martes, 13 de junio de 2017

La nave va. El único camino.

Por Raúl Moreno Wonchee

20 años no es nada. Ni 20 ni 25, ni el montón de dinero quemado en las aras de la  democracia sin adjetivos, ni sepan cuántas  reformas electorales en busca del voto perdido, de los sufragios, de los miles de sufragios que de un modo o de otro se extraviaron en el camino. Desapariciones forzadas, a cargo de partidos y candidatos empeñados en que la única elección valedera es cuando el veredicto de las urnas les favorece porque son, a priori, los depositarios de la verdad democrática. Y si no ganamos nosotros y gana el otro, que  nadie gane, y el sueño democrático no culmine en el sufragio efectivo sino en la elección anulada y los votos, los votantes y sus instituciones, se vayan al diablo. Para tan digno fin, todos los peros valen. Los náufragos de la transición le dieron la vuelta entera  al redondo mundo y en sus sabihondas disquisiciones llegaron a que en la última versión de la democracia no hay, no debe haber lugar para el voto universal pues no todos los votos son iguales. Los emitidos a favor del tricolor, por ejemplo, se ha dicho que son votos deleznables de la chusma iletrada, miserable y corrupta que los vende por una baratija. Nomás les falta postular que sólo valgan los votos de los propietarios, y al paso que van, ya mero llegan. La oligarquía mediática y sus falanges han dejado atrás el buen juicio y llevan adelante una formidable campaña de denuestos y afirmaciones sin sustento alguno que está causando grave daño a la convivencia democrática. Si en las elecciones del Estado de México y  Coahuila se cometieron faltas que distorsionaron la voluntad popular, el único camino es el Tribunal. Y que no se pase por alto que la acusación sin pruebas abona uno de los más malignos y perniciosos fraudes electorales. 

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