Por Víctor Manuel Barceló R.
América Latina -en particular Chile y México- están envueltos en problemas educativos fuertes, delicados, relacionados con la calidad de la educación, a todos sus niveles, mismos que tienen diversas aristas para su atención.
Los sectores privados –por origen e intereses- encauzan sus baterías contra el sistema educativo, de manera particular, su crítica alude a los docentes, sobre todo a quienes prestan servicios en educación básica. No escapan a las críticas –generalmente no sustentadas- maestros que participan en la educación media superior y en la formación universitaria y técnica.
Pero ¿Qué hay de cierto en las posturas -contrarias a ultranza de la actuación magisterial- de las cúpulas empresariales, de modo singular, Mexicanos Primero?. Resulta complejo intentar apreciaciones y respuestas soportadas, a los ataques constantes hacia el magisterio nacional, acentuados por la postura innegociable –hasta ahora- de un número importante de docentes, agrupados en organizaciones, que no niegan su vinculación al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), pero se “saltan las trancas”, aduciendo una autonomía de acción
que no documentan, mostrando posiciones que no son de lucha gremial solamente, que la trascienden, enfrascados en una lucha social, que podría ser válida, pero que merece un análisis de otra naturaleza.
Veamos ahora algunos de los temas surgidos de la Reforma Constitucional en materia educativa –publicada el 26-II-2013-. De ella sobresale la Ley General del Servicio Profesional Docente, en que se precisa que: “el ejecutivo federal determinará los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la república.
Para tales efectos, el ejecutivo federal considerará la opinión de los gobiernos de los estados y del distrito federal, así como de los diversos sectores sociales involucrados en la educación, los maestros y los padres de familia, en los términos que la ley señale”.
“Adicionalmente, el ingreso al servicio docente y la promoción a cargos con funciones de dirección o de supervisión en la educación básica y media superior que imparta el estado, se llevarán a cabo mediante concursos de oposición que garanticen la idoneidad de los conocimientos y capacidades que correspondan. La ley reglamentaria fijará los criterios, los términos y condiciones de la evaluación obligatoria para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia en el servicio profesional, con pleno respeto a los derechos constitucionales de los trabajadores de la educación. Serán nulos todos los ingresos y promociones que no sean otorgados conforme a la ley”. VER EN EXTENSO: BARCELÓ R. V. M. EL aRT. 3º Constitucional. Sus reformas partes I, II, III y http://crisolplural.com/2013/04/30/art-3o-constitucional-sus-reformas-iv-y-ultimo/
No pretendo repetir lo dicho en cuatro entregas y otras más, propuestas en tiempo y forma, sino avanzar hacia el campo del manejo pedagógico, en especial de la llamada Nueva escuela y sus empeños por la mejora continua. Allí conviene ver el asunto del liderazgo, en particular y su idoneidad. Recordemos que en cualquier actividad humana, incluso entre grupos de otros seres vivientes en el Planeta, el líder cumple funciones vitales: cuida del grupo, lo guía, encausa a conseguir abrigo y alimento y le pone en posibilidades de sana y vigorosa sobrevivencia.
Lo mismo podemos decir del líder de una nación. Requiere solidez y experiencia en el manejo de problemas complejos, como los que se presentan a diario en una comunidad ampliada; además, debe poseer e impulsar los valores que dieron fortaleza, incluso posibilidad de existencia al país bajo su comando. Si eso no ocurre, su tarea es deslucida, lamentable. Más grave lo que acontece con las comunidades que dependen del ejercicio de su mando, tanto en el presente como en el futuro de la población.
Así debieran evaluarse los liderazgos, ahora será el papel que cumple el directivo de una escuela, en todos los niveles de educación gratuita, laica y universal, a saber: inicial, primaria y secundaria, aunque podrían extrapolarse sus compromisos a los niveles privados y de educación media superior y superior, guardando las distancias y consideraciones correspondientes.
Si buscamos incorporar el tema, al terreno de la evaluación –tan urgente y a la vez tan controvertida- tendríamos que colocar al liderazgo directivo (director), como la variable independiente, que requiere de análisis en sus funciones, para obtener un diagnóstico de lo que ocurre con los integrantes de la escuela y, sobre su base, ofrecerle, desde los altos mandos educativos: materiales, herramientas, cursos, necesarios para que afine el cumplimiento de la meta sustantiva de mejorar los resultados escolares.
Esta última, los resultados escolares como variable dependiente, no sólo correspondería la responsabilidad, a la actuación del liderazgo directivo, como vimos. De éste habría que conocer su preparación pedagógica, conocimiento de metodologías de la enseñanza y capacidad de conducción de su escuela, en todos los órdenes, de manera particular para el caso, de la gestión –en la escuela mexicana- de la Ruta de Mejora, en el CTE.
En la acción directiva, será fundamental: el maestro ante grupo, su manejo de conocimientos, pero sobre todo de metodologías de la enseñanza y capacidades para el trabajo colaborativo. Junto con ello, habrá de considerarse el importante soporte de toda la estructura escolar, en que significativamente se considera a los padres de familia y a la comunidad que circunda al centro escolar. Esta es la simiente de una buena escuela, el trabajo conjunto del Trípode de la Educación. Ver: Barceló R. V. M. Del Trípode de la Educación y algo más (Puebla, 2013). Punto y aparte. Semanario de Información. 1º Diciembre-2011. En Crisol Plural partes 1 a la XI http://crisolplural.com/2011/12/23/del-tripode-de-la-educacion-y-algo-mas-xi/
Como vemos, una de las instituciones más antiguas e importantes creadas por la humanidad, prácticamente desde que empezó a vivir en comunidad, como es la escuela, depende, para cumplir con su cometido de formar ciudadanos libres, democráticos, críticos y creativos capaces de enfrentar la vida con éxito, de diversos factores ya señalados. Ver: Pag. 25 del Plan de Estudios SEP 2011 (vigente).
Aislando el asunto del liderazgo directivo, nos llevaría a cuestionarnos: ¿en la escuela mexicana, dicho liderazgo contribuye positivamente a la gestión de resultados escolares eficaces? Para ello requerimos investigar cuál es la función que desempeña tal directivo, en el campo específico de los resultados escolares, a fin de no dar opiniones sin fundamento –como las que se acostumbran por personeros de diversos grupos- sobre todo cuando hay que criticar al docente ante grupo. Cómo hacerle para que, tanto directivos como maestros dediquen la mayor parte de su tiempo laboral al aprendizaje, si están cargados de tareas administrativas?
Habrá que buscar estadísticas y documentos que nos muestren prácticas exitosas de directivos, que hayan actuado en el nivel de básica coordinando a docentes y que se tengan registradas sus actuaciones; será un elemento fundamental para comparar y buscar evidencias que fortalezcan tales visiones. Importante será precisar, que así como no hay dos médicos que actúen y logren resultados positivos en sus pacientes, con las mismas metodologías de atención, incluso ni las mismas medicinas, lo mismo ocurre en el campo educativo. (Continuará)
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