A 14
meses de la elección intermedia del sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto,
la lucha al interior de los Partidos se recrudece, los espacios se reducen y
las descalificaciones se potencializan por las ambiciones personales y de
grupos.
El PRI
no está exento de estos fenómenos, que por más que en el discurso político de
las altas dirigencias se empeñe en negarlo y aparentar la unidad al interior,
lo verdaderamente cierto es que, quienes hoy en día ostentan la titularidad de los
órganos de Gobierno, desde los comités municipales, delegacionales en el caso
del Distrito Federal y estatales, obsesionados por alcanzar candidaturas y
cuidar sus proyectos personales, descalifican y cierran el paso para que otros
cuadros que aun con el trabajo comprometido e institucional, en las bases
puedan participar en la selección de candidaturas a los puestos que estarán en
juego en julio del próximo año.
Este
fenómeno sin duda ha sido el factor determinante para las derrotas de los
candidatos postulados por el PRI, por ello es importante que el comité
ejecutivo nacional y su líder nacional, instrumenten en una campaña en la que
se vaya al encuentro por la incorporación de los cuadros desde el nivel
seccional, municipal y distrital, para que éstos de manera institucional sean
tomados en cuenta en el trabajo y en sus legítimas aspiraciones, oxigenando al
partido en su interior y consolidando la unidad y la disciplina, con amplia
participación del priísmo, dado que en la historia del Partido, nos hemos dado
cuenta que solo mediante la unidad, la inclusión, la participación y la
disciplina institucional, el Partido gana espacios, así se recuperó la
Presidencia de la República, algunos gobiernos estatales y municipales y
congresos locales, en cambio cuando el pleito, las diferencias y la
descalificación afloran, la derrota, está garantizada, ejemplos en ambos casos
están las recientes derrotas en Estados como Aguascalientes, Tlaxcala, Guerrero
y Morelos, y en el caso de los triunfos con estrategia, unidad y disciplina, la
recuperación en Veracruz y Quintana Roo, entre otros.
El
tiempo se agota, y en la práctica no vemos unas estrategia clara y definida que
nos anticipe que tendremos esa unidad al interior en el proceso federal del próximo año, las nueves gubernaturas a
renovar y los municipios.
Habrá
quienes piensen que el sólo liderazgo y trabajo ejemplar del Presidente Peña
Nieto nos llevará al triunfo, para hacer mayoría en el congreso federal y
conservar los espacios de gobierno y legislativos que hoy tenemos en la
provincia e inclusive recuperar espacios que hoy están en manos de las
oposiciones, sin embargo, quienes con realismo vemos y con objetividad
analizamos el acontecer de la política nacional nos damos cuenta que el nivel
de aprobación en la últimas encuestas, el titular del ejecutivo se encuentra
por debajo de los 50 puntos y si se analizaran las evaluaciones de los
integrantes de su Gobierno, seguramente la mayor parte andarán muy por debajo
de los 48 puntos, que según las mediciones tiene el presidente Peña Nieto,
porque en el discurso, especialmente los titulares de algunos programas
sociales, afirman que todo está bien, sin embargo quienes caminamos con los
mortales en el transporte público, en los barrios o en los ejidos, la gente
opina diferente, no siente el cambio prometido en la Campaña, lo que dificulta
la recuperación de la confianza en el Gobierno priísta y consecuentemente ello
se reflejara en las urnas, el próximo año.
Es cierto que algunas áreas del gobierno, han
dado resultados extraordinarios, como el de la aprobaciones de las reformas
constitucionales y anticipadamente podremos decir, que la aprobación de las
leyes secundarias, serán otro éxito más para el gobierno del presidente, pero
oportuno es señalar que a pesar de la importancia del marco jurídico reformado
y adecuado, este tiene alcances de mediano y largo plazo, es decir no se
refleja de manera inmediata en el bienestar de la gente y lo que es peor, el
grueso del electorado esto no lo entiende hasta que ve los beneficios, pero
mientras estos llegan las oposiciones se mueven para desorientar y desacreditar
la obra legislativa.
En
los actos de Gobierno que la administración debiera poner especial atención
para ayudar a la cosecha del voto, porque se ve y se siente de inmediato, en
las personas y en su economía familiar, sin duda son los programas sociales que
desarrollan las secretarías de desarrollo social, SAGARPA, del Trabajo y de
desarrollo agrario, territorial y urbano, entre otras, en las que la gente de a pie no ve reflejados
en beneficio los miles de millones de pesos destinados a estos rubros, más bien
lo que la gente siente son políticas clientelares mayoritariamente dominados
por los grupos de las llamadas izquierdas a través de sus organizaciones,
disque sociales y que sus líderes viven de esquilmar los beneficios a los
destinatarios finales, la corrupción es enorme y con ella se desprestigia la
buena voluntad y los acertados programas que el Presidente Peña Nieto ha
instrumentado para combatir la pobreza.
