Por Raúl Moreno Wonchee
Quince años cumplidos entrados a dieciséis ya tiene el todavía nuevo siglo. La Tierra le ha dado quince vueltas al Sol y ha iniciado la decimosexta de la convención que numera este siglo como el XXI. Contar las vueltas, contar los años. Y contar los giros, contar los días. En la nave hay quien quiere llevar las cuentas para tratar de traducirlas en el movimiento de los astros y rescatar las ilusiones perdidas. Pero cuentas, las de la Secretaría de Hacienda que se encarga de cobrar impuestos en estricta correspondencia con los giros y las vueltas. En la tercera vuelta ha hecho cuentas y dice que la reforma fiscal está dando buenos resultados. Ninguneada por unos, satanizada por otros pero combatida sin tregua y con deslealtad (hasta podría decirse que con evidente sentido antipatriótico) por los grandes capitalistas, la reforma permitió que de enero a noviembre de la vuelta recién concluida (2015) se recaudaran 2 billones 150 mil millones de pesos, 513 mil millones más que en el mismo período de la vuelta anterior (27.8 %), lo que ha permitido cubrir la caída de los ingresos petroleros que fue de 390 mil millones. En el auge económico de la primera mitad de la primera década del siglo (gobierno de Fox), México fue el país con menor porcentaje de crecimiento de América Latina. En el último tercio de esa década, México (gobierno de Calderón) fue el país latinoamericano que más sufrió los efectos de la crisis económica mundial. Ahora, con la Gran Recesión haciendo estragos en los países hermanos, México es el que mejor resiste y el que más crece. Bien empieza el año allí donde el primero de enero baja el precio de la gasolina.
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