lunes, 23 de marzo de 2015

La nave va. Pemex en el edén

Raúl Moreno Wonchee 

La reforma energética dio una nueva perspectiva histórica a la conmemoración del 18 de marzo. Vale recordar que luego de la expropiación, el presidente Cárdenas planteó que no bastaba. El 1o de septiembre del 38, dijo en su Informe: “para evitar en lo posible que México se pueda ver en el futuro con problemas provocados por intereses particulares extraños a las necesidades interiores del país, se pondrá a la consideración de vuestra soberanía que no vuelvan a darse concesiones del subsuelo en lo que se refiere al petróleo”. Una reforma al 27 constitucional eliminó las concesiones y dejó abierta la contratación para promover el desarrollo de la industria. Los contratos-riesgo dieron lugar a abusos por lo que fueron eliminados por la Ley del 58. En 1960, otra reforma al 27 prohibió todos los contratos, lo que se convirtió en una camisa de fuerza que la realidad violentó. Surgió un contratismo irregular que el auge petrolero incrementó, el neoliberalismo acentuó y el panismo llevó al paroxismo, lo que vulneró a Pemex. Peña inició la reforma energética reponiendo el texto cardenista del 27. A diferencia de la reforma de Calderón que fue repudiada por privatizadora, la de Peña mantiene la propiedad de la nación sobre los hidrocarburos en el subsuelo, no admite las concesiones, reafirma la rectoría del Estado, fortalece a Pemex y ordena los contratos. Este año la conmemoración fue en Tabasco, primer productor de gas y segundo de petróleo. Su gobernador Arturo Núñez, perredista, es un político serio y responsable. Razonó su apoyo a la reforma energética y le planteó al Presidente “una alianza estratégica para el éxito de los esfuerzos nacionales”.

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