sábado, 29 de octubre de 2016

La nave va. Entrelíneas.

Por Raúl Moreno

En estos tiempos revueltos hay que buscar las señales y los designios políticos en los entresijos de los textos periodísticos y encontrar las verdades para iniciados que los oficiantes emiten encriptadas. En El País (25/10),  Jan Ahrens da cuenta de las cavilaciones que en voz alta hizo el presidente Peña sobre la visita de Trump a México. Con la mala leche acostumbrada por ese diario para tratar la política mexicana, Ahrens resume y asume la versión de la claque antipeña: la visita dejó una nación humillada y un jaladísimo etcétera. Después da su versión sobre las declaraciones de Peña y lo cita: “el posicionamiento del candidato republicano no me parece correcto y creo necesario que tenga un mejor conocimiento de la relevancia de la relación entre México y Estados Unidos”. Entonces, le salió a Ahrens el buen periodista que lleva dentro: “Las palabras de Peña Nieto no se pueden desligar de la caída en los sondeos de Trump”, señala  sin más.  En efecto, el republicano se vio obligado a replegar las ominosas banderas que lo llevaron a la candidatura: el muro y los insultos contra los mexicanos, que dejó fuera de los debates. La xenofobia y el racismo como anzuelos de la derecha más extrema requieren referencias inmediatas pues van dirigidos a sectores atrasados y resentidos. Hitler escogió a los judíos y al Corredor de Danzig; Trump escogió a los mexicanos y a la frontera con México. Mediante el diálogo, Peña le cerró el paso a la campaña antimexicana de Trump, quien privado de su eje propagandístico, ha caído en los sondeos. México dejó de ser carnada electoral y de estar expuesto a la humillación pública en el lodazal pestilente de la campaña electoral gringa. ¿Perdió Peña? Ganó México.

lunes, 24 de octubre de 2016

La política exterior mexicana y sus vicisitudes. 7ª Parte.

Por Víctor Manuel Barceló R.

A lo largo de la vida independiente de México, la política exterior pasa por diversos momentos de alta complejidad. Pero aún en los tiempos que analizamos -abandono de nuestra relación hacia el Sur, con las naciones hermanas de sangre, idioma y vida de relación- la población mexicana no renuncia a su apoyo moral, en veces activo, a las causas más sentidas en diversos países, que afrontan la presión transnacional para desistir de sus determinaciones para conformar naciones libres y auto determinadas en sus afanes por condiciones de vida mejor para sus pueblos.   

La defensa de la integridad territorial, el usufructo interno de sus recursos para el beneficio social, que son pauta histórica de nuestra relación con el exterior, llevó a diversos gobiernos nacionales a posturas de resistencia, ante exigencias de naciones interesadas en el control de la explotación de los productos del suelo y subsuelo nacionales, claramente definidos como de uso para el bienestar de los mexicanos, fueron y continúan siendo valores que aplican en el subcontinente, en arduas luchas intestinas que enfrentan a los pueblos con las oligarquías, coludidas siempre con intereses del gran capital nacional e internacional. 

Veíamos el periodo de gobierno de Fox y sus desafortunadas intervenciones en política exterior, sin tomar en cuenta a los expertos de la Cancillería. Empero en su administración hubo un hecho favorable, pero complejo para el juego de espejos que traía su gobierno: la participación como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Los compromisos de México en sus tres incursiones en el Consejo de Seguridad han sido variados: presidir comités -el 1540 o de Sanciones contra Somalia, hasta presidir el Consejo (2009 a 2010). Nos dice el Embajador  Claude Heller, que el impacto de la participación de nuestro país en dicho órgano, ha sido constructivo gracias al conocimiento y la experiencia de la delegación mexicana en la agenda internacional. Juan M. Gómez Robledo, miembro de la Comisión de Derecho Internacional de la ONU, destaca que las constantes intervenciones por parte de nuestro país en el Consejo de Seguridad y su política multilateral activa, posicionan a México como actor que responde, tanto a intereses nacionales como a cometidos internacionales. Ver: http://www.protocolo.com.mx/internacional/mexico-participa-en-debate-de-la-onu-sobre-prevencion-de-conflictos-armados/ 

Interesante adentrarnos en la lectura de “México en el Consejo de Seguridad de la ONU: la historia tras bambalinas”, coordinado por Roberto Dondisch, en que se reúnen artículos escritos por funcionarios responsables de los temas de la agenda. aproximando al trabajo del Consejo de Seguridad, para una mejor comprensión de las decisiones allí tomadas. Se incluyen temas de dimensión geográfica limitada con las que México tuvo que tratar en el Consejo, como el programa nuclear iraní, la paz y la seguridad en África y las tensiones entre Colombia y Venezuela. En el libro se tocan temas como: protección de la infancia afectada por el conflicto armado; armas de destrucción masiva; operaciones de mantenimiento de la paz; medios de comunicación y promoción del Estado de derecho en el Consejo. En el proceso de resolución de estos temas, México se destacó en sus tres participaciones- por el fomento de la transparencia en las acciones que se realizaron, impulsó el trabajo conjunto del Consejo con las comisiones, promovió el análisis y la investigación de problemas y se comprometió a respetar el Derecho internacional humanitario y fortalecer el Estado de derecho. La delegación mexicana inspiraba confianza entre los miembros del Consejo y sus propuestas fueron tomadas con seriedad. Ver: [%22]http://revistafal.com/mexico-en-el-consejo-de-seguridad-de-la-onu-la-historia-tras-bambalinas/#prettyPhoto 

