martes, 5 de abril de 2016

La nave va. Oscuros designios.

Por Raúl Moreno Wonchee

Expresión política genuina del capitalismo norteamericano, Donald Trump ha hecho sonar las alarmas planetarias y ha provocado un clamor en su contra en las fuerzas vivas estadunidenses, incluso en algunas de las que lo engendraron. De los albañales del destino manifiesto, extrajo las más pestilentes esencias de un discurso excluyente y opresor para desatar un furibundo racismo antimexicano y emprender una feroz ofensiva contra nuestro país. Repentinamente, un hombre ajeno a la política y cuya actividad la ha desenvuelto en el ámbito de los grandes negocios, enarbolando como única bandera el odio a México ha arrastrado tras de sí a grandes sectores de la sociedad norteamericana v a un número creciente de miembros del Partido Republicano, lo que está a punto de convertirlo en candidato a la Presidencia de Estados Unidos. Si llegara a imponerse en la lid presidencial pondría en riesgo inminente la paz y la convivencia civilizada. Pero ya ahora, cuando la disputa aún tiene lugar en los espacios interiores de los partidos, las expresiones de Trump están dañando la relación entre dos naciones cuya extensa e imbricada vecindad  obliga a atender la historia, tanto las agresiones que han tenido un altísimo costo para nuestro país, como los esfuerzos que desde ambos lados han logrado que el respeto y la paz tiendan a prevalecer. Por eso, los mexicanos, sin excepción, con la autoridad moral de ser forjadores de la convivencia pacífica internacional y con la fuerza de nuestros derechos nacionales, debemos oponernos a que la dignidad, la soberanía y la integridad de México sean utilizadas como carnada electoral por un demagogo con oscuros designios.

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