Muy bien por los diez puntos
que anunció el Presidente de la República para superar las condiciones de adversidad y violencia que azotan al país,
¿pero quienes en su sano juicio, puede negar la necesidad de establecer una
verdadera coordinación en los mandos de las fuerzas del orden, para dar
resultados en materia de seguridad? que sin duda, es el verdadero problema que
desde hace años enfrenta el Estado mexicano, e inclusive por encima de la
política económica, que es indiscutiblemente de la misma importancia que el
combate a la corrupción, que se ha convertido en la madre de todos los vicios
del gobierno mexicano en todos sus niveles.
Acabar
con la anarquía que en los mandos policiacos se ha venido registrando, y
con ello facilitando el libre tránsito y actuación de los grupos criminales, es
un acierto y una visión a corto plazo del Estado, porque al mismo tiempo que se
acaba con la anarquía en las fuerzas del orden y se responsabiliza a la federación
y a los gobernadores, precisando las responsabilidades de cada uno de estos
niveles de gobierno en la materia.
La
creación de la cedula única de identidad es otra aspiración que
viene de años atrás, pero que sin embargo por diversas razones, ésta medida
para que tengamos identidad personal cada
mexicano no se ha concretado, seguramente más que por problemas
presupuestales, por cuestiones de corrupción y de falta de compromiso de
quienes en el pasado propusieron su creación destinando recursos, pero al final
el resultado fue nulo.
Los mexicanos confiamos en
que en esta ocasión, el titular del ejecutivo instruya a gente con
responsabilidad, para que en la medida de su alcance se puedan obtener los resultados
esperados, y terminar con la falsificación de identidades múltiples que un
mexicano puede obtener mediante actos de corrupción.
El
número para la solicitud de auxilio y denuncia,
tampoco es una medida nueva, sin embargo, es acertado que el Presidente de la
República haya retomado el tema, para que verdaderamente pueda operar el número 911, para que esté al alcance de
todo individuo, que conozca de cualquier delito o que se vea amenazado en su
integridad física o de sus bienes, sin embargo, el ciudadano al igual que con otras
medidas la sigue cuestionando, esto debe entrar de inmediato en operación y
evitar que en el tiempo se diluyan y que al final como tantas reformas como por
ejemplo la educativa se perciba que no pasa nada y se siga violentando la norma
ante la pasividad de la autoridad.
De gran trascendencia e
importancia resulta el punto relacionado con el combate a la corrupción, es más, aunque tampoco es nueva en las
mesas de discusión, otros gobiernos lo han propuesto, pero han carecido de la
voluntad real para ir de fondo al combate de la madre de todos los vicios (la
corrupción), pues ésta se da en todos los niveles de gobierno, pero también en
todos los sectores sociales, empresarios, sindicatos, organizaciones sociales,
en el poder legislativo en el poder judicial y hasta en la propia Comisión Nacional
de los Derechos Humanos porque en sus actuaciones pareciera que están del lado
de los criminales que de las víctimas, punto importante que por fortuna con el
nuevo Obus Man Luis Raúl González Pérez se
darán cambios importantes por su conocimiento en el tema, tomando en cuenta las
valiosas opiniones de quienes fueron sus contrincantes.
El Presidente propuso más
medidas legales para combatir a este lacerante problema, que nos deja mal
parados en el ámbito internacional, y no se diga en la percepción interna donde
más del 90% de la población en encuestas recientes, considera que la corrupción
es el principal problema que hay que erradicar. Qué bueno que el Presidente proponga al Congreso mayores
sanciones para quienes viven de la corrupción, pero aquí la gran pregunta
es ¿hasta dónde está comprometido el titular del ejecutivo, para verdaderamente
atacar el problema desde el gobierno?
empezando por la alta burocracia y por los liderazgos sindicales que en la
práctica hacen un gobierno inoperante, que con el pretexto, de la tolerancia y
el diálogo dejan de aplicar la norma, y cuando la ley no se cumple, por
ejemplares que sean sus marcos normativos, simplemente éstas no se aplican,
ejemplos de estos tenemos muchos, ¿dónde se le ha aplicado la ley a los maestros
paristas, violentos que ocasionan conflictos y que siguen cobrando sin trabajar?
