceso histórico una linea de conducta, en el inquebrantable propósito de conservar el derecho a su autodeterminación. No hay un camino ni dos, para que la colectividad luche por su mejoramiento. Hay tantos caminos, como comunidades dotadas de personalidad deseosas de progresar, Todos los pueblos tienen derecho a buscar su propia ruta, nosotros la encontramos en nuestra Revolución.
Nuestro devenir histórico comprueba que siempre que se llegue al acaparamiento de los recursos principalmente de la tierra, por unos cuantos privilegiados, tendrá que venir un violento que destruya tal estado de cosas y lo substituya  por otro más justo y equitativo en el que todos tengan oportunidad de acceso al bienestar y a la riqueza.
Así nació la Revolución de 1910 que culminó con el Congreso Constituyente de Querétaro. La Ley de 1824 fincó la forma de gobierno, la de 1857 los derechos del hombre, que salvó a la nación al organizarla bajo los principios de equidad jurídica y al establecerla sobre la base inconmovible que constituye la esencia programática de la Revolución: la justicia social.
Hoy podemos aquilatar sin reservas y en su justo valor, las acciones y las ideas de todos aquellos que aun difiriendo en medios coinciden en objetivos y fines, para introducir cuantas modificaciones les parecen adecuadas.
El desarrollo de México por mandato constitucional, no debe basarse en la explotación del hombre, ni debe ser a costa de las prestaciones sociales que el trabajador deje de percibir. La Constitución es una norma que en su previsión contiene los afanes e ideales históricos de la nación, es el punto de partida para regir las nuevas realidades y crear aquellas que demanda el progreso, por eso es patrimonio de todos. Dentro de sus directrices conviven ideologías distintas y credos.
La Revolución siempre presente, mientras subsistan  desigualdades dolorosas y haya carencias que satisfacer; eliminar unas y suprimir otras es labor inaplazable de los hombres a quienes el voto lleva al gobierno, y por ello no deben rendirse ni doblegarse al halago de los poderosos ni olvidar el dolor de los humildes; en una política que encuentre su mejor recompensa en la intensidad del esfuerzo que realice al servicio de sus fines. No es fácil vencer los obstáculos del medio ni la resistencia de los intereses; no se puede esperar lo imposible, pero no por ello se puede dejar de hacer todo lo que el vigor y la fuerza permitan,la tranquilidad de un gobernante está en la certeza del deber cumplido servir al pueblo y al país sin pausa ni limitación es su única justificación histórica.
Los preceptos constitucionales son indispensables en nuestra vida diaria y convertirlos en realidad, acatarla como ley y seguirla como programa, cumplir las obligaciones que ella nos impone para disfrutar de su amparo, de los derechos que establece.
La vigencia de la Constitución garantiza la esfera de libertad de las personas, el equilibrio entre los grupos sociales y el derecho de todos a luchar dentro de la ley, por la justicia, inspirándonos en ella, tomándola como norma de gobierno y guía de acción, estamos en condiciones de continuar su avance,  consolidar nuestra nacionalidad, extender el bienestar y asegurar su libertad.

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