Por Cuauhtémoc Anda Gutiérrez
Con mucho cariño y admiración
para
mi distinguido nieto Cuauhtémoc Anda Castro
Ahora
estudiando e investigando en Singapur y deseándole éxito.
Al redactar estas notas tengo sentimientos
encontrados porque pasan por mi mente el cariño y el afecto que despertaron en
mi los maestros que tuve durante mi educación básica, después en el Politécnico
y más adelante en Francia y Estados Unidos, a todos ellos por una u otra causa
les quedo sumamente agradecido y este día mágico en México, me inspira para
sentirlo y decirlo. De la primaria al posgrado tuve toda suerte de maestros,
desde profesores sencillos hasta maestros encumbrados e incluso dos premios
Nobel, todos ellos con un denominador común, hombres y mujeres de bien, que en
toda época sentí buscaban y me aconsejaban para formarme mejor. Sería muy mal
agradecido si no los recordara este día.
Pero, ¿Por qué el 15 de mayo?, porque desde 1918 el
Presidente Venustiano Carranza estableció el 15 de mayo como el día del
maestro, después de que en la XXVII Legislatura, el Congreso de la Unión, ante
una iniciativa de los Diputados Basilio Vadillo, Adolfo Cienfuegos, Jesús
Ibarra y Candor Guajardo entre otros presentaron la iniciativa de celebrar a
los maestros este día.
El 15 de mayo se celebra a San Isidro Labrador.
Alguna vez pensé que porque “labrar” es en buena parte la misión del maestro,
para que a la hora de la siembra se recoja el fruto del esfuerzo. Empero hay
quienes dicen que en San Luis Potosí vivía un maestro de nombre Isidro, muy
querido por sus alumnos y que los 15 de mayo iban a felicitarlo y mostrarle su
afecto, lo cual debe de ser cierto.
En otros países la celebración se hace en días
diferentes, por ejemplo en China es el 10 de septiembre; en Francia el
5 de abril; en España el 27 de noviembre y en Estados Unidos es el primer
martes de la primer semana de mayo. Curiosamente en Corea del Sur también el
día del maestro se celebra el 15 de mayo, según investigamos es en memoria del aniversario
del nacimiento del Rey Sejong el Grande, considerado el padre del alfabeto
Coreano, dicen que la idea de celebrar ese día, es una manera de propiciar que
todos los maestros sigan los pasos de uno de los más grandes educadores de su
historia.
Para entender el desarrollo
Educativo de nuestro país es importante revisar el entorno educativo
internacional, dando atención a los países exitosos. Como puede verse el tema
es muy amplio y sólo me referiré brevemente a tres países Japón, Finlandia y
Singapur.
JAPÓN. A mediados del siglo XIX, este país que destaca
por su singular cultura y carencia de recursos naturales era un país que tenía
una forma de vida más cercana a la Edad Media que a su época, hicieron una
especie de revolución que duro de 3 a 4 años, recogida en la historia como la
Restauración Meiji, donde entre otros elementos destacaba la obligación de
dedicar el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación del pueblo.
Desde entonces, los
japoneses han asombrado y siguen asombrando al mundo con sus fantásticos
avances tecnológicos al grado de que en agosto de 1945, no obstante perder la
Segunda Guerra Mundial y rendirse cuando destruyeron con bombas atómicas
Nagasaki e Hiroshima, sólo dos décadas después eran nuevamente la segunda
potencia económica del mundo, sólo superados por los Estados Unidos. Este
simple ejemplo y muchos más, muestran a las claras como para sacudirse la
pobreza y el subdesarrollo se debe de invertir en lo mejor que tiene un país,
su capital humano.
A mediados del siglo
XX, las Naciones Unidas a través de la UNESCO hicieron investigaciones que los
llevaron a pedir a los países miembros de tan importante organización dedicaran
el 8% de su PIB para la educación, en México con todo y la participación
privada no hemos pasado del 6%. El resultado es el vergonzoso rezago educativo
que tenemos y que adelante veremos.
