Reflexiones que hacemos los priístas en torno a los momentos Político- Electorales que el país vive, a menos de 10 meses de la justa electoral del 2015 y que sin duda el pueblo concibe como la gran consulta de evaluación de los tres primeros años del sexenio de la esperanza, que encabeza Enrique Peña Nieto.
Amplios sectores del mundo académico, intelectual y liderazgos sociales más representativos, conciben al Presidente Enrique Peña como el líder transformador, que hasta la fecha ha hecho posible, reformas que en otros tiempos fueron impensables por los paradigmas de un pasado ya rebasado por la sociedad dinámica, moderna, del mundo globalizado en el que vivimos.
Esta etapa requirió de privilegiar la política, los consensos y los acuerdos antes que los actos de Gobierno y de mucha administración para cambiar el estado de cosas que vive el país.
Las reformas más importantes del México moderno han sido alcanzadas con el impulso y el liderazgo del Presidente Enrique Peña Nieto, éstas requirieron de la inversión de casi 20 meses del sexenio, la virtud del Jefe de Estado consistió en no desesperarse y anteponer sus propios tiempos y calendarios político- electorales a los del país, México con las reformas promulgadas es otro, pero los resultados derivados de las mismas por lo menos habrán de esperar dos años más, según dicen los especialistas, para que la población lo perciba y lo sienta en sus bolsillos; sólo que el proceso electoral como consulta, a la que es sometido la obra del Presidente y su gobierno, será en poco menos de 10 meses y por lo tanto para el priísmo que acompaña a su Presidente y primer líder del país, se requiere que el Gobierno y el Partido como binomio indivisible pasen de privilegiar la política y los acuerdos con los adversarios, al privilegio de los resultados de la administración y el Gobierno, que hasta la fecha la gente no percibe y el ánimo y la esperanza de los electores ha decaído de manera considerable, por ello se requiere que el Gobierno y el Partido en un profundo examen de autocrítica, diseñe la estrategia que permita la recuperación de la confianza y de la voluntad ciudadana.
El binomio Partido – Gobierno, deben aprovechar las fracturas en las dos principales fuerzas políticas de oposición, las izquierdas con toda seguridad van a fracturar el voto y la lucha será entre el PRD y el Partido de Andrés Manuel López Obrador, con altas posibilidades en zonas como el Distrito Federal, donde se escenificará la madre de todas las batallas entre el PRD y Morena, la Plaza representa la segunda más importante en los votos y la más rentable económicamente para futuras luchas políticas, frente a ello, el PRI, debe jugar un papel fundamental para ser la fuerza política que gane la mayoría de los espacios de Gobierno y Legislativos, porque de no aprovechar esta fractura en el 2015, en 2018 con toda seguridad las fuerzas de izquierda jugarán unidas y con un liderazgo mesiánico que de tener salud, será el Candidato Presidencial del 2018.
De no ser el PRI, seguramente en el PAN estarán analizando esta brillante oportunidad y habrán de ser un esfuerzo para ponerse de acuerdo al interior del panismo para llevarse el mayor número de votos posibles. Ésta escena de la fractura del voto de la izquierda se dará en todo el país, pero especialmente en el Distrito Federal, zona conurbada del Estado de México, Morelos, Guerrero, Oaxaca y Puebla, entre otros.
Los sucesos en Michoacán, en la familia priísta han generado desconfianza y rechazo ciudadano, pero ésto mismo pasa en otros Estados de la República, donde la gente concibe a un PRI ligado a los grupos del crimen, a la corrupción, que encabezan sindicatos y organizaciones afines al priísmo y a personalidades que han dejado gran resentimiento en sus municipios y Estados, ex Gobernadores con desprestigio, algunos en proceso, otros perseguidos, y lo peor, algunos de ellos decidiendo por su influencia política a los gobernantes en turno como las delegaciones federales y sus estructuras en los Estados.
¿Qué hacer frente a éstas consideraciones?
1. El Partido junto con el Gobierno deberán hacer un análisis crítico y profundo de cada región del país, de preferencia por municipio y por distrito electoral, y a partir de ello, determinar las acciones de Gobierno, las tareas partidistas y la selección de los candidatos a los diferentes cargos en juego.
2. El Partido debe revisar su estructura territorial, renovarla en los casos que se requiera, reforzar los liderazgos naturales, y lo más difícil, hacer la estructura a partir de la sección electoral antes de que se postulen a los candidatos.
3. El Gobierno deberá revisar las estructuras de mando en todos los niveles, pero especialmente en aquellas de orden operativo, como las delegaciones federales y las instancias que tienen en sus manos las decisiones de los programas sociales, y aquellas instituciones de seguridad social como el ISSSTE, el IMSS, la Secretaria de Salud, entre otras. La razón es muy sencilla, si los operadores del Gobierno ofrecen resultados positivos que la población perciba antes del primer domingo de junio del 2015, el prestigio del Gobierno crece, la inconformidad va hacia la baja y el ánimo del elector en la urna favorecerá a los candidatos del Partido en el Gobierno.
4. El Partido tendrá que privilegiar éstos últimos meses previos a la elección los resultados de la administración en cada programa, en cada acción y los sectores a los que serán dirigidos, de éstos beneficios, habrá que sacar a los funcionarios públicos del Estado de confort en los que han estado estos primeros 19 meses de gobierno, la audiencia pública debe ser una exigencia abriendo las puertas a todo aquel ciudadano que en éstos primeros meses simplemente no pueden ver a los funcionarios por las medidas de seguridad que el nuevo gobierno ha impuesto al ciudadano, hay que acercar el Gobierno con la gente, que el pueblo sienta sus gobernantes cerca, pues la inmensa mayoría de las oficinas públicas, hasta un jefe de departamento no se le puede ver, sino previa audiencia y lo peor, hasta el acceso al Comité Ejecutivo Nacional del PRI está exageradamente controlado.
5. La coordinación y la evaluación de las más de dos mil delegaciones federales del Gobierno de la República es fundamental, pues éstas áreas resultan ser las manos, los ojos, los oídos y los pies del Presidente, si hoy la población percibe a un gobierno con pocos resultados y alejado de la gente es porque las delegaciones federales, no están funcionando, por ello esta segunda etapa del Ejecutivo Federal, debe ser de mucha administración y mucho gobierno, antes que mucha política, que sin duda en los primeros casi 20 meses de Gobierno al Presidente le dio mucho resultado para lograr las reformas estructurales y que ahora éstas deben ser capitalizadas por el priísmo.
6. El Partido debe acompañar a la obra de Gobierno, también debe revisar sus estructuras a nivel de delegaciones privilegiando a los cuadros más operativos conocedores del trabajo territorial y electoral, antes que poner como responsables de una delegación o de un Comité directivo estatal o municipal, que han sido todo en sus carreras políticas y que poco o nulo interés tienen por hacer el trabajo, dejando éste a la simulación o a sus colaboradores, que la mayoría de las veces no resultan ser los más experimentados, comprometidos y conocedores del trabajo que el Partido necesita.
7. Los recursos económicos que el Partido dispone para el trabajo cotidiano, se recomienda que se destine a la revisión, reestructuración y organización de los cuadros de base, antes que entregárselos a organizaciones que en su mayor parte resultan ser fantasmas, y que a la hora del resultado electoral su peso no se ve y menos es suficiente para ganar elecciones “sindicatos, organizaciones sociales y sectores”.
8. Es importante que el Partido convoque a sus sectores, a sus organizaciones adherentes, organizaciones sociales afines, para que entreguen sus padrones de agremiados, y el Partido a través de la Secretaría de Organización esté en condiciones de visitar a cada uno de los agremiados, conocer su filiación partidista, y su voluntad para hacer trabajo en la sección electoral donde vive, o bien en su centro de trabajo, de esa manera los cientos y miles que éstas organizaciones dicen tener, podrán ser capitalizadas desde el punto de vista electoral y no sólo para que voten, sino para convertirse en representantes en las casillas, se conviertan en promotores del voto, movilizadores el día de la jornada electoral y hasta en los guías de los actos de campaña con los candidatos.
9. El Partido en todos sus niveles, debe reactivar la tarea de gestoría para fortalecer a sus liderazgos naturales, siendo el interlocutor ante las instancias de gobierno, para solucionar los problemas comunitarios.
10. La selección de candidatos debe ser de lo más cuidadosa y lo más realista posible, alejada de compromisos y cuotas previamente acordadas, en el 2015 se requiere de mujeres y hombres que no sean cuestionados por su pasado de corruptelas, vínculos con el crimen, o maltrato a la gente como servidores públicos y defraudadores de los programas sociales como la vivienda, las becas, apoyos al campo, a productores, etc. Por ello, es recomendable que en lo más posible, sea el Comité Ejecutivo Nacional el que decida las candidaturas privilegiando a los candidatos de unidad antes que contiendas internas que históricamente han dejado división y derrota, ejemplo, el Distrito Federal, Guerrero y Morelos.
11. Unidad partidista, inclusión y participación de los cuadros del Partido en toda la estructura del mismo, intercalar juventud y experiencia y privilegiar los mejores hombres y mujeres como candidatos, será la fórmula para que el PRI conserve los espacios legislativos y de Gobierno que hoy tiene, y vaya por la recuperación de aquellos que hoy están en manos de los adversarios, por ello decimos que es fundamental la institucionalización de los cuadros, pues el trabajo y la disciplina fueron sin duda pilares fundamentales en los grandes triunfos del priísmo