Se me ocurre que la realidad y la importancia de México nuestra gran Nación, debe ser más grande que cada uno de nosotros y sus problemas, incluídos países, gobiernos, empresarios, administraciones públicas y privadas, obreros, campesinos, ejército y armada, organizaciones sociales, sindicatos, legisladores, funcionarios públicos y privados, dueños de los medios de comunicación, comentaristas de radio y televisión, líderes de opinión, directores y reporteros de la prensa, funcionarios y representantes de iglesias y sectas de todas las religiones, académicos y doctores, científicos, escritores, poetas profesionistas y estudiantes, partidos políticos, artistas, cantantes, artistas de la plástica y representantes de la aplicación de la justicia, delincuentes, estafadores, y otros más; a todos los Presidentes que han gobernado al país desde 1975 hasta la fecha, a quien nadie puede extirpar de la historia, pero a los que también nadie tiene el derecho de reducir de la realidad nacional, a esos hombres o a esos gobiernos, cuyos errores o logros están ya escritos. La división que se ha venido fomentando desde hace tiempo, ha tenido buenos resultados por las ambiciones personales, de partidos o de grupos que han buscado quitar al que está en el poder democráticamente electo, para ponerse ellos, al auspiciar y fomentar marchas de protesta, que las organizaciones sociales realizan en busca de la solución de sus justos reclamos por fuentes de trabajo, por más universidades, por el combate a la corrupción, deshonestidad e impunidad, por la inseguridad en su persona y bienes, por las desapariciones de familias, por la extorsión, secuestros, que no paran. Y por no aplicarse la justicia, y por las difíciles condiciones de vida que el pueblo esta viviendo, por la injusta distribución del ingreso y de la riqueza, demandas que cada día crecen y que están ocasionando conflictos como el que actualmente se vive y que puede beneficiar a estos grupos, sin saber el pueblo que sus justos reclamos los usan para ganar ellos y no precisamente para bienestar del pueblo, sino para unos cuantos como se ha visto ya en otros países. El conflicto y no la lucha y el imperio de lo honesto, tal vez se merezcan un descanso, un paréntesis de reflexión, de que es lo nuevo que la realidad nos esta gritando a gritos para conseguir lo que cada cual honestamente ansía para que nuestro país que es de todos, donde no triunfe el intento de ahogar sino la cordura.
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