Los autores ofrecen una serie de lecciones aprendidas, que pueden servir como directrices para futuras participaciones de nuestro país en el Consejo: estrechar relaciones bilaterales con otros países que comparten una visón similar, sostener diálogo activo sobre paz y seguridad, entre Cancillería y el Senado de la República, asumir el rastreo del trabajo del Consejo.

En 1946, México fue por 1ª vez miembro del Consejo de Seguridad (con Rafael de la Colina) apoyando activamente la descolonización (África sobre todo) y el ingreso de nuevos miembros a la organización. La evolución inicial de la ONU y la experiencia adquirida en el Consejo, motivaron reacciones de desencanto. Las tensiones Este-Oeste, la expansión de la Guerra Fría entre EU y la URSS, impidieron al Consejo cumplir las atribuciones conferidas en la Carta de la ONU. En 1947, México indicó que si las potencias persistían en retener el derecho de veto, convendría examinar, en un clima de paz y sin perjuicios para nadie, la manera de limitar en la práctica dicho privilegio. México insistió en que las controversias entre grandes potencias, que amenazaban la paz mundial, debían someterse a la Asamblea General, única manera como Naciones Unidas promoverían con eficacia la solución pacífica de controversias, sobre todo, aquellas en que intervenían grandes potencias (Héller, 1986: 243-261).

México probó la justicia de la abstención, al establecerse el derecho de veto, de que gozan miembros permanentes del Consejo de Seguridad. El ejercicio del mismo lleva a la parálisis del órgano. Naciones Unidas es escenario de la política de bloques, cada potencia tiene sus aliados. La admisión de los contextos de posguerra y del margen mínimo de maniobra de los países pequeños y medianos, para auxiliar a la paz mundial, llevó a México a abstenerse de participar (34 años) en el Consejo de Seguridad.

Vuelve a ser miembro del Consejo de Seguridad en el bienio 1980-1981 (Porfirio Muñoz Ledo nos representó). La decisión fue trascendente, quedando inscrita en la nueva dinámica de la política exterior mexicana a partir de fines de los setenta. México se consideraba como "potencia media emergente", con la “carta del petróleo” en tiempo de profunda inestabilidad en el Medio Oriente (deposición del Sha en Irán). El presidente José López Portillo propuso el Plan Mundial de Energía, cuya primera piedra fue el “Acuerdo de San José”,  pactado por México y Venezuela, para suministrar petróleo, a precios preferentes a países centroamericanos y caribeños. Focos de tensión en Centroamérica: Nicaragua buscando al triunfo de la Revolución sandinista; el conflicto armado en El Salvador, en ambos se confronta Cuba con EU, apoyando gobiernos militares el El Salvador. La diplomacia mexicana tuvo mayor presencia en su frontera sur. Ver:http://zedillo.presidencia.gob.mx/pages/vocero/boletines/com2338.html  

Esta 2ª participación de México en el Consejo de Seguridad coincidió con una fase crítica en las relaciones internacionales: enfrentamiento político creciente, entre EU y la URSS -con guerra de declaraciones que canceló diálogo y trato, imponiéndose el enfrentamiento-. México consideró que la crisis entre superpotencias tuvo un doble origen: la intervención armada de la URSS en Afganistán y la decisión de OTAN de instalar euro misiles, como reacción al despliegue soviético de misiles SS-20. El gobierno de México votó contra de la injerencia armada soviética en Afganistán violatoria de normas de conducta internacional, en gran medida creando un clima similar al de la Guerra Fría (SRE, 1985: 443-444) apelando a un principio relevante de la ONU, similar al Art. 89, fracción X de nuestra Constitución: la solución pacífica de controversias entre Estados. La postura creó imagen de autonomía para México ante la comunidad internacional. Se tradujo en beneficios, pero fue nocivo en su relación con las potencias hegemónicas en pugna, que por breve lapso tuvieron bajo perfil.

David M. Malone sostiene que México ocupó un espacio político como "reparador útil", en su 2º periodo en el Consejo de Seguridad (1981-1982), y unido con otras naciones en desarrollo, logró que los miembros permanentes se enfrentaran entre ellos, dando más peso a los no Alineados.