FINLANDIA es una República Parlamentaria con 5.3 millones
de habitantes, ubicada en el norte de Europa, tiene fronteras al oeste con
Suecia, al Este con Rusia, al Norte con Noruega y al Oeste y el Sur se
encuentra el mar Báltico. Su territorio es de 304 mil kilómetros cuadrados, una
sexta parte del territorio mexicano, sin embargo es el sexto país en extensión
territorial de Europa.
Finlandia fue parte
de Suecia hasta 1809 y luego se le anexo la Rusia Imperial y después el 1917
obtuvo su independencia. Actualmente goza de un gran prestigio internacional
pues en las diferentes mediciones internacionales se encuentra que
prácticamente no hay corrupción, que sus alumnos obtienen los primerísimos
lugares en los concursos entre varios países y Helsinki, su capital es una
ciudad cada vez más visitada por hombres de negocios y por académicos deseosos
de saber cuál es el secreto de sus éxitos. Su Presidenta es la señora Tarja
Halonen, a quien el conocido periodista Andrés Oppenheimer, nos narra en su
libro “Basta de Historias”, cuando la entrevistó.
El Secreto: Educación, educación, educación.
La Presidenta de
Finlandia, Tarja Halonen, me recibió en el palacio presidencial con una sonrisa
y unas palabras inentendibles en español que, según me dijo después en inglés,
había aprendido durante sus días como activista de derechos humanos en misiones
a Chile y Argentina durante las dictaduras militares en esos países. Estábamos
en el salón de huéspedes del papalacio presidencial, que – acorde con la
cultural mesura del país- parecía más una casona sobredimensionada que una sede
de gobierno. En efecto, era una casona del siglo XIX que había pertenecido al
empresario J. H. Heidenstrauch, y que me pareció muchísimo más pequeña que la
mayoría de los palacios presidenciales que suelo visitar cuando entrevisto a
presidentes latinoamericanos.
Halonen, ex canciller
y ex ministra de Justicia, estaba en su segundo mandato de seis años, que
culminaría en el 2012. Me invitó a sentarme y colocó delante suyo una ayuda
memoria con estadísticas que traía preparadas de antemano. ¿Cómo hizo Finlandia
para pasar de ser un país agrícola que sólo exportaba madera a ser un
exportador de alta tecnología?
“El secreto es muy
sencillo y se puede resumir en tres palabras: Educación, educación, educación”,
respondió. En las últimas décadas Finlandia invirtió más que casi todos los
otros países en la creación de un sistema educativo gratuito y en la
investigación y en el desarrollo de nuevos productos. Esto le permitió al país
pasar de ser una economía agraria, basada en la industria maderera, a tener una
industria de tecnología avanzada.
¿Y cuál es el secreto
de su sistema educativo?, le pregunté. Entre otras cosas el excelente nivel de
capacitación de los maestros de escuelas primarias, dijo. “Tenemos una larga
fila de expertos internacionales que están haciendo cola frente a las puertas
de nuestro Ministerio de Educación
para ver qué pueden aprender del sistema, lo que les cuesta creer es que la
respuesta sea tan simple como tener buenos maestros.”
Halonen explicó que
los maestros en su país necesitan tener una maestría de las universidades con
carreras acreditadas en educación para poder enseñar en primer grado, y una
licenciatura para ser maestros de jardines infantiles. Y los maestros gozan de
un estatus social especial en este país: reciben una buena paga –empiezan
ganando el equivalente a unos 3300 dólares al mes, un salario no mucho menor
que el de otros profesionales, y su profesión goza de gran prestigio. No es
nada fácil ser admitido en la Escuela de Educación de la Universidad de
Helsinki: tan solo uno de cada 10 aspirantes logra ingresara esta o alguna de
las otras universidades acreditadas para enseñar la carrera. Al igual que todos
los demás finlandeses, estudian gratuitamente y además reciben una beca del
Estado de alrededor de 450 dólares por mes para ayudar a pagar sus gastos de
hospedaje y alimentación.