Acabar con la corrupción o
al menos reducirla a su mínima expresión resulta sencillo e inclusive no se
requieren más reformas legales, lo que el jefe del Estado requiere es exigir a su alta burocracia que cumpla con
la ley y haga cumplir a quienes la violentan, si el gobierno empieza poniendo
el ejemplo por limpiar la casa, seguramente los otros sectores de la sociedad
altamente corrompidos caerán por sí mismos, porque el gobierno es el líder, el
guía que orienta a la sociedad en su actuación, por ello, celebramos estas
medidas retomadas por el Presidente, la que no requiere de esperar más aprobación
de leyes en las Cámaras, requiere
actitud, rectitud, compromiso y ética en la actuación de todo servidor público,
desde el más alto nivel, hasta los empleados más modestos, acabar con la influencia de los líderes
sindicales en las políticas públicas que solo ensucian la imagen del gobierno,
protegiendo a corruptos, faltistas y maltratadores. Esta medida de combate a la
corrupción, no debe crear más burocracia que la hace más inoperante, porque
existen cientos de miles de sanciones
que con gran alarde pública comparte la Secretaria de la Función Pública pero son
por supuestas faltas administrativas sin trascendencia, dejando sin sanción a los
verdaderos responsables de negocios millonarios, que en algunas esferas del
gobierno se dan por servidores públicos corruptos, ejemplo de ello está el SAT,
sobre todo el área de grandes contribuyentes, donde la Hacienda Pública pierde
miles de millones de pesos por la burocracia anquilosada que se ha enquistado
en esas áreas en contubernio con despachos contables y de abogados, que
mediante convenios para el pago mínimo regularizan la situación las grandes
empresas; las compras y licitaciones en todo el sector público son otro ejemplo
de la enorme corrupción en el sector; las obras reportadas en los informes
anuales de cada dependencia son otro ejemplo claro de grandes corruptelas que
no se sancionan, por ello la gente poco confía en este sistema nacional
anticorrupción, que se pretende crear seguramente como otro instituto autónomo,
cuyos titulares serán nombrados por algunas de la Cámaras y que al final de
cuentas, estas se ponen de acuerdo para nombrar comisionados de la función pública
de todas las fuerzas políticas mayoritarias, por ello no funcionan las medidas.
De enorme importancia
también resulta la revisión y ampliación
de facultades, seguramente de la Comisión de los Derechos Humanos, pero la
gente desde ahora lo comenta, les darán más privilegio a los criminales que
conocen muy bien la actuación de los visitadores y de los funcionarios en
general de la CNDH, a los que tienen cooptados por amenaza o por dinero, muchos
sentimos que habrá un cabio con Luis Raúl
González Pérez en este organismo, como lo manifestamos anteriormente.
En síntesis, bien por los
puntos que el Presidente ha puesto en la mesa para atacar el problema de la
seguridad pública, restablecer el orden y el Estado de derecho, el escepticismo
de la población está en los ¿Cómos?
Lo va a lograr, cualquier medida por ejemplar que sea y con la mejor intención
y el sano juicio requiere de resultados inmediatos, y esos solo se logran con cambio
de actitudes, con compromiso y responsabilidad de los gobernantes, sobre todo
del primer círculo de gobierno en el nivel federal, de quienes integran el Congreso
de la Unión, que dejen de repartirse cotos de poder, que pasen de los discursos
a los hechos, de igual forma se
requieren sanciones ejemplares para todos los órganos de administración de justicia,
desde el ministerio publico donde empieza el calvario para las víctimas, jueces magistrados y hasta
ministros de la Corte, de igual manera en todos los niveles estatales y
municipales de gobierno, sin embargo la confianza y credibilidad en el
ejecutivo federal, podrá recuperarse si el ejecutivo pone el ejemplo, el orden con
resultados en el gobierno federal, de lo contrario, en lugar de confianza el
ciudadano común cada vez será más escéptico de la obra de gobierno, el pueblo
ya no aguanta, está llegando a los límites de un estallamiento social, el
gobierno federal tiene la palabra, porque
es el líder que la sociedad ha creado para conducirla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario