El mal momento por el que pasa el Instituto Politécnico Nacional, obliga a reflexionar respecto a ¿qué está pasando?
Desde luego, es incuestionable que de acuerdo a la marcha del país, leyes y reglamentos que conforman el marco jurídico de las instituciones deben revisarse, simplemente para actualizarse. El mundo y nuestro país estamos inmersos en un permanente cambio que obliga a revisar los instrumentos jurídicos a efecto de actualizarlos y ponernos al día. El sentido común acepta esta reflexión, pero la pregunta es ¿Cuándo es oportuno?
Por ejemplo, es difícil que el calendario político-electoral de México deje muchos espacios para tranquilamente hacer cambios y modificaciones.
Después, una vez seleccionado el tema o los temas, preguntarse ¿qué procedimiento vamos a seguir?, lo normal es que se siga el ortodoxo, el tradicional, pero en una institución pública universitaria los estudiantes quieren estar enterados no solamente de ¿qué se está haciendo?, sino también ¿qué se pretende hacer?, para el efecto, es necesario que conforme vayan avanzando las reuniones de trabajo, en el caso que nos ocupa, del Consejo General Consultivo del IPN se vaya informando a la comunidad de los avances.
Si, sé que antes no se hacía esto, se trabajaba de manera similar a como se hizo ahora, cuando al final se presentaba a la comunidad politécnica al reglamento, ponderando lo que se consideraban avances. Pero lo que sucedió ahora es que empezaron a correr versiones inverosímiles que ante la falta de información masiva oficial permitió se afirmaran insensateces, como aquello de asegurar que el Politécnico ya no va a dar títulos de Ingenieros sino sólo certificados de Técnicos Superiores.
Recuerdo que una cosa parecida sucedió en 1942. El Politécnico se creó en 1936 y para 1941 empezaron a terminar su carrera los primeros egresados, cuando la Secretaria de Educación del Gobierno del Presidente
Manuel Ávila Camacho, mencionó que una alternativa es que el Politécnico expidiera certificados y la UNAM el título. Se hizo una huelga, desde luego se ganó que el Politécnico otorgara sus propios títulos y el tema no se volvió a tocar.
Por otra parte, en el mundo real, el Politécnico los jóvenes, al terminar su vocacional (educación media superior), tienen derecho a optar por algún certificado de técnico en determinadas especialidades, a la sazón tienen entre 18 y 20 años y pasan a las escuelas superiores donde les esperan 4 largos años de estudio para obtener su diploma de pasante y hasta que hacen su servicio social y luego la tesis con los requerimientos que sean necesarios para su examen profesional, se levanta el acta de dicho examen y con esto se procede a expedir el título.
En números generales, menos de la mitad de los que entran al primer año, terminan exitosamente toda la carrera, poco a poco van quedando fuera del reglamento, ya sea porque se casan, cambian de dirección, comienzan a trabajar y su trabajo ya no les permite atender la escuela, etc., etc. Estos jóvenes han pedido que el Politécnico, cuando tengan dos años terminados, les entreguen lo que se llama “una salida lateral”, donde puede proceder el certificado en técnico superior en…
En cuyo caso, como el lector notará no se le puede expedir el título de Ingeniero a quienes no han cumplido los requisitos a cabalidad, pero estos jóvenes dicen que un documento de ese calibre, expedido por la ESIME, la ESIA o la escuela que corresponda les permite una mejor posibilidad para incorporarse al trabajo. Si este fuera el caso a que se refieren, estarían fuera de lugar.
Soy orgullosamente egresado del Politécnico, donde estuve desde 1951 hasta el año 2000 en que me jubilé, en 1951 con 12 años entré a primero de pre-vocacional, en 1961 terminé la carrera de Contador Público en la ESCA y en 1967 la carrera de Licenciado en Economía en la ESE, después en ambas escuelas di clases, fui Director de la Escuela Superior de Economía (ESE) donde conocí jóvenes del llamado Comité de Lucha en 1974-1977, cuando había guerrilla urbana en la Ciudad de México.
En resumen, entre más me entero, más me doy cuenta que este es un movimiento que al surgir, no hubo la correcta comunicación que requería y advierto, como es lógico, que hay otros intereses mesclados, creo que es oportuno anotar aquí, la hipótesis de que el 26 de octubre está anunciado un mitin en el Zócalo del partido político Morena para tratar de revertir la Reforma Energética que con toda seguridad argumentaran que significa una traición a la patria y al General Cárdenas.
Al Instituto Politécnico Nacional lo fundó, el General Cárdenas en 1936 y como nuestro fundador, la abrumadora mayoría de los Politécnicos en buena medida somos cardenistas, así que es muy probable que la comunidad politécnica pueda dar un gran apoyo a este mitin, que es de gran trascendencia para AMLO y para el partido Morena.
Porque si lograran anular la Reforma Energética, le darían un golpe político a los tres partidos más importantes del país. Al PAN y al PRI porque son los principales promotores de esta Reforma y al PRD porque en la elección de 2015 se va a ver por primera vez en un proceso electoral, qué tantos votos le arrebata Morena al PRD y qué tantos votos gana Morena. Y desde luego, anular la Reforma Energética catapulta en automático a AMLO para el 2018, como un candidato fuerte para la elección Presidencial.
Finalmente, si lo vemos desde este enfoque no nos parecerá raro que aunque les dijeron que sí a las demandas de los jóvenes politécnicos, incluyendo la renuncia de la Dra. Bustamante Díez, van a decir que no a éstas y que quieren más, con el propósito de mantener sin clases a la comunidad politécnica.
Por cierto, vale la pena mencionar que los medios de comunicación ya identificaron al porta voz del movimiento, como miembro activo del partido Morena.
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