Para el 2001-2002 el gobierno foxista, sin capacidad ni condiciones como potencia para participar en un conflicto internacional –no se tenía ni poderío militar, ni influencia requerida a nivel global- insistió, creando roces serios con países de la Región, para arribar al Consejo. No todo asunto de la agenda internacional era de interés para México. Pero Fox y Jorge Castañeda Jr. deseaban participar en el nuevo diseño internacional. Había interés de México en ser intermediario en Colombia, y estar al tanto del conflicto en Medio Oriente. La búsqueda de participación en el Consejo de Seguridad fue controversial en México y en el exterior. Observadores nacionales pensamos que no debíamos participar en misiones de paz de la ONU proporcionando partidas militares. Muchos en contra, pocos a favor. El secretario de Relaciones Exteriores, Castañeda, tuvo que aclarar: México sólo participaría "si se dan las condiciones, es decir, si podemos ser útiles, si creemos en la causa de que se trate, si pensamos que el conflicto es importante para nosotros, no vemos razón para no participar…no necesariamente se enviarían efectivos militares”. (Velázquez, 2007: 285).

En enero (2002) México ingresó como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. El Emb. Adolfo Aguilar Zinser fue nombrado responsable de la representación. El 1º de febrero de 2002, México asumió la presidencia del Consejo, en ambiente de guerra contra el terrorismo. Buscó siempre consensos. Durante 2002-03, el gobierno mexicano votaría a favor de causas justas, con estricto apego y respeto al Derecho internacional. Al final, (21-Nov.-2003) la presión fue insostenible y se apoyó una resolución que legalizaba la Coalición de la autoridad provisional en Irak. Los temas considerados fueron: Comité contra el terrorismo; informe del Secretario General de la ONU en Kosovo; Fuerza provisional de Naciones Unidas en Líbano; debate del Consejo sobre la situación en África; Timor Oriental; Comité de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la Asamblea General; situación humanitaria en Angola; Medio Oriente, incluida la situación de Palestina; Bosnia-Herzegovina; representación equitativa y aumento del número de miembros del Consejo de Seguridad; Somalia; protección de civiles en conflictos armados; Afganistán; Comisión de Naciones Unidas de vigilancia, verificación e inspección; Irak; armas pequeñas; cooperación entre ONU y África Central en el mantenimiento de la paz y seguridad; las mujeres, paz y seguridad; Timor Leste; Bougainville; niños en conflictos armados; Misión de inspección de la OIEA en Irak; situación entre Irak y Kuwait; solución pacífica de controversias; situación en Guinea-Bissau; los derechos humanos en la República Democrática del Congo; situación en Côte d'Ivoire; protección al personal humanitario; sobre la justicia y el estado de derecho en labores del Consejo; solicitud de Siria, por ataque aéreo de Israel (5-Oct-2003); informes para ex Yugoslavia y Ruanda de Tribunales Penales internacionales; vínculos entre VIH/sida, la paz y seguridad internacionales; y otros asuntos para verificar la ejecución de anteriores resoluciones del Consejo de Seguridad (SRE, 2002).

Habría que leer destacadas intervenciones del embajador Aguilar Zínser: en cuanto a condenas a los actos de violencia en Medio Oriente reafirmando apoyo a la comunidad internacional para la reconciliación Israel-Palestina (SRE, 2002). El 25 de septiembre de 2002, a nombre de los 20 países hispanohablantes de la ONU, abogó por el multilingüismo,  buscando mejoras a servicios de traducción e interpretación al español, y  del español a otros idiomas oficiales de ONU (SRE, 2002). Participó destacadamente en todos los asuntos sometidos al Consejo de Seguridad. El tema de gran controversia fue la invasión a Irak por tropas estadounidenses, británicas y españolas, al mando de EU, sin opinión del Consejo de Seguridad.

Los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad (2002-2003) –México entre ellos- denunciaron que eran marginados; la tendencia del Secretariado era consultar, en privado, con algunos miembros permanentes antes de presentar una recomendación al Consejo; colusión tácita entre los  miembros permanentes y el secretario general, acrecentada por la práctica, cada vez más frecuente, de "consultas informales" para decidir asuntos, y no reuniones abiertas de Consejo, principal foro para la toma de decisiones.

Como vimos, el gobierno mexicano enfrentó un tema difícil: el asunto de Irak (2002-2003). El representante ante Naciones Unidas apoyaba con vehemencia la negociación diplomática y rechazaba el uso de la fuerza. En el Consejo de Seguridad México tenía que decidir: apoyo abierto a EU o a favor de otra iniciativa. Ello contenía dos pasos: 1º iniciar inspecciones en Irak para determinar si tenía o no, armas de destrucción masiva. El 2º si en realidad existían esas armas e Irak no mostraba señales de desarme; en tal caso una fuerza militar apoyada por la ONU, entraría en acción. En el gabinete de Fox había pugna entre el Secretario de Relaciones Exteriores (todavía Castañeda) y el de Gobernación, Santiago Creel. El primero a favor de un apoyo abierto a EU, el segundo por política moderada para evitar reclamos a nivel interno. El gobierno mexicano entró en una situación difícil, el imperio amenazó con represalias, si no lo apoyaba contra Irak.

Fox optaba por la solución pacífica del conflicto y señalaba que en tal sentido iría el voto en el Consejo de Seguridad, considerando que así lo establecía la Constitución. Afortunadamente no hubo necesidad de emitir voto porque Estados Unidos decidió -con España y Gran Bretaña- atacar Irak (marzo-2003) para derrocar al régimen de Saddam Hussein y apoderarse de la riqueza petrolera inscrita en su territorio. Al final, dadas las presiones, se apoyó a la coalición de la autoridad provisional en Irak, -EU-Gran Bretaña-España- (2003), que trae hasta la fecha nefastos resultados para los iraquíes, con la constante violación de sus derechos humanos, sin haberse comprobado la razón aducida, de que poseían armas de destrucción masiva, llevando al ajusticiamiento de Hussein, líder de aceptación por su pueblo. 

El gobierno mexicano tuvo costos por pertenecer al Consejo de Seguridad: 1º Se opuso a la invasión de EU en Irak, finalmente, presionado aprobó el mandato para que la coalición de Estados invasores, lograrán autoridad para "gobernar" y explotar el petróleo de ese gran productor mundial. Consecuencias negativas por la nueva incursión en el Consejo de Seguridad –a contrapelo del alto nivel de representatividad, que como en las dos anteriores, fue excepcional- está el abandono del expediente multilateral entre EU y México; las derrotas de candidaturas mexicanas en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Tampoco sirvió para sentar bases de una política con consenso ciudadano que trazara líneas de distanciamiento y entendimiento con Estados Unidos. No es extraño que el tema de pertenecer, o no, al Consejo de Seguridad siga generando interrogantes. (Continuará) Ver: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-14352012000100005 

La política exterior mexicana y sus vicisitudes. 7ª Parte.

Por Víctor Manuel Barceló R.

A lo largo de la vida independiente de México, la política exterior pasa por diversos momentos de alta complejidad. Pero aún en los tiempos que analizamos -abandono de nuestra relación hacia el Sur, con las naciones hermanas de sangre, idioma y vida de relación- la población mexicana no renuncia a su apoyo moral, en veces activo, a las causas más sentidas en diversos países, que afrontan la presión transnacional para desistir de sus determinaciones para conformar naciones libres y auto determinadas en sus afanes por condiciones de vida mejor para sus pueblos.   

La defensa de la integridad territorial, el usufructo interno de sus recursos para el beneficio social, que son pauta histórica de nuestra relación con el exterior, llevó a diversos gobiernos nacionales a posturas de resistencia, ante exigencias de naciones interesadas en el control de la explotación de los productos del suelo y subsuelo nacionales, claramente definidos como de uso para el bienestar de los mexicanos, fueron y continúan siendo valores que aplican en el subcontinente, en arduas luchas intestinas que enfrentan a los pueblos con las oligarquías, coludidas siempre con intereses del gran capital nacional e internacional. 

Veíamos el periodo de gobierno de Fox y sus desafortunadas intervenciones en política exterior, sin tomar en cuenta a los expertos de la Cancillería. Empero en su administración hubo un hecho favorable, pero complejo para el juego de espejos que traía su gobierno: la participación como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Los compromisos de México en sus tres incursiones en el Consejo de Seguridad han sido variados: presidir comités -el 1540 o de Sanciones contra Somalia, hasta presidir el Consejo (2009 a 2010). Nos dice el Embajador  Claude Heller, que el impacto de la participación de nuestro país en dicho órgano, ha sido constructivo gracias al conocimiento y la experiencia de la delegación mexicana en la agenda internacional. Juan M. Gómez Robledo, miembro de la Comisión de Derecho Internacional de la ONU, destaca que las constantes intervenciones por parte de nuestro país en el Consejo de Seguridad y su política multilateral activa, posicionan a México como actor que responde, tanto a intereses nacionales como a cometidos internacionales. Ver: http://www.protocolo.com.mx/internacional/mexico-participa-en-debate-de-la-onu-sobre-prevencion-de-conflictos-armados/ 

Interesante adentrarnos en la lectura de “México en el Consejo de Seguridad de la ONU: la historia tras bambalinas”, coordinado por Roberto Dondisch, en que se reúnen artículos escritos por funcionarios responsables de los temas de la agenda. aproximando al trabajo del Consejo de Seguridad, para una mejor comprensión de las decisiones allí tomadas. Se incluyen temas de dimensión geográfica limitada con las que México tuvo que tratar en el Consejo, como el programa nuclear iraní, la paz y la seguridad en África y las tensiones entre Colombia y Venezuela. En el libro se tocan temas como: protección de la infancia afectada por el conflicto armado; armas de destrucción masiva; operaciones de mantenimiento de la paz; medios de comunicación y promoción del Estado de derecho en el Consejo. En el proceso de resolución de estos temas, México se destacó en sus tres participaciones- por el fomento de la transparencia en las acciones que se realizaron, impulsó el trabajo conjunto del Consejo con las comisiones, promovió el análisis y la investigación de problemas y se comprometió a respetar el Derecho internacional humanitario y fortalecer el Estado de derecho. La delegación mexicana inspiraba confianza entre los miembros del Consejo y sus propuestas fueron tomadas con seriedad. Ver: [%22]http://revistafal.com/mexico-en-el-consejo-de-seguridad-de-la-onu-la-historia-tras-bambalinas/#prettyPhoto 

Los autores ofrecen una serie de lecciones aprendidas, que pueden servir como directrices para futuras participaciones de nuestro país en el Consejo: estrechar relaciones bilaterales con otros países que comparten una visón similar, sostener diálogo activo sobre paz y seguridad, entre Cancillería y el Senado de la República, asumir el rastreo del trabajo del Consejo.

En 1946, México fue por 1ª vez miembro del Consejo de Seguridad (con Rafael de la Colina) apoyando activamente la descolonización (África sobre todo) y el ingreso de nuevos miembros a la organización. La evolución inicial de la ONU y la experiencia adquirida en el Consejo, motivaron reacciones de desencanto. Las tensiones Este-Oeste, la expansión de la Guerra Fría entre EU y la URSS, impidieron al Consejo cumplir las atribuciones conferidas en la Carta de la ONU. En 1947, México indicó que si las potencias persistían en retener el derecho de veto, convendría examinar, en un clima de paz y sin perjuicios para nadie, la manera de limitar en la práctica dicho privilegio. México insistió en que las controversias entre grandes potencias, que amenazaban la paz mundial, debían someterse a la Asamblea General, única manera como Naciones Unidas promoverían con eficacia la solución pacífica de controversias, sobre todo, aquellas en que intervenían grandes potencias (Héller, 1986: 243-261).

México probó la justicia de la abstención, al establecerse el derecho de veto, de que gozan miembros permanentes del Consejo de Seguridad. El ejercicio del mismo lleva a la parálisis del órgano. Naciones Unidas es escenario de la política de bloques, cada potencia tiene sus aliados. La admisión de los contextos de posguerra y del margen mínimo de maniobra de los países pequeños y medianos, para auxiliar a la paz mundial, llevó a México a abstenerse de participar (34 años) en el Consejo de Seguridad.

Vuelve a ser miembro del Consejo de Seguridad en el bienio 1980-1981 (Porfirio Muñoz Ledo nos representó). La decisión fue trascendente, quedando inscrita en la nueva dinámica de la política exterior mexicana a partir de fines de los setenta. México se consideraba como "potencia media emergente", con la “carta del petróleo” en tiempo de profunda inestabilidad en el Medio Oriente (deposición del Sha en Irán). El presidente José López Portillo propuso el Plan Mundial de Energía, cuya primera piedra fue el “Acuerdo de San José”,  pactado por México y Venezuela, para suministrar petróleo, a precios preferentes a países centroamericanos y caribeños. Focos de tensión en Centroamérica: Nicaragua buscando al triunfo de la Revolución sandinista; el conflicto armado en El Salvador, en ambos se confronta Cuba con EU, apoyando gobiernos militares el El Salvador. La diplomacia mexicana tuvo mayor presencia en su frontera sur. Ver:http://zedillo.presidencia.gob.mx/pages/vocero/boletines/com2338.html  

Esta 2ª participación de México en el Consejo de Seguridad coincidió con una fase crítica en las relaciones internacionales: enfrentamiento político creciente, entre EU y la URSS -con guerra de declaraciones que canceló diálogo y trato, imponiéndose el enfrentamiento-. México consideró que la crisis entre superpotencias tuvo un doble origen: la intervención armada de la URSS en Afganistán y la decisión de OTAN de instalar euro misiles, como reacción al despliegue soviético de misiles SS-20. El gobierno de México votó contra de la injerencia armada soviética en Afganistán violatoria de normas de conducta internacional, en gran medida creando un clima similar al de la Guerra Fría (SRE, 1985: 443-444) apelando a un principio relevante de la ONU, similar al Art. 89, fracción X de nuestra Constitución: la solución pacífica de controversias entre Estados. La postura creó imagen de autonomía para México ante la comunidad internacional. Se tradujo en beneficios, pero fue nocivo en su relación con las potencias hegemónicas en pugna, que por breve lapso tuvieron bajo perfil.

David M. Malone sostiene que México ocupó un espacio político como "reparador útil", en su 2º periodo en el Consejo de Seguridad (1981-1982), y unido con otras naciones en desarrollo, logró que los miembros permanentes se enfrentaran entre ellos, dando más peso a los no Alineados.

Para el 2001-2002 el gobierno foxista, sin capacidad ni condiciones como potencia para participar en un conflicto internacional –no se tenía ni poderío militar, ni influencia requerida a nivel global- insistió, creando roces serios con países de la Región, para arribar al Consejo. No todo asunto de la agenda internacional era de interés para México. Pero Fox y Jorge Castañeda Jr. deseaban participar en el nuevo diseño internacional. Había interés de México en ser intermediario en Colombia, y estar al tanto del conflicto en Medio Oriente. La búsqueda de participación en el Consejo de Seguridad fue controversial en México y en el exterior. Observadores nacionales pensamos que no debíamos participar en misiones de paz de la ONU proporcionando partidas militares. Muchos en contra, pocos a favor. El secretario de Relaciones Exteriores, Castañeda, tuvo que aclarar: México sólo participaría "si se dan las condiciones, es decir, si podemos ser útiles, si creemos en la causa de que se trate, si pensamos que el conflicto es importante para nosotros, no vemos razón para no participar…no necesariamente se enviarían efectivos militares”. (Velázquez, 2007: 285).

En enero (2002) México ingresó como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. El Emb. Adolfo Aguilar Zinser fue nombrado responsable de la representación. El 1º de febrero de 2002, México asumió la presidencia del Consejo, en ambiente de guerra contra el terrorismo. Buscó siempre consensos. Durante 2002-03, el gobierno mexicano votaría a favor de causas justas, con estricto apego y respeto al Derecho internacional. Al final, (21-Nov.-2003) la presión fue insostenible y se apoyó una resolución que legalizaba la Coalición de la autoridad provisional en Irak. Los temas considerados fueron: Comité contra el terrorismo; informe del Secretario General de la ONU en Kosovo; Fuerza provisional de Naciones Unidas en Líbano; debate del Consejo sobre la situación en África; Timor Oriental; Comité de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la Asamblea General; situación humanitaria en Angola; Medio Oriente, incluida la situación de Palestina; Bosnia-Herzegovina; representación equitativa y aumento del número de miembros del Consejo de Seguridad; Somalia; protección de civiles en conflictos armados; Afganistán; Comisión de Naciones Unidas de vigilancia, verificación e inspección; Irak; armas pequeñas; cooperación entre ONU y África Central en el mantenimiento de la paz y seguridad; las mujeres, paz y seguridad; Timor Leste; Bougainville; niños en conflictos armados; Misión de inspección de la OIEA en Irak; situación entre Irak y Kuwait; solución pacífica de controversias; situación en Guinea-Bissau; los derechos humanos en la República Democrática del Congo; situación en Côte d'Ivoire; protección al personal humanitario; sobre la justicia y el estado de derecho en labores del Consejo; solicitud de Siria, por ataque aéreo de Israel (5-Oct-2003); informes para ex Yugoslavia y Ruanda de Tribunales Penales internacionales; vínculos entre VIH/sida, la paz y seguridad internacionales; y otros asuntos para verificar la ejecución de anteriores resoluciones del Consejo de Seguridad (SRE, 2002).

Habría que leer destacadas intervenciones del embajador Aguilar Zínser: en cuanto a condenas a los actos de violencia en Medio Oriente reafirmando apoyo a la comunidad internacional para la reconciliación Israel-Palestina (SRE, 2002). El 25 de septiembre de 2002, a nombre de los 20 países hispanohablantes de la ONU, abogó por el multilingüismo,  buscando mejoras a servicios de traducción e interpretación al español, y  del español a otros idiomas oficiales de ONU (SRE, 2002). Participó destacadamente en todos los asuntos sometidos al Consejo de Seguridad. El tema de gran controversia fue la invasión a Irak por tropas estadounidenses, británicas y españolas, al mando de EU, sin opinión del Consejo de Seguridad.

Los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad (2002-2003) –México entre ellos- denunciaron que eran marginados; la tendencia del Secretariado era consultar, en privado, con algunos miembros permanentes antes de presentar una recomendación al Consejo; colusión tácita entre los  miembros permanentes y el secretario general, acrecentada por la práctica, cada vez más frecuente, de "consultas informales" para decidir asuntos, y no reuniones abiertas de Consejo, principal foro para la toma de decisiones.

Como vimos, el gobierno mexicano enfrentó un tema difícil: el asunto de Irak (2002-2003). El representante ante Naciones Unidas apoyaba con vehemencia la negociación diplomática y rechazaba el uso de la fuerza. En el Consejo de Seguridad México tenía que decidir: apoyo abierto a EU o a favor de otra iniciativa. Ello contenía dos pasos: 1º iniciar inspecciones en Irak para determinar si tenía o no, armas de destrucción masiva. El 2º si en realidad existían esas armas e Irak no mostraba señales de desarme; en tal caso una fuerza militar apoyada por la ONU, entraría en acción. En el gabinete de Fox había pugna entre el Secretario de Relaciones Exteriores (todavía Castañeda) y el de Gobernación, Santiago Creel. El primero a favor de un apoyo abierto a EU, el segundo por política moderada para evitar reclamos a nivel interno. El gobierno mexicano entró en una situación difícil, el imperio amenazó con represalias, si no lo apoyaba contra Irak.

Fox optaba por la solución pacífica del conflicto y señalaba que en tal sentido iría el voto en el Consejo de Seguridad, considerando que así lo establecía la Constitución. Afortunadamente no hubo necesidad de emitir voto porque Estados Unidos decidió -con España y Gran Bretaña- atacar Irak (marzo-2003) para derrocar al régimen de Saddam Hussein y apoderarse de la riqueza petrolera inscrita en su territorio. Al final, dadas las presiones, se apoyó a la coalición de la autoridad provisional en Irak, -EU-Gran Bretaña-España- (2003), que trae hasta la fecha nefastos resultados para los iraquíes, con la constante violación de sus derechos humanos, sin haberse comprobado la razón aducida, de que poseían armas de destrucción masiva, llevando al ajusticiamiento de Hussein, líder de aceptación por su pueblo. 

El gobierno mexicano tuvo costos por pertenecer al Consejo de Seguridad: 1º Se opuso a la invasión de EU en Irak, finalmente, presionado aprobó el mandato para que la coalición de Estados invasores, lograrán autoridad para "gobernar" y explotar el petróleo de ese gran productor mundial. Consecuencias negativas por la nueva incursión en el Consejo de Seguridad –a contrapelo del alto nivel de representatividad, que como en las dos anteriores, fue excepcional- está el abandono del expediente multilateral entre EU y México; las derrotas de candidaturas mexicanas en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Tampoco sirvió para sentar bases de una política con consenso ciudadano que trazara líneas de distanciamiento y entendimiento con Estados Unidos. No es extraño que el tema de pertenecer, o no, al Consejo de Seguridad siga generando interrogantes. (Continuará) Ver: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-14352012000100005 

viernes, 21 de octubre de 2016

La nave va. Democracia americana.

Por Raúl Moreno Wonchee

Estados Unidos inventó la democracia moderna.  Que los ciudadanos voten y el sufragio no sea efectivo porque ahí, antes que en ningún otro país, factores antidemocráticos –el poder económico y militar-- deciden las elecciones. EU encandiló al mundo con un modelo electoral imaginario sujeto a su escrutinio y lo impuso como el  garlito que atrapó a las democracias. Los países imperialistas, plutocráticos y aún  monárquicos se sumaron y le pusieron de su cosecha. Pero la  trampa tenía dedicatoria para aquellos países desfavorecidos por el capitalismo que buscan en la democracia no sólo un sistema electoral sino un camino soberano hacia la justicia social y el desarrollo. El modelo gringo es canto de sirenas y una gama de presiones formidables ante la debilidad de nuestras élites. La campaña electoral en curso ha puesto en evidencia la degeneración política extrema, la decadencia de la democracia americana. Los candidatos sólo han atinado al acusarse mutuamente de mentirosos y se han burlado del electorado al ocultar sus intenciones tras recíprocas acusaciones obscenas. Exhibieron la mescolanza de los grandes negocios con la injerencia, las intervenciones y la guerra, y con cinismo inaudito se confesaron delincuentes internacionales al proclamar que violarán el principio de no intervención y el derecho de las naciones a autodeterminarse. Al interponer el diálogo a las amenazas antes de que sonaran las trompetas del apocalipsis, el presidente Peña Nieto puso a México al margen de la guerra de lodo y lo libró del papel de carnada electoral que los comediantes le habían asignado. 

lunes, 17 de octubre de 2016

La política exterior mexicana y sus vicisitudes. 6ª Parte.

Por Víctor Manuel Barceló R.

La transparencia de la política exterior mexicana corre a lo largo de su vida independiente. La defensa de la integridad territorial, el usufructo interno de sus recursos para el beneficio social, incluso llevó a diversos gobiernos a mostrar posturas de dureza, ante exigencias de naciones interesadas en el control de la explotación de los productos del suelo y subsuelos nacionales, claramente definidos como de uso para el bienestar de los mexicanos.

Empero, hubo momentos de irracionalidad que afectaron profundamente la apreciación de México en el ámbito internacional, mayormente en la Región de la que formamos parte indisoluble, por razones de sangre, historia conjunta y sobresaltos ante la invasión-conquista sufrida en aciagos años en que las altas culturas ancestrales fueron avasalladas aunque la fortaleza e identidad de sus pueblos, pudieron conservar sus esencias y transmitirlas a sus descendientes, pero sin mantener el control de una vida sana y respetuosa de la naturaleza, como lo hicieron antes de la llegada oficial de los europeos –españoles, ingleses, holandeses, portugueses- que frenaron y soterraron la evolución de las grandes culturas nativas, para yuxtaponer la que traían de sus orígenes, por lo general de menor desarrollo político, económico y social, pero que pudo imponerse por la fuerza de las armas.     

En la vida de relación mexicana reciente con países y pueblos del Planeta, hay momentos de bajo perfil, ante situaciones que décadas antes tuvieron la atención esmerada y  correspondiente con las decisiones constitucionales de política exterior. Otras francamente penosas, fuera de las normas más elementales de la urbanidad en el trato a personajes del más alto valor en sus países y, en muchos casos, paradigmas para nuestra Región.

