lunes, 25 de agosto de 2014

Un proyecto de vida y como construirlo. 2ª Parte.

Por Víctor Manuel Barceló R. 
En el 2º Congreso Nacional de la Normal Superior Federalizada de Puebla se espera intensificar propuestas y debates acerca de un tema esencial en el proceso vital: ¿La vida está en proyecto o debemos construir un proyecto de vida? A ello se abocarán expertos y pedagogos ameritados que insistirán en la búsqueda de fortalezas –en medio del caos planetario y regional- para que el ser humano, en este caso niños y jóvenes en edad escolar, sigan caminos que les empoderen de sus determinaciones, creadas en base a las competencias adquiridas, para construir su propio proyecto de vida. http://www.ensfep.edu.mx/pagina/Informacion/Congreso/Invita.pdf
De seguro que habrán de revisarse las debilidades a vencer en nuestras sociedades, desde el origen de éstas, como la vulnerabilidad social analizada desde diversos ángulos. Intentaré apreciaciones, con el manejo de los modelos de igualdad de posiciones y el de la igualdad de oportunidades. Los dos, creados para países desarrollados, y que al menos en el subcontinente latinoamericano, contaron con la intervención del Estado, que emprendía  políticas de protección social, sin mucho éxito. Ahora han desaparecido en un contexto de crisis de la llamada “sociedad del trabajo”. Veamos.
Recordemos que el modelo de igualdad de posiciones está vinculado estrechamente con la organización estatal, identificada con el Estado de Bienestar, cuando este aún no caía en los desatinos del “Consenso de Washington”. Por su lado, la igualdad de posiciones es resultado de la desvinculación progresiva del bienestar social del trabajo asalariado que, en consecuencia busca la individualización del bienestar que se espera obtener en base al desarrollo de capacidades y habilidades individuales, adquiridas o fortalecidas en la escuela, lo que ahora justifica una desigualdad social creciente, al basarse en la meritocracia.http://www.flacso.edu.mx/sites/default/files/ensayo_2_0.pdf
De un modo más general: el proceso evolutivo de las sociedades –que apuntamos en la 1ª parte de estas notas- llega al capitalismo postindustrial, en donde la crisis de la sociedad del trabajo –ampliamente analizada en el siglo XIX y principios del XX- genera un traslado del modelo de igualdad de posiciones hacia la igualdad de oportunidades, principalmente porque el trabajo asalariado es cada vez menos generador de derechos o protecciones sociales. Éstas, en calidad de derechos sociales, son gestionadas dentro de un sistema de bienestar estatal, administrado por un Estado interventor en la conducción del bienestar colectivo, mismo que, en algunos países desarrollados, logró un Estado de bienestar. Allí se actúa con decisión para realizar objetivos de universalización de prestaciones sociales, después derechos ciudadanos. Como avance ver: http://www.fce.com.ar/archivos/pdfs/castel.pdf
El modelo de igualdad de posiciones buscó reducir inequidades sociales entre las distintas posiciones; la intervención estatal fue para acreditar el bienestar de los que ocupaban las posiciones más débiles. La crisis de la sociedad del trabajo se presentó como la expulsión masiva de población del mercado de trabajo acompañada del desarrollo de la vulnerabilidad de quienes dejaron de tener derechos sociales por ser subempleados y desempleados. Esta carga, con el debilitamiento de la pertenencia a una sociedad -desde un punto de vista conservador- causa aumento de la criminalidad entre los pobres.
La igualdad de posiciones no contuvo igualación de ingresos, sino la universalización en el acceso a bienes y servicios, considerados derechos sociales y no mercancías. El modelo tuvo una alta capacidad de inclusión social al refrendar los derechos sociales para los integrantes de las diferentes posiciones. De esta manera, la solidaridad promovida por el modelo de igualdad de posiciones fue “orgánica”, basada en la combinación de distintos cometidos laborales mediante programas estatales de bienestar, considerados como condición de igualación entre diferentes posiciones. Ver:http://pendientedemigracion.ucm.es/centros/cont/descargas/documento6142.pdf
