lunes, 1 de diciembre de 2014

10 puntos para superar la crisis, ¿cómo?

Muy bien por los diez puntos que anunció el Presidente de la República para superar las condiciones de adversidad y violencia que azotan al país, ¿pero quienes en su sano juicio, puede negar la necesidad de establecer una verdadera coordinación en los mandos de las fuerzas del orden, para dar resultados en materia de seguridad? que sin duda, es el verdadero problema que desde hace años enfrenta el Estado mexicano, e inclusive por encima de la política económica, que es indiscutiblemente de la misma importancia que el combate a la corrupción, que se ha convertido en la madre de todos los vicios del gobierno mexicano en todos sus niveles.

Acabar con la anarquía que en los mandos policiacos se ha venido registrando, y con ello facilitando el libre tránsito y actuación de los grupos criminales, es un acierto y una visión a corto plazo del Estado, porque al mismo tiempo que se acaba con la anarquía en las fuerzas del orden y se responsabiliza a la federación y a los gobernadores, precisando las responsabilidades de cada uno de estos niveles de gobierno en la materia.

La creación de la cedula única de identidad es otra aspiración que viene de años atrás, pero que sin embargo por diversas razones, ésta medida para que tengamos identidad personal cada  mexicano no se ha concretado, seguramente más que por problemas presupuestales, por cuestiones de corrupción y de falta de compromiso de quienes en el pasado propusieron su creación destinando recursos, pero al final el resultado fue nulo.
Los mexicanos confiamos en que en esta ocasión, el titular del ejecutivo instruya a gente con responsabilidad, para que en la medida de su alcance se puedan obtener los resultados esperados, y terminar con la falsificación de identidades múltiples que un mexicano puede obtener mediante actos de corrupción.

El número para la solicitud de auxilio y denuncia, tampoco es una medida nueva, sin embargo, es acertado que el Presidente de la República haya retomado el tema, para que verdaderamente pueda operar el número 911, para que esté al alcance de todo individuo, que conozca de cualquier delito o que se vea amenazado en su integridad física o de sus bienes, sin embargo, el ciudadano al igual que con otras medidas la sigue cuestionando, esto debe entrar de inmediato en operación y evitar que en el tiempo se diluyan y que al final como tantas reformas como por ejemplo la educativa se perciba que no pasa nada y se siga violentando la norma ante la pasividad de la autoridad.

De gran trascendencia e importancia resulta el punto relacionado con el combate a la corrupción, es más, aunque tampoco es nueva en las mesas de discusión, otros gobiernos lo han propuesto, pero han carecido de la voluntad real para ir de fondo al combate de la madre de todos los vicios (la corrupción), pues ésta se da en todos los niveles de gobierno, pero también en todos los sectores sociales, empresarios, sindicatos, organizaciones sociales, en el poder legislativo en el poder judicial y hasta en la propia Comisión Nacional de los Derechos Humanos porque en sus actuaciones pareciera que están del lado de los criminales que de las víctimas, punto importante que por fortuna con el nuevo Obus Man Luis Raúl González Pérez se darán cambios importantes por su conocimiento en el tema, tomando en cuenta las valiosas opiniones de quienes fueron sus contrincantes.

El Presidente propuso más medidas legales para combatir a este lacerante problema, que nos deja mal parados en el ámbito internacional, y no se diga en la percepción interna donde más del 90% de la población en encuestas recientes, considera que la corrupción es el principal problema que hay que erradicar. Qué bueno que el Presidente proponga al Congreso mayores sanciones para quienes viven de la corrupción, pero aquí la gran pregunta es ¿hasta dónde está comprometido el titular del ejecutivo, para verdaderamente atacar el problema desde el gobierno? empezando por la alta burocracia y por los liderazgos sindicales que en la práctica hacen un gobierno inoperante, que con el pretexto, de la tolerancia y el diálogo dejan de aplicar la norma, y cuando la ley no se cumple, por ejemplares que sean sus marcos normativos, simplemente éstas no se aplican, ejemplos de estos tenemos muchos, ¿dónde se le ha aplicado la ley a los maestros paristas, violentos que ocasionan conflictos y que siguen cobrando sin trabajar?

