Por Cuauhtémoc Anda Gutiérrez
Este fin de semana pasado leí con mucha vergüenza las notas publicadas en la prensa extranjera respecto al vergonzoso caso de los muertos y desaparecidos en Iguala, en el que todo indica que el Presidente Municipal de Iguala Lic. José Luis Abarca Velázquez está implicado, por su relación con sus cuñados, quienes trabajaban para los tristemente famosos narcotraficantes Beltrán Leyva y quienes ya habían formado el cartel de los Guerreros Unidos.
A finales de septiembre su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa, rindió su informe del DIF de Iguala, después del informe organizaron un baile, en el que también se encontraba el Alcalde y sus amigos, cuando les avisaron que un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, llegaban en tres camiones que habían secuestrado, temerosos de que irrumpieran en el festejo, el Jefe de la policía dio instrucciones al cuerpo policiaco para que los detuvieran, se armo la gresca, los detuvieron, mataron a algunos y al subir la irritación, se dio la orden de liquidarlos y 43 de los estudiantes desde entonces quedaron en calidad de desaparecidos.
Días después aparecieron seis fosas clandestinas con cadáveres, cuerpos calcinados, otros destruidos y se empezó el muy penoso trabajo de identificar a los cadáveres, en medio de un escándalo mayúsculo, en el que el Alcalde pidió licencia de un mes a su cabildo, lo autorizaron para después desaparecer junto con su esposa y el Jefe de la policía, desconociéndose hasta la fecha su paradero.
El Gobernador Heladio Aguirre mostró su ignorancia respecto los dolorosos acontecimientos. El Presidente Peña exigió que cada nivel de gobierno adoptara sus responsabilidades, para luego pedir al Procurador de Justicia, Jesús Murillo Karam, que se trasladara a Iguala a encabezar tanto las investigaciones como los procesos que se deriven de ellas.
Días después el Gobernador reconoció que se trataba de de una brutalidad, pero también dijo que de los restos encontrados no todos eran estudiantes.
Derivado de los interrogatorios, los policías detenidos llevaron al Procurador a localizar cuatro fosas más donde también hay cuerpos. La identificación de los cadáveres, están participando también expertos argentinos. Por cierto, ante las declaraciones del Gobernador el procurador dijo que él será quien se encargue una vez que se terminen los estudios sobre la identificación de los cadáveres en proceso, él se encargará de decir a partir de que se conozca la verdad, quiénes son.
Las reacciones en todo el país son de asombro, de repudio y piden la cabeza del Gobernador, quien dijo que haría un plebiscito para que sean los guerrerenses quienes decidan si se queda o se va y añadió que si con su renuncia se resolvía el asunto y lo haría de inmediato.
Curiosamente el DIF significa Desarrollo Integral de la Familia. Los jóvenes de la Normal de Ayotzinapa son de origen muy humilde y son también la esperanza de sus familias para salir adelante, sacudiéndose a la pobreza, pero más que esto son muchachos de alrededor de 20 años que intentan formarse y es claro que secuestrar autobuses es un delito que de ninguna manera amerita la pena de muerte.
Me cuesta mucho trabajo pensar que haya gente que basados en su efímero poder consideren semejante castigo para estos jóvenes y pensar que tal canallada pueda quedar impune.
El Presidente Peña ya dijo que en este asunto se irá a fondo y la presencia y seriedad del Procurador Murillo avalan esa intención.
Mientras tanto en el país, en Michoacán estudiantes secuestraron 35 autobuses para ir a apoyar a sus compañeros de la Normal de Ayotzinapa, Guerrero en un acto de solidaridad, en la UNAM y en la UAM, en el DF harán un paro de dos días para manifestar su repudio al acto de barbarie.
Recuerdo que en enero del 2013 también leí periódicos de Europa y Estados Unidos, pero me interesaban más los franceses, porque fue cuando la Suprema Corte puso en libertad a Florence Cassez, porque no se había respetado el “debido proceso” más no porque no hubiera participado en los hechos que la llevaron a la cárcel. Hablé con un distinguido profesor que fue mi compañero hace años en la Universidad de Texas cuando estudiábamos el doctorado y le dije – equivocadamente la están festejando como si no hubiera participado en los ilícitos, no hay duda, si participó, pero su libertad vino por la torpeza a la hora de procesarla.
En el caso que ahora nos ocupa, me da vergüenza hablar con mis amigos, allende las fronteras porque el caso es indefendible y lamentablemente injustificable.
Por cierto, esta nota la escribo al medio día del martes 14 de octubre y con asombro leo en el periódico Le Monde, que el principal capo de los Guerreros Unidos cayó abatido hace unas horas en el pueblo de Jiutepec, Morelos por la Policía Federal.
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