La crisis del Estado de bienestar puede considerarse como crisis del modelo de igualdad de posiciones, que al través de políticas sociales perseguía atender necesidades humanas de los integrantes de una sociedad, porque eran derechos ciudadanos. La conformación de un Estado neoliberal auspició un nuevo modelo de organización social que se asemejó con el de la igualdad de oportunidades. Éste, con uno de sus objetivos (la disciplina fiscal) afectó la protección social induciendo mayor vulnerabilidad social, reflejada en el aumento de la precariedad laboral, es decir, trabajos de bajos salarios y con escasas o nulas protecciones sociales. El modelo en comento intentó resolver una paradoja endémica en las sociedades democráticas liberales: la igualdad formal de sus ciudadanos y las desigualdades sociales reales, creadas por la economía capitalista, por supuesto que sin lograrlo.
El de igualdad de oportunidades tampoco resolvió la contradicción señalada, a través de la meritocracia. Ésta fue estimada como la ruta para combatir privilegios heredados, considerando que: los integrantes de una sociedad están distribuidos proporcionalmente en la estructura social, sin interesar sus procedencias socioeconómicas, lo que facilita mayor movilidad social.
Desde este modelo, las desigualdades sociales son legítimas al estar basadas en los méritos de los individuos y no en la tradición de organizaciones, que no representan los intereses de las minorías. En el modelo de la igualdad de posiciones, las desigualdades sociales se definen por las diferentes posiciones ocupadas y en menor medida por los méritos de los individuos. La división social del trabajo en tal caso,  las percibe como funcionales en el sistema económico y no como el origen de la desigualdad social, resultado de la distribución inequitativa de la riqueza.
El modelo de la igualdad de oportunidades pretende integrar, por medio del control y coordinación de comportamientos de los sujetos que tienen méritos para competir por un mejor lugar, en un contexto de escasez de trabajo asalariado protegido. (Véase Honneth, 2009 y Dubet 2000-2011).http://mx.casadellibro.com/libro-en-la-escuela--sociologia-de-la-experiencia-escolar/9789500383806/609303
En la sociedad organizada por el modelo de oportunidades, las injusticias sociales obedecen a la inequidad existente en los procedimientos de selección, a corregir mediante políticas que garantizaran competencia equitativa. Recordemos que el modelo de igualdad de oportunidades justifica programas de asistencia estatal para grupos con carencias particulares donde, deficiencias y privaciones impiden, supuestamente, una mayor movilidad social.http://www.sigloxxieditores.com.ar/pdfs/dubet_repensar_la_justicia_social.pdf
Mientras se repiensa la justicia social y se concluye -ya ocurre- que solo con un nuevo paradigma económico, político y social, saldrá Latinoamérica de sus condiciones de injusticia social, el Sistema Educativo tiene que acentuar investigaciones y prácticas para que, el magisterio y los padres de familia, impulsen a la niñez y juventud a incorporar a su proceso de aprendizaje, las competencias pertinentes para preservar valores y costumbres, que dieron identidad a nuestros pueblos y comunidades y mantienen su autonomía.
En su base, construir estrategias para un “modus vivendi” estable y pertinente en la enajenación de su fuerza de trabajo, siempre con dignidad y equilibrio. Esto en tanto las condiciones no permitan dar pasos adelante en la conformación de actividades -individuales o colectivas- que cooperen mediante programas, a rescatar o reconstruir un proceso de crecimiento interno desde lo local, con tendencia nacional sostenible, independiente.
¿Estaremos todos los maestros, de todos los niveles, preparados y decididos a fortalecer lazos con padres o tutores, con miras al rescate de la educación de calidad moderna, laica, en libertad y pertenencia?. Confiemos en que así sea. Solo así los alumnos irán conformando su proyecto de vida, cercano a sus intereses personales y de grupo, y juntos definiremos la ruta que los ciudadanos de un país buscan para mejorar de raíz, sus condiciones reales de existencia y solidaridad con sus semejantes.  

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