jueves, 15 de enero de 2015

Focos rojos y amarillos en el PRI


A escasos cuatro meses de la celebración de la Jornada Electoral que renovará la totalidad de la Cámara de Diputados Federal, nueve gubernaturas, diversos congresos locales y gobiernos municipales, es loable la actitud de la dirigencia nacional del PRI, que en congruencia con las tendencias que en diversos medios se dan a conocer de la intención del voto en los procesos que se avecinan y que sea precisamente el secretario técnico del consejo político nacional quien con su amplia experiencia y conocimientos de las luchas electorales, señale las preocupaciones del Comité Nacional por los resultados de encuestas internas que en prácticamente el 70% de los 300 distritos electorales, la competencia electoral será muy cerrada especialmente en la cuarta circunscripción que concentra la más alta votación del país, sin dejar de reconocer que en las otras circunscripciones, la competencia entre el PRI y sus opositores es cada vez más cerrada.
Es inteligente y con alto sentido de humildad, reconocer las dificultades que enfrenta el priísmo por falta de trabajo territorial, de una estructura sólida en la base y por los resultados no tan favorables en la gestión de los gobiernos en algunos municipios y entidades del país.

Si bien es cierto, que al priísmo debe preocuparle esta elevada competencia y que pone en riesgo la pérdida de gobiernos estatales, municipales, congresos locales, y el propio congreso federal que se complica por el escenario que priva a nivel nacional, por los graves problemas de inseguridad, el vandalismo y la falta de aplicación de la ley, que se agrava aún más con los problemas económicos que el país enfrenta y que juntos todos estos factores han contribuido a una percepción negativa que la población tiene de la administración del gobierno federal.
Resulta no tan grave que a partir del reconocimiento de las complicaciones que el Partido gobernante enfrenta rumbo al proceso del 7 de junio, cierto es que el priísmo con su experiencia, habilidad y conocimiento de los procesos electorales, sus métodos para movilizar sus fuerzas vivas y el voto duro, puede el PRI girar hacia lo positivo, si con humildad como se deja entrever en las declaraciones de su secretario técnico del Consejo Político, acierta a seleccionar a sus mejores mujeres y hombres para postularlos a los cargos en disputa, si se aleja de nominar a hombres y mujeres que han sido cuestionados socialmente por su pasado, si acierta en una convocatoria a la unidad participativa y no al arreglo entre facciones que son las que dominan en cada proceso la postulación de amigos y familiares, sin importar la imagen y el trabajo.

El PRI requiere para ganar, ser más incluyente, con amplios cuadros marginados en la participación activa del Partido, no es postulando más jóvenes, desechando a los cuadros de experiencia como el PRI ganará, entreverar a las generaciones ha sido en los tiempos del PRI vencedor la mejor fórmula ganadora, con buenos candidatos, probados en su militancia y en su trabajo con las bases, con disciplina y con un privilegio al trabajo de base, antes que acarreos y grandes mítines, el PRI puede y debe revertir las tendencias donde no les son favorables.

Es importante que el PRI postule a hombres y mujeres, además de incuestionables socialmente a quienes conozcan las fortalezas del Partido y de sus gobiernos y las debilidades de los adversarios, que en sus administraciones donde han sido gobierno han dejado grandes problemas que van desde la corrupción, la impunidad hasta las ligas con el crimen organizado, por eso se requiere candidatos que dominen el debate y que convenzan con argumentos y que sobre todo sean incapaces de revertir la idea en el ciudadano que sólo en el PRI está la corrupción, la impunidad y las ligas con los grupos delicuenciales, cuando son en otras fuerzas políticas donde éste fenómeno tiene igual o más índices de presencia, es increíble que casos como el de Iguala y Michoacán, a los gobiernos perredistas que los originaron, sean los que menos pierden y el gobierno del PRI y su partido, sean los más cuestionados ante la falta de acción y de cumplimiento de la ley, igual situación pasa con el líder nacional del PAN, y sus probados casos de moches y muchos actos de corrupción de los gobiernos de derecha y que sean éstos quienes a través de los spots hacen creer a la población que son los baluartes de la moral y quienes están del lado del ciudadano para combatir la corrupción, la impunidad y cerrarle el caso al crimen.

En síntesis, un PRI con unidad en los hechos, no en el discurso, con candidatos seleccionados con buena imagen pública, con capacidad para debatir, conocedores delas fortalezas del PRI, de las debilidades del adversario y privilegiando el trabajo de base, será un PRI ganador que se levante con la victoria el próximo 7 de junio, la palabra la tiene quienes toman las decisiones al interior del Partido, sería lamentable que por arrogancia o por omisión el examen ante las urnas a la mitad del sexenio se pierda la oportunidad de apuntalar con la confianza ciudadana, el gran proyecto transformador del Presidente Enrique Peña Nieto.

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