jueves, 14 de mayo de 2015

Incertidumbre política


Por Pedro Armenta

A escasas tres semanas de la elección, los ciudadanos quisiéramos escuchar de los partidos y sus candidatos sus propuestas, pero nada más no aparecen, lo que sí abunda en volantes y en los medios de comunicación es la descalificación y las toneladas de lodo por no decir más feo, de lo que son y han sido los actores políticos con posibilidades de ganar una elección en medio del gigantesco abstencionismo que se prevé sucederá el próximo 7 de junio.
Morenos, azules, amarillos y tricolores se han estado dando hasta con la cubeta, han salido a flote las enormes fortunas amasadas desde el sector público de unos y otros, sus vínculos con el crimen organizado en algunos casos y con personalidades y empresas campeonas de la corrupción, pero las propuestas y el debate de las ideas para convencer nada más no se les da, o sea, que los triunfadores el próximo 7 de junio no serán seleccionados porque el ciudadano crea en sus ofertas políticas, sino más bien por el clientelismo electoral y en el mejor de los casos esa militancia fiel y enraizada de las bases, como sucede especialmente en el PRI.
Es hora de que los ciudadanos frente a ésta ausencia de propuestas, reflexionemos el voto, por más leales a los colores partidistas, si los candidatos no convencen hay que buscar otras alternativas, porque a éste país, le urge que los gobiernos, lejos de seguir dando cifras sin sustento en la solución de los problemas, se avoque a llamarlos por su nombre, a enfrentarlos con la ley en la mano y no a prolongar los conflictos como el de la inseguridad, la no aplicación de la reforma educativa en algunos Estados, y el abuso frente a la impunidad de algunos supuestos líderes sociales que han encontrado en el supuesto diálogo del gobierno la debilidad del Estado, frente a ello, la población ya está cansada, o se resuelven los principales problemas como el de la inseguridad y el de la aplicación del Estado de derecho o la inconformidad social, seguirá elevándose hasta rebasar al gobierno y ojalá y no suceda, pero bien puede venir la sublevación y el estallamiento de los conflictos, que en la mayoría de los casos están siendo alentados por los propios actores políticos.
El odio y la sin razón, al igual que la ambición del poder por el poder mismo, le están cerrando el paso a la paz y a la tranquilidad social, que en décadas pasadas, los mexicanos disfrutábamos, y que hoy en día por la falta de atención de los gobiernos ésta tranquilidad y ésta paz social prácticamente se han extinguido, la revuelta no conviene a las grandes mayorías nacionales, por ello debemos ser reflexivos, identificar a los mesías y a los demagogos, a los promotores de la corrupción y de la impunidad, a los que se han apropiado de la política para beneficios personales y familiares, en una palabra como decía un clásico en México, a los sínicos, a los que en el discurso combaten la corrupción y hablan de la rendición de cuentas y en la práctica son los grandes corruptores y violadores de la ley, a todos ellos, sean del partido que sean, de los moches ligados al narco, de los que se han enriquecido y les han detectado grandes propiedades, de todos ellos hay que cuidarse, hay que denunciarlos y hay que promover el voto en contra, el pueblo tiene la palabra, este 7 de junio démosle una oportunidad a la honestidad, al compromiso social, y a quienes verdaderamente aman a México, se preocupan y se ocupan de los grandes cinturones de miseria que vivimos en México, y que se debe atender estos sectores con programas productivos, no con dádivas ni con políticas sociales demagógicas, sino con inversión y programas de desarrollo, que eleven la calidad de vida para combatir en los hechos la pobreza y como dijera el gran ideólogo de la lucha de independencia don José María Morelos y Pavón, luchemos contra la opulencia.

¡Ciudadanos, que nuestro voto en nuestras manos, en nuestros corazones y en nuestro cerebro estará la decisión, hagamos del 7 de junio una fiesta de la democracia, pero bien seleccionados a los que queremos que hagan las leyes en el congreso federal y locales, pero también que realicen tareas de gobierno en los municipios y en las delegaciones del Distrito Federal y en las nueve gubernaturas que serán renovadas, no nos vayamos por los colores, ni por las despensas y regalías, sino por la razón y el compromiso, votemos por los menos malos, y ya siendo ganadores éstos, hay que exigirles!

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