No
menos importante son las políticas que desarrollan las instituciones de
seguridad social, como el seguro social, el ISSSTE y la Secretaría de Salud y
su Seguro Popular, en estas instituciones se atiende a lo más preciado de la
gente, la salud para tener calidad de vida, y en todas ellas el ciudadano
derechoabiente se queja de los pésimos servicios, maltrato, ausencia del
personal médico y paramédico, escases de medicamentos, prolongados meses de
espera para la realización de estudios especializados, de cirugías, y de
consulta de especialidades.
Podemos
seguir enumerando una serie de factores que sin duda tendrán relación directa
con los resultados de julio del próximo año, sin embargo solo por mencionar
algunos de los ejemplos, nos limitaremos a lo antes señalado y frente a ese
panorama sugerimos respetuosamente.
Que
el Comité Ejecutivo Nacional realice un diagnostico exhaustivo por municipio y
por región, para que en base a ello, con el poco tiempo que queda, se puedan
realizar trabajos de fortalecimiento y de movilización del priísmo, desde la
base reagrupar militancias y liderazgos naturales, territorializar el trabajo
de las organizaciones adherentes y de los sectores, dado que éstas en un
altísimo porcentaje no es verídico el manejo de cientos de miles de agremiados,
lo que es peor, muchas de la veces solo los líderes resultan ser del PRI y la
mayoría de sus agremiados no solo votan en contra del priísmo sino además hacen
campaña en favor de candidatos de otras fuerzas políticas.
Otra
recomendación respetuosa sería que el Comité Nacional revise a sus delegados
estatales para que éstos verdaderamente respondan a la necesidad del Partido
que no es otra más que ganar elecciones, y no estar sometidos a los poderes
estatales por las razones que todos conocemos, ello no contribuye al apoyo que
el Presidente Peña requiere.
De
igual forma es menester que el comité ejecutivo nacional, invierta más recursos
económicos en apoyo a los liderazgos naturales que sustituyan el turismo electoral
que va desde el centro.
Como
también es recomendable la capacitación de los cuadros del Partido para que éstos
desde la base, difundan los logros del gobierno, convenzan al electorado de los
resultados y con ello detengan la crítica destructiva y malintencionada de las
oposiciones.
Especial
mención y recomendación para el comité ejecutivo federal es que el dirigente
nacional del partido, previo reporte o evaluación, del trabajo de los más de
mil delegados federales que existen en el país de las diferentes dependencias
de la administración pública federal, primero sean revisados, que éstos
respondan al compromiso, a la lealtad y al profesionalismo del Presidente Peña
Nieto, porque son éstos los que en el ámbito local se convierten en los ojos,
los oídos, los pies y los brazos ejecutores de la política presidencial y hoy
en día, por conocimiento que tenemos algunos sabemos que un alto porcentaje de
éstos aun siendo priístas, su desempeño deja mucho que desear, su imagen pública
estrecha por las comunidades, la corrupción se potencializa, se rodean de
colaboradores que no les permiten conocer las realidades, que más bien se
convierten en servidumbres de los mismos, proyectando una imagen de pequeños
virreyes en nombre del Presidente de la República. Otro alto porcentaje no
siente ningún compromiso con el proyecto del Presidente Peña, menos con el
Partido y se convierten en verdaderas lozas para conseguir el voto para los
candidatos del Partido y finalmente otro grupo de delegados responde a las
negociaciones con otras fuerzas políticas, y ello representa por la importancia
del trabajo de un delegado en una doble carga, porque los programas del
gobierno federal están muy lejos de ser acreditados, sus éxitos al Presidente
Peña y a su partido, pero estos dos últimos si responden por desviaciones de
créditos e insuficiencias.
Para
ganar las elecciones del próximo año, el PRI requiere de la unidad como en sus
mejores tiempos, de que se sienta y se vea el binomio partido - gobierno, sin
violentar la ley, para ello es importante una verdadera selección de servidores
públicos, profesionales, conocedores del marco jurídico, cuidadosos de las
formas y conocedores de lo que son los actos partidistas y lo que viene siendo
el acto de gobierno, pero sobre todo, alejados de los proyectos personales y comprometidos con
el proyecto del presidente peña.
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