Llegó el 2015, y con él la esperanza de millones de mexicanos que luchamos y apostamos por un México en paz y con prosperidad para todos los sectores de la población, sus gobiernos y sus partidos políticos, y sus organizaciones sociales, sobre todo ahora que estamos en pleno desarrollo del proceso electoral, en el que se renovarán en el ámbito federal la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, en las que independientemente de que Partido resulte vencedor, los mexicanos demandamos responsabilidad, compromiso y lealtad a la patria de los integrantes del poder legislativo que resulten de las urnas el próximo 7 de junio.
Los últimos meses del 2014 convulsionaron seriamente la convivencia y la paz social, tan indispensables para fomentar el crecimiento y el desarrollo, la prosperidad del pueblo. México ya no puede seguir siendo presa de los intereses de unos cuantos, de Partidos o grupos dominantes, de caudillos o iluminados, de líderes sindicales o poderes fácticos y desgobiernos que confundiendo la tolerancia y el diálogo, han llevado a la nación en la última década al peligroso rompimiento del tejido social en el que todos perdemos, ricos y pobres, poderosos y débiles, gobernantes y gobernados todos sin excepción resultamos perdedores, por ello es tan importante que con los mejores propósitos y sin cálculos políticos se convoque a la ciudadanía a una participación razonada para que escoja entre las mejores mujeres y hombres, a que con su voto elijan a los trabajadores honestos y comprometidos, cerrándole el paso a aquellos que sólo persiguen sus intereses personales, familiares y de grupo, haciendo de la política el arte del enriquecimiento, antes que el compromiso de servir a los demás.
Las elecciones locales en las que se elegirán gobernadores, presidentes municipales y congresos locales, no resultan menos importantes, más bien, revisten una gran importancia, porque las distintas regiones del país también requieren de órganos de gobierno fuertes, legitimados por el voto ciudadano, profesionales de la política, con gran liderazgo social, y que no les tiemble la mano para aplicar la ley a quienes por sistema incumplen con ella y que a la postre resulten ser los verdaderos culpables del vandalismo, de la corrupción y del desorden social, los gobernantes deben ser líderes sociales que se prestigian día con día a través de sus actos, y apegados a los principios de la república juarista, que vivan de la modesta renta de su salario y no que vean en el sector público el instrumento para el enriquecimiento, o lo peor como ha sucedido ya en algunos gobiernos municipales y estatales, donde el crimen organizado se ha infiltrado en las estructuras del poder público.
Las elecciones de próximo 7 de junio, sin duda resultan de la mayor trascendencia para el futuro del país, para recuperar la convivencia, la paz y la tranquilidad social, para recuperar la confianza del ciudadano en sus instituciones, pero también de su resultado dependerá en gran medida el desarrollo de la economía y con ello todo lo que de ahí se deriva, creación de empleos, aumento de salarios, poder adquisitivo y desarrollo social.
Por todo lo anterior, es importante iniciar muy bien el 2015, reflexionar bien sobre la importancia de una participación masiva el próximo 7 de junio, proceso en el que el ciudadano tiene la gran oportunidad de señalarle al gobierno y a los partidos políticos que el verdadero mandante de la cosa pública debe ser el ciudadano, a este hay que rendirle cuenta y es con el pueblo con el que hay que quedar bien y no con líderes deshonestos, personalidades desprestigiadas o cuestionadas como sucede en todos los partidos, quienes tienen toda la responsabilidad y al mismo tiempo la oportunidad para seleccionar a los mejores, y si no, el castigo de la voluntad popular debe quitarle el poder a los que lo tienen para entregárselos a los mejores y más comprometidos.
¡¡Feliz Año a nuestros lectores, amigos y colaboradores!!
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