Por
Víctor Manuel Barceló R.
Los contactos entre Raúl Castro (Cuba) y Barack Obama
(E.U.) parecen destinados a pasar a la historia, como el inicio de la
desintegración de un anacronismo de la Guerra Fría, siendo los primeros en
montarse en un pragmático empeño para terminar con una mancha brutal del
imperio en sus relaciones y aplicación de los derechos humanos -que tanto
ponderan y “vigilan” en el Planeta- cebado
en el comúnmente hostil trato hacia el David que se atrevió con Goliat.
La explicación
ofrecida por Obama el miércoles pasado es contundente: no tiene sentido
continuar una política, que por más de cinco décadas no logra el objetivo de
imponer cambios políticos y económicos en Cuba. Este análisis, que hace tiempo
vienen haciéndolo muchos países y analistas, dentro y fuera del Continente,
incluso motivo de vigorosas e implacables actitudes de todos los países –menos
dos: Israel y el propio E.U.- que vienen
votando en la Asamblea General de la ONU, año con año, el fin del “embargo
económico” de un gigante que domina los Océanos, vigilante implacable del
cumplimiento de sus designios globales.
Junto a tal
circunstancia, externa a su territorio, diversos sectores de la sociedad estadounidense
vienen cambiando de opinión respecto al trato al país, que hace más de sesenta
años decidió manejar sus destinos, al lado del Imperio que le utilizó para
todo, incluso como lupanar para su clase poderosa económica y política.
En teoría, para que
se reinicien relaciones diplomáticas, Castro no bajará la guardia exigiendo el
fin del embargo, lo que fue expresado por él así: "esto no quiere decir
que lo principal se haya resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero
que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar".
http://www.eldiario.es/zonacritica/Cuba-Estados-Unidos-ultimo-capitulo-guerra_6_336026418.html
Para que ello ocurra
y Obama pueda actuar, solo quedaría por resolver la postura de la clase
política vinculada al exilio cubano -la antigua del senador Bob Menéndez de
Nueva Jersey y la moderna de sus asociados de Florida, Marco Rubio y de Texas,
Ted Cruz. Ellos siguen negados a cualquier variación que "subsane" al
gobierno cubano. Otros, desde los empresarios y agricultores hasta las nuevas
generaciones de cubano-estadounidenses en Florida, la meca del exilio, la idea
de una estrategia distinta a la hora de vincularse con La Habana, viene ganando
terreno y animadores.
Pero la decisión
de Obama, como la de Castro, tienen otras razones y búsquedas que merecen
comentario. En el Imperio, como en la Habana, diversos elementos se conformaron
en el tiempo, para llegar a este momento político que permite, a ambos,
apoyarse para establecer cambios, que pueden ser históricos, no sólo para la destruida
relación bilateral Washington vs La Habana, sino hacia el resto del Continente.
Obama consideró,
el deterioro de la salud de Alan Gross, el “contratista–espía” estadounidense,
apresado y condenado a 15 años de prisión por delitos contra el Estado cubano.
“Su liberación
estuvo en el centro de la discusión entre la Habana y Washington, poniendo apremio a la vieja idea de Obama, de introducir
cambios en la política hacia la isla”. (BBC-Londres). La probabilidad de que
Gross falleciera en Cuba sería una traba difícil de superar para la Casa
Blanca, que hace más de un año, autorizó contactos secretos (Canadá y el
Vaticano, dos cancillerías con cierto ascendente sobre La Habana). http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/12/141218_por_que_ahora_obama_cuba_relaciones
Washington intentó
no hacer ver que, el “rescate” de Gross por razones humanitarias, se produjo a
cambio del de tres patriotas-espías?, condenados en EE.UU. y que La Habana
propuso como “moneda de cambio”. Pero así fue, empatando el evento con el
cumplimiento de una liberación que Cuba buscó afanosamente y que al fin se
logra; entregando, además, a un espía estadounidense, aprisionado en los años
90 (nombre no difundido aún), y que sirve al imperio para rebajar críticas al
evento, sobre todo, a lo anunciado en Estados Unidos. Gross fue pretexto para
The New York Times, presentara, iniciando en octubre pasado, una serie de
editoriales, en que propone fin al embargo y cambio de rumbo en la relación
bilateral Cuba-E.U. http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/11/141110_eeuu_cuba_newyorktimes_editoriales_tsb
En las nuevas generaciones de cubano-americanos hubo afinidad
con las expresiones de Obama, junto a voces ampulosas que critican que
éste "recompense a los Castro”: Por ello, en la comunidad cubana (Florida
y Nueva Jersey los dos principales centros del exilio), muchos recibieron los
anuncios con alivio y hasta con alegría. Quizá no como en la Habana, en donde
la propuesta de Obama -establecer relaciones entre Cuba y EEUU- y la noticia de
la liberación de los 3 detenidos cubanos en EEUU, (Antonio Guerrero, Ramón
Labañino y Gerardo Hernández) causaron júbilo y fiesta.
Las reacciones de
hijos de exiliados juega con sondeos de opinión que muestran como, en los
últimos años, la mayoría de cubano-estadounidense se oponen a la “política del
embargo” y esperan corrección de tendencia diplomática. Es un cambio generacional,
en la medida que viejos exiliados van muriendo, hijos y nietos disminuyen la
pasión, ante sucesos ocurridos en los sesentas del siglo pasado, que definieron
a sus familias, pero tienen menos que ver con sus contextos como estadounidenses
de origen cubano.
Sin duda que Castro y Obama consideraron -desde sus ángulos de visión- a los corporaciones económicas presionando a Washington, para relajar el embargo, que les impide hacer negocios en Cuba, los mismos que otros países y empresas aprovechan y dan fisonomía a la economía cubana, particularmente a la turística. La Cámara de Comercio de E.U. considera que se pierden US$ 1.200 millones en negocios sin hacer con Cuba, debido a las leyes del embargo. Los que mayormente pierden oportunidad de negocios, son los productores agrícolas del medio oeste estadounidense.
Se menciona que un
factor económico que da fuerza y puede haber influenciado la decisión por parte
de Obama, fue el que las acciones de las empresas de cruceros con base en
Florida, hayan visto subir sus acciones en un promedio del 3%, apenas se hizo
el anuncio.
Cuba, como la
mayor de las Antillas es un país con variados atractivos que para la industria
turística, ofrece un inmenso potencial de desarrollo, así como muchas áreas de
la economía cubana, que se sostienen por la tenacidad de su pueblo y gobierno,
pero que requieren de cambios tecnológicos para superar la atrofia que hoy
sufren.
Seguramente el
rompimiento del embargo y la negociación sana e inteligente en muy diversos
rubros de la producción cubana con el exterior, podrán mostrar que el empuje de
esa nación -que fue capaz de resistir un embargo tan conscientemente sostenido
por el imperio, más de medio siglo- logrará remontar su situación actual y su
juventud será la impulsora de esas nuevas condiciones, que fortalezcan con
nuevos recursos propios y prestados su vida interna, personal, familiar y
social. (Continuará).
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