miércoles, 15 de julio de 2015

La nave va. Tocata y fuga

Por Raúl Moreno Wonchee

Fuga: una voz le indica al director que el preso número 1 se va para lo cual se requiere de su amable cooperación. Tocata: dos, tres muchos millones le serán  entregados. Si no acepta cooperar y no admite la generosa donación, su familia será exterminada. El director no tiene más remedio que aceptar. Si estamos frente a un acto de corrupción, no hay nada que hacer, acaso escandalizar, pues todo está podrido en Dinamarca. Si se trata de otra cosa, entonces hay que pensarle un poquito y hay que hacer a un lado a los portavoces del simplismo reaccionario que lo tienen prohibido.   En nuestro país siempre ha habido serios problemas de seguridad pública pero lo ocurrido en las últimas dos décadas es un desastre. El inicio de nuestra crisis de seguridad coincide con la decisión del gobierno de EU de blindar sus fronteras marítimas y aérea, y que México sea paso obligado de la droga (lo dijo Clinton en su última aparición pública en nuestro país), lo que dio gran poder a los cárteles mexicanos y desató una implacable lucha entre ellos. Y la DEA multiplicó sus actividades para cumplir su objetivo estratégico: asegurar el abasto oportuno y suficiente de droga al voraz mercado gringo, para lo cual no ha vacilado en proveer de armas a los narcos, intervenir en sus disputas, tejer alianzas y, por qué no, inducirlos a cometer crímenes como el de Iguala y ayudarlos en una que otra fuga en do sostenido mayor. Mientras tanto, los mexicanos no hemos afinado en el tono correspondiente los aparatos de seguridad pública. Mientras el “Chapo” anda cumpliendo órdenes,  hay poner a tono y en tempo a las fuerzas de seguridad. Eso y no el escándalo es lo pertinente.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario