Como ya lo referí en un artículo anterior, las
causas que le dan origen son diversas, pero las más comunes responden a la
desatención y falta de cumplimiento de sus deberes y obligaciones de los
actores que intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje (las autoridades
educativas, desde el más alto nivel pasando por los mandos medios, jefes de
sectores y supervisores, hasta los directores de escuela, prefectos y por
supuesto los maestros de grupo), sin dejar de lado la corresponsabilidad de los
padres de familia que no hemos sabido darle una educación de respeto a los
demás a nuestros hijos desde el hogar.
Las causas que se ven favorecidas por la violencia
social que hoy vive el país están identificadas, y todos quienes intervenimos
en el proceso de formación de los nuevos ciudadanos y ciudadanas las conocemos,
lo que hace falta es sencillo, para corregir y acabar con la violencia en los
menores que lamentablemente ya ha cobrado vida y en muchos de los casos dejado
secuelas físicas y psicológicas para toda la vida a quienes la padecen, hacia
el remedio y el trapito, para acabar con este problema que se esta convirtiendo
en un flagelo social, está en los mismos actores que intervienen en el proceso
enseñanza-aprendizaje, es decir autoridades educativas, maestros y padres de
familia, lo que hay que hacer es cumplir con la responsabilidad de cada uno de
ellos y hacer cumplir sus responsabilidades y obligaciones, que para ello
cobran un salario que la propia sociedad les paga, aplicando las leyes y la
disciplina en cada casa.
Dicho de otra manera, en el sector educativo, no
se requieren de reformas legales para mejorar sustantivamente la calidad en los
servicios, para tener como resultado mejores estudiantes en cada etapa del
proceso y al final, profesionales y técnicos de calidad con formación y sentido
humano, lo único que se demanda es voluntad, responsabilidad y cumplimiento del
deber, desde el maestro de grupo, que éste cumpla con sus obligaciones, no
solamente impartiendo conocimientos sino al mismo tiempo fomentando valores y
en los casos necesarios, imponiendo sanciones a los menores que así lo
requieran, ésta actitud tiene que ser respaldada por toda la cadenas de mandos,
de prefectos, directivos escolares y hasta el titular de la Secretaría de
Educación, es decir, se requiere un mayor involucramiento de los funcionarios
de alto nivel que supervisen y asistan a los centros escolares, al conocer la
realidad en que se desarrollan las actividades y no en grandes actos
protocolarios y promocionales que maquillan la realidad, esconden las
necesidades y sólo sirven para engañarnos a todos, sería bueno que los altos mandos
de educación, dejen de responder a las presiones sindicales y entiendan que su
papel, es darle cuenta a la sociedad con resultados positivos, que para ellos
les pagan, y que los propios dirigentes sindicales que se presumen son maestros
o fueron algún día maestros de grupo y padres de familia, se convenzan que el
sindicalismo, no es la defensa de los malos trabajadores de la educación, sino
la exigencia del cumplimiento de sus responsabilidades de defender los
verdaderos derechos de los trabajadores de la educación cuando estos son
violentados por la autoridad.
En síntesis, terminar con la violencia escolar no
requiere de más reformas educativas, ni plazo para elaborar programas que
atiendan el fenómeno, lo que se requiere es hacer cumplir la normatividad
vigente y sancionar, aplicar correctivos desde el titular de la Secretaría
hasta el maestro de grupo, si alguien no cumple con su papel es que debe irse,
y si lo padres no cumplen con lo que les corresponda, también deben ser
sancionados, en los mejores tiempos de la educación de la época de los 70`s
hacia atrás, a los estudiantes violentos se les sancionaba en común acuerdo con
los padres de familia, a los maestros incumplidos se les daba de baja, y a las
autoridades que dejaban de cumplir con sus obligaciones se le relevaba de los
cargos, ¿porque se deja de hacer ahora, si es la fórmula más sencilla para
corregir el problema? Es pregunta, que la sociedad demanda respuesta, ojalá nos
sumemos muchos a preguntarle esto y que nos den respuesta las autoridades.
