miércoles, 30 de marzo de 2016

Cobertura Universal en Salud

Lucía Ramírez Ortíz

¿Tú le crees al gobierno? Yo, francamente no, cómo usuario o usuaria de los servicios de salud pública, y seguramente tú estás igual que yo. Me informo de los avances, retrocesos u estancamientos en la calidad, la universalidad y la calidez que deseamos que las instituciones como el ISSSTE, el Seguro Social y la propia Secretaría de Salud, que consumen diariamente miles de millones de pesos, que aportamos los contribuyentes y/o los trabajadores, para tener acceso a servicios médicos, hospitalarios, de laboratorios, cirugías y consultas de especialidades, de calidad con oportunidad y con transparencia.

Lamentablemente en éstos días, todos nos hemos enterado por los medios impresos u electrónicos, cómo se engaña y pretenden engañar al ciudadano, señalando como la última instrucción del día 29 de marzo, cuando el titular del Ejecutivo, según él, instruyó al Secretario de Salud para que se continúe con la universalidad, bandera política muy lamentable, porque al menos tenemos dos sexenios y en lo que va de este que el gobierno que ha dicho con cifras que se contraponen, que la población nacional sin excepción ya tiene servicios de salud.

Información que no corresponde en un ejercicio simple, dado que por un lado el IMSS en sus informes señala contar con más de 55 millones de asegurados, el Seguro Popular con una cifra superior a la del Seguro Social de asegurados, y el ISSSTE con alrededor de 13 millones de asegurados, y si a ello le agregamos otro sistema de Salud, que en México rebasa los 40, como los militares, PEMEX, etc., las cifras si sumamos ya no nos cuadran, porque en México según el último censo somos alrededor de 119 millones de mexicanos, cifras que tan solo las tres principales instituciones (Salud, IMSS e ISSSTE) rebasarían el número de mexicanos registrados en el censo. Este tema de la salud que es tan importante y fundamental, que es un derecho constitucional, un derecho natural, los políticos y los gobernantes lo están haciendo un símil de la vieja política del reparto agrario, tema en el cual los gobernantes en turno señalaban el reparto de millones de hectáreas anuales, que cuando se cuadraban los números, pues no sólo se había repartido el territorio nacional, si no más allá de las fronteras hacia el norte y hacia el sur, es decir, una falsedad, cómo ahora se pretende engañar con la cobertura universal, de los deficientes servicios de la salud pública que el Estado está obligado a prestar con calidad y calidez humana.

No señores gobernantes, que nos los engañen sus colaboradores porque los resultados y, sino pregúntenselos a los derechohabientes del ISSSTE, donde la ausencia de médicos, laboratoristas, radiólogos y hasta enfermeras es lamentable, peor está en algunos hospitales de la Secretaría de Salud, y aunque en menos escala, también este problema lo sufren los derechohabientes del IMSS, y no se diga de las prolongadas semanas, meses y hasta años de espera, para que un paciente pase del médico familiar, al médico de especialidades, a la programación para estudios y en su caso, hospitalización y cirugía, es un verdadero calvario y si no que los derechohabientes hablen y que digan las verdades, igual pasa con el surtimiento de medicamentos, sobre todo aquellos de especialidad por enfermedades crónicos degenerativas.

¿Pero por qué la mala calidad en los servicios?

Los gobernantes dicen que por la escases de recursos financieros, que porque han aparecido nuevas enfermedades difíciles de combatir y que porque las enfermedades crónicos degenerativas requieren tratamientos más largos y costosos y porque la población incrementó sus posibilidades de vida, y todo puede ser cierto, pero lo que no dicen, es que los responsables de estas instituciones  son malos administradores, la corrupción es galopante, los líderes sindicales son los que condicionan el actuar de la alta burocracia, y lo que es peor, muchos de éstos líderes sindicales controlan las áreas nombrando a los funcionarios de su afinidad, para colocarlos al frente de hospitales, clínicas, farmacias, laboratorios, bancos de sangre, delegados y demás funcionarios que tienen que ver con la prestación de los servicios de salud, especialmente este fenómeno se da en el ISSSTE y en la Secretaría de Salud, aunque el IMSS no está exento, en estas deformaciones de gobierno es donde encontramos la verdadera explicación de la pésima calidad del servicio, ahí es donde debe actuar el titular del ejecutivo instruyendo a los responsables de éstas dependencias, para limpiar de la corrupción y para que sean verdaderos administradores de éstos servicios, sin injerencia de los eternos líderes sindicales que lo único que han hecho es demeritar los servicios como sucedió en su tiempo a los servicios educativos.

Finalmente, tengo fe en que un académico prestigiado como el recién nombrado titular en la Secretaría de Salud, responsable de todo el Sistema de Salud Pública, que rendirá cuentas positivas, elevando la calidad y calidez humana en este acto de gobierno de la mayor trascendencia, así como se está haciendo en el ramo educativo.


Si no consulten a los derechohabientes que opinan de los servicios del Sistema Salud, para que se den cuenta de que esta bandera de cobertura universal, debe transformarse en hechos.  

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