Lucía Ramírez Ortíz
¿Tú le crees al gobierno? Yo, francamente no, cómo usuario o usuaria de los servicios de salud pública, y seguramente tú estás igual que yo. Me informo de los avances, retrocesos u estancamientos en la calidad, la universalidad y la calidez que deseamos que las instituciones como el ISSSTE, el Seguro Social y la propia Secretaría de Salud, que consumen diariamente miles de millones de pesos, que aportamos los contribuyentes y/o los trabajadores, para tener acceso a servicios médicos, hospitalarios, de laboratorios, cirugías y consultas de especialidades, de calidad con oportunidad y con transparencia.
Lamentablemente en éstos
días, todos nos hemos enterado por los medios impresos u electrónicos, cómo se
engaña y pretenden engañar al ciudadano, señalando como la última instrucción
del día 29 de marzo, cuando el titular del Ejecutivo, según él, instruyó al
Secretario de Salud para que se continúe con la universalidad, bandera política
muy lamentable, porque al menos tenemos dos sexenios y en lo que va de este que
el gobierno que ha dicho con cifras que se contraponen, que la población nacional
sin excepción ya tiene servicios de salud.
Información que no
corresponde en un ejercicio simple, dado que por un lado el IMSS en sus
informes señala contar con más de 55 millones de asegurados, el Seguro Popular
con una cifra superior a la del Seguro Social de asegurados, y el ISSSTE con
alrededor de 13 millones de asegurados, y si a ello le agregamos otro sistema
de Salud, que en México rebasa los 40, como los militares, PEMEX, etc., las
cifras si sumamos ya no nos cuadran, porque en México según el último censo
somos alrededor de 119 millones de mexicanos, cifras que tan solo las tres
principales instituciones (Salud, IMSS e ISSSTE) rebasarían el número de
mexicanos registrados en el censo. Este tema de la salud que es tan importante
y fundamental, que es un derecho constitucional, un derecho natural, los políticos
y los gobernantes lo están haciendo un símil de la vieja política del reparto
agrario, tema en el cual los gobernantes en turno señalaban el reparto de
millones de hectáreas anuales, que cuando se cuadraban los números, pues no
sólo se había repartido el territorio nacional, si no más allá de las fronteras
hacia el norte y hacia el sur, es decir, una falsedad, cómo ahora se pretende
engañar con la cobertura universal, de los deficientes servicios de la salud
pública que el Estado está obligado a prestar con calidad y calidez humana.
No señores gobernantes, que
nos los engañen sus colaboradores porque los resultados y, sino pregúntenselos
a los derechohabientes del ISSSTE, donde la ausencia de médicos,
laboratoristas, radiólogos y hasta enfermeras es lamentable, peor está en
algunos hospitales de la Secretaría de Salud, y aunque en menos escala, también
este problema lo sufren los derechohabientes del IMSS, y no se diga de las
prolongadas semanas, meses y hasta años de espera, para que un paciente pase
del médico familiar, al médico de especialidades, a la programación para
estudios y en su caso, hospitalización y cirugía, es un verdadero calvario y si
no que los derechohabientes hablen y que digan las verdades, igual pasa con el
surtimiento de medicamentos, sobre todo aquellos de especialidad por
enfermedades crónicos degenerativas.
¿Pero por qué la mala
calidad en los servicios?
Los gobernantes dicen que
por la escases de recursos financieros, que porque han aparecido nuevas
enfermedades difíciles de combatir y que porque las enfermedades crónicos degenerativas
requieren tratamientos más largos y costosos y porque la población incrementó
sus posibilidades de vida, y todo puede ser cierto, pero lo que no dicen, es
que los responsables de estas instituciones son malos administradores, la corrupción es
galopante, los líderes sindicales son los que condicionan el actuar de la alta
burocracia, y lo que es peor, muchos de éstos líderes sindicales controlan las
áreas nombrando a los funcionarios de su afinidad, para colocarlos al frente de
hospitales, clínicas, farmacias, laboratorios, bancos de sangre, delegados y
demás funcionarios que tienen que ver con la prestación de los servicios de
salud, especialmente este fenómeno se da en el ISSSTE y en la Secretaría de Salud,
aunque el IMSS no está exento, en estas deformaciones de gobierno es donde encontramos
la verdadera explicación de la pésima calidad del servicio, ahí es donde debe
actuar el titular del ejecutivo instruyendo a los responsables de éstas dependencias,
para limpiar de la corrupción y para que sean verdaderos administradores de
éstos servicios, sin injerencia de los eternos líderes sindicales que lo único
que han hecho es demeritar los servicios como sucedió en su tiempo a los
servicios educativos.
Finalmente, tengo fe en que
un académico prestigiado como el recién nombrado titular en la Secretaría de Salud,
responsable de todo el Sistema de Salud Pública, que rendirá cuentas positivas,
elevando la calidad y calidez humana en este acto de gobierno de la mayor
trascendencia, así como se está haciendo en el ramo educativo.
Si no consulten a los
derechohabientes que opinan de los servicios del Sistema Salud, para que se den
cuenta de que esta bandera de cobertura universal, debe transformarse en hechos.
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