Acabar con la corrupción o al menos reducirla a su mínima expresión resulta sencillo e inclusive no se requieren más reformas legales, lo que el jefe del Estado requiere es exigir a su alta burocracia que cumpla con la ley y haga cumplir a quienes la violentan, si el gobierno empieza poniendo el ejemplo por limpiar la casa, seguramente los otros sectores de la sociedad altamente corrompidos caerán por sí mismos, porque el gobierno es el líder, el guía que orienta a la sociedad en su actuación, por ello, celebramos estas medidas retomadas por el Presidente, la que no requiere de esperar más aprobación de leyes en las Cámaras, requiere actitud, rectitud, compromiso y ética en la actuación de todo servidor público, desde el más alto nivel, hasta los empleados más modestos, acabar con la influencia de los líderes sindicales en las políticas públicas que solo ensucian la imagen del gobierno, protegiendo a corruptos, faltistas y maltratadores. Esta medida de combate a la corrupción, no debe crear más burocracia que la hace más inoperante, porque existen cientos de miles de  sanciones que con gran alarde pública comparte la Secretaria de la Función Pública pero son por supuestas faltas administrativas sin trascendencia, dejando sin sanción a los verdaderos responsables de negocios millonarios, que en algunas esferas del gobierno se dan por servidores públicos corruptos, ejemplo de ello está el SAT, sobre todo el área de grandes contribuyentes, donde la Hacienda Pública pierde miles de millones de pesos por la burocracia anquilosada que se ha enquistado en esas áreas en contubernio con despachos contables y de abogados, que mediante convenios para el pago mínimo regularizan la situación las grandes empresas; las compras y licitaciones en todo el sector público son otro ejemplo de la enorme corrupción en el sector; las obras reportadas en los informes anuales de cada dependencia son otro ejemplo claro de grandes corruptelas que no se sancionan, por ello la gente poco confía en este sistema nacional anticorrupción, que se pretende crear seguramente como otro instituto autónomo, cuyos titulares serán nombrados por algunas de la Cámaras y que al final de cuentas, estas se ponen de acuerdo para nombrar comisionados de la función pública de todas las fuerzas políticas mayoritarias, por ello no funcionan las medidas.

De enorme importancia también resulta la revisión y ampliación de facultades, seguramente de la Comisión de los Derechos Humanos, pero la gente desde ahora lo comenta, les darán más privilegio a los criminales que conocen muy bien la actuación de los visitadores y de los funcionarios en general de la CNDH, a los que tienen cooptados por amenaza o por dinero, muchos sentimos que habrá un cabio con Luis Raúl González Pérez en este organismo, como lo manifestamos anteriormente.


En síntesis, bien por los puntos que el Presidente ha puesto en la mesa para atacar el problema de la seguridad pública, restablecer el orden y el Estado de derecho, el escepticismo de la población está en los ¿Cómos? Lo va a lograr, cualquier medida por ejemplar que sea y con la mejor intención y el sano juicio requiere de resultados inmediatos, y esos solo se logran con cambio de actitudes, con compromiso y responsabilidad de los gobernantes, sobre todo del primer círculo de gobierno en el nivel federal, de quienes integran el Congreso de la Unión, que dejen de repartirse cotos de poder, que pasen de los discursos a los hechos, de igual forma se requieren sanciones ejemplares para todos los órganos de administración de justicia, desde el ministerio publico donde empieza el calvario  para las víctimas, jueces magistrados y hasta ministros de la Corte, de igual manera en todos los niveles estatales y municipales de gobierno, sin embargo la confianza y credibilidad en el ejecutivo federal, podrá recuperarse si el ejecutivo pone el ejemplo, el orden con resultados en el gobierno federal, de lo contrario, en lugar de confianza el ciudadano común cada vez será más escéptico de la obra de gobierno, el pueblo ya no aguanta, está llegando a los límites de un estallamiento social, el gobierno federal tiene la palabra, porque es el líder que la sociedad ha creado para conducirla.

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