¿Pe cuántos países
pueden permitirse semejante lujo?, pregunté. Halonen respondió que muchos
presidentes latinoamericanos vienen a Finlandia interesados por éxitos
educativos – el presidente Lula de Brasil y la presidenta Bachelet de Chile estaban
entre los más recientes- y hacen esa misma pregunta. La respuesta es que “para
tener una buena educación debes tener un buen gobierno, que no sea corrupto,
y que destine los impuestos que se
recaudan a la educación. Si no tienes un sistema impositivo adecuado o no tienes
un gobierno honesto es imposible pagarle bien a los maestros y tener un buen
régimen educativo”.
SI, TENEMOS ASUNTOS
POR APRENDER
SINGAPUR. La educación es la obsesión nacional en Singapur
y le ha permitido pasar a este país del tercer mundo al primero en apenas
cuatro décadas.
Singapur tiene 4.6
millones de habitantes. Su producto bruto al momento de independizarse (1965)
era menos de la mitad del de Argentina y similar al de México y Jamaica.
Hoy en día y gracias
a la apuesta que hizo por mejorar el nivel de su sistema educativo Singapur
tiene un ingreso per cápita de 52 000 dólares por año, el noveno más alto del
mundo, por encima del de 47 000 dólares por año de Estados Unidos.
Comparativamente Estados Unidos ocupa el 10° lugar mundial en ingreso per
cápita, Argentina tiene el puesto 81, México 82 y Jamaica el 123. El desempleo
en Singapur es del 2%, uno de los más bajos del mundo.
En lo que hace al
sistema educativo, el ascenso de Singapur ha sido meteórico. Hace cuatro
décadas Singapur tenía un alto nivel de analfabetismo y una gran parte de sus
estudiantes no terminaba la secundaria. Hoy día, prácticamente todos los
jóvenes entran en algún tipo de institución de educación superior, técnica o
vocacional y Singapur ocupa el primer puesto en ciencias en los exámenes
internacionales TIMSS destinados a evaluar la capacidad de los estudiantes de
4° y 8° grado en ciencias y matemáticas. Comparativamente, Estados Unidos, sale
en 8° lugar. La mayoría de los países latinoamericanos, no se animan a participar
en este test, salen tan mal en otros exámenes internacionales más genéricos,
que incluyen comprensión de lectura, que no prefieren ni siquiera participar en
test de matemáticas y ciencias. Colombia y el Salvador, los únicos países de la
región que –para su crédito- participan en el TIMSS, salen ubicados cerca de
los últimos lugares de la lista de países que toman parte en la prueba.
En la educación
superior, la brecha que separa a Singapur de Latinoamérica y tanto o más
impresionante aún. La Universidad Nacional de Singapur, ocupa el lugar número
30 entre las mejores universidades del mundo del Suplemente de Educación
Superior del Times de Londres. Comparativamente la mejor universidad de América
Latina en ese ranking, la Universidad Nacional Autónoma de México, está en el
lugar 150. En otras palabras, Singapur, con 4.6 millones de habitantes, tiene
una universidad mejor evaluada a nivel internacional que México, un país de 120
millones de habitantes o que toda América Latine, un continente de 600 millones
de personas.
Y curiosamente los
buenos resultados que obtiene Singapur en materia educativa no son producto de
un gasto desmesurado, paradójicamente, Singapur invierte menos en educación
como porcentaje de su tamaño de su economía que la mayoría de los países del
mundo. Mientras que la mayoría de los países latinoamericanos invierten
alrededor del 5% de su PIB en educación. Singapur gasta alrededor del 3%.
“Para nosotros la
educación es una cuestión de súpervivencia”, me dijo encogiéndose de hombros,
Tan Chorh Chuan, el Rector de Universidad Nacional de Singapur, la más grande
del país. “Singapur no tiene recursos naturales, de manera que no podemos
sobrevivir si no explotamos nuestro potencial humano”.
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