jueves, 13 de noviembre de 2014

VERGÜENZA Y ABSURDOS RECLAMOS

Por Cuauhtémoc Anda Gutiérrez

A partir de que el Procurador Murillo Karam en cumplimiento de su delicado trabajo diera una explicación primero a los familiares de las 43 víctimas de Ayotzinapa informando cómo iban las investigaciones y luego dio una conferencia de prensa que nos dejó, a quienes vimos el evento, sin aliento, con sentimientos de consideración para los padres de los normalistas y con la convicción de que tan espantosa tragedia no cabe en nuestra imaginación.

Después del sentimiento de rabia e impotencia pensé en los amigos que tengo en el extranjero, con los que estudie y que seguimos eventualmente en comunicación, desde luego ya están enterados de esta noticia que por horrible ya dio la vuelta al mundo y ya han calificado a nuestro país dentro de los más bajos niveles de salvajismo, la consecuente caída del turismo será uno de muchos elementos que castigaran a nuestro país, al pensar qué y cómo voy a explicarle a estos amigos extranjeros de años, pienso, me imagino y asumo la cara de Jesús Murillo al tener que enterar a los padres de los jóvenes sobre el avance de la investigación, sin duda debe haber sufrido y la reacción de los padres, primero de incredulidad y luego de coraje son comprensibles.

También es entendible la reacción que ha tenido la sociedad en su conjunto que estos trágicos sucesos han traído a todos, las marchas y manifestaciones pacíficas son perfectamente lógicas y esperadas.

Pero lo que no debemos de aceptar como sociedad es el vandalismo que tomando como pretexto lo sucedido se ha manifestado sin control en varias ciudades de nuestro país (Oaxaca, Guerrero, Michoacán), donde no sólo han asaltado y destruido el Palacio de Gobierno de Chilpancingo, el Palacio Municipal de Iguala, así como las sedes de los tres partidos (PRD, PAN y PRI), sino que además han tomado las carreteras de Oaxaca y Guerrero incluyendo la autopista de cuota México – Acapulco. Dando como resultado que la anoche del 12 de noviembre los hoteleros de Acapulco salgan a dar un comunicado donde se quejan, porque ya llevaban 4 mil reservaciones canceladas para este fin de semana, producto de la inseguridad de usar las carreteras al puerto. Lo peor es que saben que este repudio apenas está comenzando.

Es de suponer que algunas inversiones ya aseguradas con motivo de las Reformas Estructurales quienes pensaban hacerlas estén reflexionando y seguramente buscarán en caso de querer trabajar en nuestro país otros Estados diferentes a Guerrero y Oaxaca que es donde la violencia está a la vista.

¿Qué hacer?, desde luego, continuar con la investigación, incluyendo al equipo de argentinos de antropología forense y desde luego recurrir, como ya se empezó a hacer donde tienen fama de ser los mejores antropólogos forenses la Universidad de Innsbruck en Austria. También deben identificarse los 30 cadáveres encontrados en otras fosas. Viene a mi mente la antigua y sabia frase “la verdad os hará libres”, sí, hay que buscar la verdad.

Por último, aprovechando la crisis derivada de estos trágicos sucesos hay quienes afirman de manera mentirosa que estos son “crímenes de estado” achacándoselos al Presidente Enrique Peña Nieto, nada más injusto, porque los eventos son un crimen, quizás atribuible al Presidente Municipal de Iguala, pero Iguala no es un Estado y desde luego el Presidente Peña no tuvo nada qué ver. ¿Qué gana México si encima de la desgracia se hace estridencia a base de mentiras?, ¿qué ganan con gritarles “asesinos a políticos de la izquierda” como al Senador Alejandro Encinas, al Diputado Fernando Belauzarán y también apedrear a Cuauhtémoc Cárdenas en pleno Zócalo?

La conocida articulista del periódico Reforma, Guadalupe Loaeza, dice en su columna del 13 de noviembre que tres mil mexicanos profundamente perturbados han firmado una carta dirigida al Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon “para exigir que este organismo internacional declare que el caso de Iguala es un crimen de estado”, ¿cuántas desapariciones forzadas deben ocurrir para que emita el pleno una resolución para que imponga sanciones económicas?, es decir, que hay tres mil ciudadanos que firman una carta dirigida a un órgano que no se dedica a juzgar si determinado crimen, es un crimen de estado y piden además que se impongan sanciones económicas, francamente yo pienso de otra manera.

Yo soy de los muchos que creen que este Gobierno va a resolver el espinoso caso de Ayotzinapa dentro del marco jurídico de nuestro país, se juzgará y se hará justicia, que se llegará a la verdad.

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