Por Cuauhtémoc Anda Gutiérrez
Terminó el Mundial de Fútbol y la vida sigue. Después de tres semanas de encuentros espectaculares entre las 32 escuadras de otros tantos países del mundo en las instalaciones que construyó y reconstruyó Brasil, el torneo ha dejado un agradable sabor de boca por lo que hace a la complicada y tortuosa organización de estos eventos, También el resultado final en el que el vencedor fue Alemania, parece justo a una buena cantidad de expertos.
Mención aparte merecen los abucheos para Dilma Rousseff, Presidenta de Brasil, porque hay que considerar que ella no salta al campo a jugar, eso lo hace la selección brasileña que lamentablemente perdió sus dos últimos partidos en el que les anotaron 10 goles y solo anotaron uno. La goliza que les puso Alemania de 7 – 1 es histórica e incluso en este mismo torneo, un hubo ningún otro juego con tanto diferencial entre vencedor y vencido.
Desde que inició el torneo advertimos que el tema político se iba a mezclar con el deporte, porque el 5 de octubre próximo habrá elecciones para la Presidencia de Brasil, donde la actual Presidenta podrá o no ser reelegida. Por esto es entendible que sus adversarios políticos aprovechen las derrotas del equipo brasileño para poder exhibirla. Si, sé que no es justo, pero esa idea no la comparten sus adversarios.
Por cierto, que mientras estábamos atentos al Mundial de Fútbol, el planeta siguió igual, para empezar la lamentablemente eterna guerra del Medio Oriente sigue con bombardeos diarios por ambas partes, del ejército israelí y del grupo Hamas.
Otra vez el conflicto de Estados Unidos por los migrantes latinoamericanos, pero ahora se trata de menores de edad, no acompañados, que en un acto de gran audacia intentan cruzar la frontera con Estados Unidos, sea para reunirse allá con familiares, con amistades o en fin, para encontrar el llamado “sueño americano”, porque donde están la pobreza y la violencia ha aumentado. Los datos de homicidios por cada 100 mil habitantes dejan claro que son más los que mueren en Centro América que en México, ahora hagamos una reflexión ¿Cómo estará la violencia allá, que está peor que aquí?
Por otra parte, las buenas noticias vienen del Congreso, que paso a paso ha venido aprobando las Reformas Constitucionales, haciendo un esfuerzo de imaginación y concertación política con las diversas fuerzas. El camino ha sido difícil y empedrado.
Asimismo, la tan importante Reforma Educativa parece que avanza adecuadamente, excepto en dos Estados, Michoacán y Oaxaca, donde la ausencia política de los Gobernadores ha permitido que bloqueen los exámenes de selección para los aspirantes a maestros. Hay quienes añoran que les den plazas sus organizaciones, para que ellos se encarguen de decidir a quiénes se las dan. La experiencia adquirida nos muestra que, ese es un camino espinoso, por el cual se han hecho de plazas del magisterio personas sin título alguno y sólo la debilidad de los Gobierno locales explica el titubeo ante la puesta en operación de leyes ya vigentes y que como lo ha declarado la Secretaria de Educación Pública (SEP) en este tema no hay marcha atrás.
Falta todavía la llamada “madre de todas las Reformas”, la Energética pero el proceso ya parece estar bien encaminado, además si las leyes secundarias ahora a discusión van de acuerdo con la Reforma Constitucional, esta legislatura será recordada en la posteridad como aquella que logró los cambios constitucionales y las leyes secundarias correspondientes que pusieron a México en un rumbo aun más prometedor para el futuro.
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