miércoles, 17 de septiembre de 2014

Las alianzas plurales, son la alternativa de las bases y liderazgos olvidados por las cúpulas partidistas.


La visión patrimonialista de las altas burocracias en los partidos políticos y las crisis ideológicas y de identidad, en las asimetrías políticas y en las últimas dos décadas al menos se han venido presentando en la lucha electoral en México, han dado como resultado la desesperación y el hartazgo de los militantes y los simpatizantes de las principales fuerzas políticas del país.
La concepción que al menos se percibe de manera casi generalizada en la militancia y  liderazgos de base de la mayoría de los partidos políticos, es que las altas dirigencias de sus partidos, han abusado de la concertación que más bien se convierte en concertaseciones que no son otra cosa que la negociación y el acuerdo para entregar determinados espacios geográficos electorales entre las propias cúpulas para controlar los espacios de Gobierno y legislativos en disputa, fenómeno que particularmente se ha hecho notorio en Estados como Baja California, el Distrito Federal, Guerrero y Morelos, entre otros, pero especialmente en la capital del país, donde casi a dos décadas de haberse instalado en el poder, la izquierda mexicana con todo el abuso del uso de los recursos públicos y del control de toda actividad por el gobierno de la ciudad y su partido, sin importar el atropello de la ley, han repetido una y otra vez el control en la organización de las campañas políticas, de los órganos electorales y con ello los resultados en favor del PRD y sus aliados, frente a una actitud complaciente, desinteresada y consentida por los partidos opositores, PRI y PAN.
Los seis procesos que de manera consecutiva el PRD ha derrotado con carro completo al PRI y casi en el mismo fenómeno al PAN, la militancia de esos Partidos, especialmente la del PRI la conciben como una concertaseción hacia los partidos de la izquierda y por ello han dejado la imagen de que importa más el arreglo entre las cúpulas que luchar palmo a palmo durante las campañas política y previo a ellas señalar los desasiertos de las desastrosas e ineficaces  administraciones en las demarcaciones delegacionales, el Gobierno central y el abuso en la Asamblea Legislativa, donde el mayoriteo de la representación perredista y sus aliados han convertido en este espacio legislativo en un apéndice del Jefe de Gobierno en turno.
Especialmente en el Priísmo aunque no sea exclusivo de éste, los militantes y simpatizantes se sienten traicionados, olvidados y en consecuencia desanimados para hacer trabajo en favor del PRI y sus candidatos, sin embargo en éstos 17 años, más que como militantes del PRI o del PAN, por sus necesidades y carencias manifiestas en la prestación de los servicios públicos, la corrupción generalizada, la prepotencia y el autoritarismo de las autoridades del Distrito Federal han generado un sentimiento de solidaridad y de lucha para buscar nuevas fórmulas que sin importar militancia partidista o asimetría ideológica, la formación de alianzas organizadas que les permitan con posibilidades de triunfo con candidatos comunes para generar la alternancia en los gobiernos delegacionales y en la integración de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Esta forma de participación política de los grupos se empezó a manifestar en la campaña política del 2012, hoy escuchamos que en diversas delegaciones del Distrito Federal se están agrupando liderazgos de base del priísmo, del panismo, de nueva alianza y del Partido Verde, inclusive, algunas corrientes del perredismo cansadas de los abusos y que haciendo causa común su pretensión se centra en promover la alternancia y quitar el monopolio al PRD en la ciudad de México.
La estrategia no es mala, por el contrario frente a las prácticas  antidemocráticas, el uso faccioso de los recursos públicos por parte de los gobiernos perredistas que controlan toda actividad pública en la ciudad y de cualquier costo, y sin importar la crítica apagan cualquier movimiento ciudadano o de partido político alguno que vaya en contra o ponga en riesgo, el triunfo del perredismo en las urnas, creemos que las alianzas de éstos liderazgos naturales son el camino necesario para permitir que sea la voluntad ciudadana manifestada en la boleta electoral, en plena libertad y sin condicionamiento que imponga el gobierno la que debe determinar cuál debe ser la propuesta que gobierne, es decir, las alianzas plurales y ciudadanas son el resultado de la impotencia, el hartazgo y la desesperación de amplios sectores de la población con Partido y sin partido e inconformes con los gobiernos patrimonialistas y hereditarios entre familias que ha impulsado el PRD en ya casi 20 años de gobierno, ejemplo claro Gustavo A. Madero, donde la Jefa Delegacional heredó el cargo de su pareja Victor Hugo Lugo, pero lo mismo pasa en Iztacalco, en Iztapalapa, en Tláhuac, o en Azcapotzalco o en cualquier delegación que le busquemos, en todas encontramos la herencia de los puestos entre familias.
Ya no más uso y control monopólico del PRD y su gobierno de los recursos públicos, es el clamor de los aliancistas, por ello sus voces deben ser escuchadas por las cúpulas partidistas, especialmente del PRI, del PAN, de Nueva Alianza y del Partido Verde, para que en este proceso electoral del 2015, si se consolidan las alianzas de las bases de manera plural y las dirigencias partidistas lo avalan para darle forma en términos de la legislación electoral que hagan posible las candidaturas comunes en los diferentes espacios que estarán en disputa en el 2015, la ciudad de México tendrá como resultado gobiernos delegacionales democráticos, una asamblea plural que sirva de contrapeso al Gobierno local y que se fomente el parlamentarismo en el que las leyes sean producto de los consensos plurales con una visión de futuro  para las mayorías de los capitalinos al igual que la revisión de los presupuestos, el control del gasto y la rendición de cuentas, sean políticas públicas, condición de estado y no actos de capricho y de ocurrencias del gobernante que da como resultado las políticas fallidas como la obra de la línea 12 del metro, obras inconclusas y mal hechas como los segundos pisos del periférico la falta de mantenimiento al metro y el incremento de la corrupción en todo trámite que los capitalinos deben realizar ante las delegaciones o las dependencias del Gobierno central.
Las alianzas y los acuerdos de las fuerzas políticas contrarias al gobierno de la ciudad, como alternativa con toda seguridad, aparejadas a una mayor dedicación a las estructuras territoriales, para cuidar las urnas nos llevaran a la alternancia en el Distrito Federal.


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