viernes, 19 de septiembre de 2014

FIESTAS PATRIAS BIEN. CICLÓN OTRA VEZ MAL

Por Cuauhtémoc Anda Gutiérrez

Al 17 de septiembre, pasadas las fiestas patrias del 15 y 16 que pudimos disfrutar en televisión y que dejaron un agradable sabor de boca por su organización y también por las verbenas donde en las diferentes plazas públicas a lo largo y lo ancho de nuestra geografía se entonó el Himno Nacional y con júbilo se grito ¡Viva México!, todo en un ambiente de paz y tranquilidad. Cuando apreciamos la ceremonia del “Grito” y desde luego vimos con orgullo el día 16 el desfile, que ahora encabezó la Marina y se dijo que era por el Centenario de la Defensa de Veracruz en 1914, cuando heroicamente murieron el Teniente Azueta y sus cadetes.

Las diferentes fuerzas se lucieron con su paso marcial, su disciplina y su entusiasmo manifestado en las marchas varoniles que efectuaron. Si, se extrañaron los paracaidistas que de manera audaz se lanzan al vacío y con gran pericia logran manipular su paracaídas para caer en un círculo que se pinta en el centro del Zócalo, había una intensa niebla por lo que no fue autorizada esa maniobra, empero la fiesta siguió en el Zócalo y en el Paseo de la Reforma donde quienes con tanta gallardía marcharon, escucharon ¡Vivas! y porras de las familias entusiasmadas.

Al día siguiente, los medios de comunicación nos mostraron los amargos acontecimientos que en estos días les sucedieron a los “bajacalifornianos del sur” con la visita no deseada de un ciclón, donde “Odile” tocó tierra y con sus vientos de más de 200 km por hora provocaron destrozos en los cinco municipios del joven estado destruyendo cuanto edificio o construcción tocó a su paso, dejando a las poblaciones sin energía eléctrica, sin teléfonos fijos ni celulares y lógicamente sin internet con los aeropuertos dañados y con 30 mil turistas de los que 25 mil son extranjeros y 5 mil mexicanos en cuyos hoteles se agotaron los víveres y se estableció un puente de salida con aviones del Gobierno y de algunas aerolíneas que en cuanto arreglaron una pista y se pudieron recibir vuelos y salir, sacaron gratuitamente a los turistas en un proceso tormentoso y lento que aún no concluye.

Por su parte la Comisión Federal de Electricidad con su experimentado personal para trabajar en estas emergencias, entró en acción y poco a poco están restaurando líneas con las que gradualmente la energía eléctrica va regresando. Asimismo, los responsables del suministro de agua, a marchas forzadas están componiendo y reponiendo tuberías para abatir la escases de tan preciado líquido.

Mención aparte amerita el lastimoso hecho de que las tiendas fueron vandalizadas, porque con el quizá legítimo pretexto de buscar alimentos y víveres para la familia, la televisión mostró vándalos llevándose triciclos y bicicletas para niños que sirven únicamente para agraviar más la desgracia que se vive.

Desde luego los expertos en estos temas nos van a enumerar los errores que se cometieron en materia de PREVENCIÓN porque a diferencia de los temblores para los cuales la tecnología del hombre no puede anticiparlos más allá de unos minutos antes que se presenten, los huracanes si se sabe y los meteorólogos dicen cuándo se espera que tal huracán entre a tierra el día y la hora aproximada que es cuando las autoridades civiles deben advertir a la población de lo que sucederá con una receta de cinco o seis cosas que deben hacer.


Tales como: cerrar sus casas; tapiar las ventanas de tal suerte que protejan a vidrios y cristales de la embestida de los fuertes vientos, porque si en una casa por el viento se rompe una ventana por ahí se va a colar la furia del huracán, volviendo un infierno la casa y destruyendo sus enceres. Deben de protegerse los principales papeles como Actas de Nacimiento, Certificados escolares, etc., así como cerrar las llaves de paso de gas y después de estos y otros menesteres todavía tienen tiempo para huir por carretera antes de que esta pueda ser destruida o salir por avión, pero alejarse. Lamento escuchar que la mayoría de los bajacalifornianos optaron aguantar el embate de la naturaleza en sus casas y cabe recordar que el recuento de los daños apenas comenzó y que los números no son alentadores. 

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