sábado, 5 de diciembre de 2015

La Nave Va. La cucaracha


Por Raúl Moreno Wonchee

De que la mariguana hace daño, hace daño. Véanse si no sus efectos sobre la generación del neoliberalismo que en su juventud instauró la moda estudiantil de fumar mota al estilo americano. Y la consigna no hay más ruta que la crisis fue la secuela. Pero hace mucho más daño debatir sobre la mariguana como ya lo hace todo mundo y  en breve se hará en el marco de una convocatoria nacional. Todos los mayores de 18 años que tengan algo que decir, dirán. No vayamos a acabar como aquella asamblea del Sindicato de Pintores –en el que participaban Orozco, Diego y Siqueiros— donde se acordó que era obligatorio fumar mariguana. Por lo pronto la discusión ocupará el centro del escenario nacional. Pero la  mariguana no es un tema que pueda ser objeto de debate público porque de inmediato se verá sometido a enfoques impertinentes que harán imposible una discusión ordenada e informada. La virtud y el vicio: los padres de familia con su cauda irreductible de ignorancia y prejuicios y de angustia ciega, los curas con sus dogmas ajenos a la vida, los funcionarios obsecuentes, el club de amigos de la mariguana de la Narvarte, los sabihondos  que copan los noticieros. Y la confusión se multiplicará. El tema debe ser tratado en la privacidad de los cenáculos por científicos de la más alta calidad, especialistas en las disciplinas correspondientes. Como Kershenobich, De la Fuente y otros tantos a quienes se les quiere poner de relatores cuando su función debe ser elaborar en libertad el conocimiento que dé base a la legislación que burle las trampas del prohibicionismo y del libertinaje y que no evada un aspecto medular: la seguridad nacional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario