Concluida
la etapa del cómputo de los sufragios y sólo quedando pendiente la resolución
del tribunal en los casos de judalización del proceso como lo establece la ley,
sin embargo, la voluntad ciudadana ya dio su veredicto del hartazgo de las
campañas de partidos y candidatos sin propuestas que motiven a la participación
ciudadana con un gran interés en la vida pública, porque los gobiernos y los
partidos en su conjunto uno es el discurso que manejan y otras las realidades
como ejercen el poder, todos festejan los supuestos avances que nada coinciden
al confrontar las cifras reales que arrojó el proceso, salvo el PRD que ha
reconocido su retroceso, cargándole las culpas, a la división de las supuestas
izquierdas, antes que aceptar los errores de sus gobiernos en el ejercicio del
poder público y desde luego, combinado con la realidad que hoy se tiene de que
los partidos todos sin excepción están convertidos en empresas familiares o de
grupos que lo único que les importa es mantener canonjías y privilegios que las
patentes o marcas les dan para vivir del dinero público, al más puro estilo de
las agrupaciones políticas y liderazgos sindicales anquilosados y promotores de
millonarios líderes, que han hecho del engaño a los trabajadores, su forma de
vivir, los viejos partidos tradicionales como el PRI, se han olvidado de lo que
por muchos años fue su fuerza, trabajar al lado de sus bases, desde la colonia,
el barrio o el ejido, hoy ese trabajo se ha alejado, se ha olvidado, igual le
pasó al PAN, aunque con menos escándalos y el abandono del trabajo social,
también a ese partido los grupos de poder se disputan las prebendas que de ahí
surgen para quienes lo dirigen y su grupo político, la ética en la política es
cosa del pasado, aunque en el discurso se siga manejando de las alianzas entre
partidos para conservar privilegios, se ha abusado, los ciudadanos ya se dieron
cuenta, por ello, la figura de los independientes a muchos ya les preocupa, y
seguramente en sus agendas estará la tentación por cerrarles el camino, grave
error si la partidocracia en lugar de entender el mensaje del electorado, cae
en la tentación de querer cerrar el paso a los ciudadanos libres, en lugar de
replantear estrategias, ciudadanizar más sus estructuras partidistas y caminar
con la gente, escuchando sus problemas y gestionando sus soluciones para
ganarse la confianza y con ello ganar fuerza, ganar con la estructura partidista
y con el trabajo cotidiano, el voto de los mandantes.
La
fuerza de los partidos tradicionales hasta hace más de dos décadas, su fórmula
ganadora era un buen trabajo en la base, hoy que el pueblo está despertando al
trabajo de base de los partidos, debe acompañarse con una buena gestión de
gobierno, donde los partidos estén señalando las deficiencias y el
incumplimiento de promesas del gobernante en turno, antes que la
descalificación por sistema, que más temprano que tarde a la población también
le cansa.
En
síntesis, consideramos quienes hemos sido estudiosos de estos procesos, que
llego la hora con el mensaje del 7 de junio que los partidos replanteen su
trabajo, estén más del lado ciudadano que de liderazgos de organizaciones
sociales, sindicatos y sectores que sólo miran por sus intereses y como
perpetuarse en sus privilegios, los partidos en los espacios donde son
gobierno, deben ser los primeros vigilantes de que sus correligionarios en el
ejercicio del poder sirvan a la gente y no se sirvan de ésta, cerrando el paso
a los maleantes que como la opinión pública sabe, en algunas regiones del país,
son éstos los que quitan y ponen gobernantes, sobre todo en los niveles más
vulnerables.
Si
los partidos no replantean sus estrategias para sumar más pueblo a sus filas,
seguramente en el 2018, la pulverización del voto será mayor, que mejor que un
independiente sin compromiso de estructuras burocráticas ejerza el poder, ahí
los ciudadanos tendrán más garantía para exigirle cumplimiento, a sus
compromisos y el gobernante no tendrá la atadura, de rendirle tributo a la
burocracia partidistas.
En
este reciente proceso, ya pudimos ver como con tanta limitaciones y antecedente
previos, algunos triunfos de independientes ya dejaron huella y esperemos
buenos gobiernos, Nuevo León y Morelia son de los ejemplos más palpables, pero
hay otros, que también la población le dio su voto y estarán demostrando que la
fórmula ciudadana, es la salida del gobernado frente a la sinrazón y al
secuestro por unas cuantas familias o caudillos de los partidos políticos, ¡en
hora buena por la nueva dirección del voto!.
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