Antes de recordar esos momentos, que requieren revisión y sustentación para no incurrir más en tales desvíos, recojamos una iniciativa para solicitar a Yad Vashem el reconocimiento del Cónsul Mexicano Gilberto Bosques como Justo Entre las Naciones. Puede apoyarse dirigiéndose a: Yad Vashem (institución oficial israelí constituida en memoria de las Commons. The Holocaust Martys' and Heroes' Remembrancy Authority). Entretanto el gobierno austriaco impuso (2003) a una calle, en el Distrito 22 de Viena, llamado Donaustadt -Ciudad del Danubio- el nombre de Paseo Gilberto Bosques, misma que hace esquina con la calle Leonard Bernstein. Para el apoyo a esta iniciativa se puede acudir al enlace siguiente:ForoJudio.com

Volvamos. A partir de la 1ª década del siglo XXI, la política exterior vivió cambios que la pusieron al día de los aconteceres mundiales en la ruta de la globalización, continuando lo hecho desde los 90s del siglo anterior. Otros afectaron la apreciación de México en el exterior, fundamentalmente en el ámbito latinoamericano y caribeño, en que el siglo XX fue rico en posturas nacionalistas y apoyo moral y jurídico en los organismos multilaterales, donde se ventilaban procesos libertarios y progresistas de diversos países de la Región. En todo momento, la voz y el criterio mexicano fueron impulso y aval moral y jurídico de tales países. Ver: http://crisolplural.com/cgi-sys/cgi

Veamos con Carlos Levy como se pensó y analizó, en los claustros universitarios y políticos de la Región, que los méritos de transitar a la democracia, tras 70 años de “autoritarismo”, le darían a México mayor legitimidad en el ámbito internacional, con oportunidades para que asumiera importante influencia diplomática en los distintos foros en que se actuaba. Desde el 1° de diciembre del 2000, Vicente Fox Quezada pudo ocupar un lugar de autoridad sobresaliente al lado de los líderes del Planeta. Pero hechos y circunstancias -fuera de control de los expertos de la Cancillería- dio al traste, incluso en las relaciones amistosas con líderes Caribeños y Latinoamericanos, afectando gravemente, lo que se había construido -asumiendo fortalezas y debilidades- a lo largo de todos los gobiernos anteriores, desde la Revolución Mexicana y durante el resto del siglo XX.

Los sentidos e intereses de la relación con el exterior, cambiaron radicalmente del 2000 al 2006. El precario contacto con América Latina emigró a la consolidación de intereses económicos, pero fuera de ese ámbito entre pares; los asuntos políticos fueron desplazados: no más rechazo al bloqueo contra Cuba –sostenido durante décadas en organismos regionales y mundiales-, las dictaduras del Cono Sur cuestionadas en los 70s, las que sobrevivían tuvieron un trato positivo y a duras penas se acompañó el proceso de paz en Centroamérica, paradigma de los 80s con Miguel de la Madrid (1982-1988). Dañó profundamente las relaciones con Venezuela la actitud hostil en organismos regionales el presidente, poniendo en zozobra las bien atendidas que teníamos con Bolivia, Argentina y Chile.

Fox se enfrascó en dura polémica con Chávez, por el respaldo del 1º al Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), durante la Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata, Argentina (Nov-2005), alejamiento que creció tras la salida de Venezuela del “Grupo de los Tres” ­Colombia-México-Venezuela­ y del mal uso de la imagen de Chávez en la campaña sucia contra Andrés Manuel López Obrador. Evo Morales (Bolivia) se dijo "humillado" por Fox, después que ese país soberanamente se negara a exportar gas natural a México: los bolivianos tendrán que consumir ellos el gas natural o "comérselo", dijo en aquella ocasión el ex mandatario.

El resultado fue catastrófico. México perdió buena parte del prestigio y la influencia positiva en la Región. Saúl Escobar sintetiza lo hecho por la administración del locuaz presidente mexicano en materia de política exterior, sigámosle: La estrategia de Fox radicó en “retomar parte fundamental del ideario y prioridades de EU en las relaciones internacionales”, base para “fortalecer un acercamiento estratégico con el vecino del norte y “lograr una integración capaz de resolver problemas como la inmigración” postura ilusoria, carente de objetividad o pretexto para ocultar las razones reales: “alinearse con los propósitos norteamericanos en la diplomacia mundial”. Posteriormente fueron contradictorios. Por ejemplo: la lucha contra el terrorismo lleva a EU a transmutarse en uno de los principales gobiernos violadores de los derechos humanos en el mundo, más aún, tras la invasión de Irak. La estrategia de Fox llevó a México a concertar con el imperio y actuar en los foros de los organismos multilaterales con esos criterios.

La única relación estratégica debía ser con EU, visualizando torpemente que “de esa relación dependería el objetivo nacional del desarrollo. La locomotora económica estadounidense tendría que jalar a México”. De allí que de los principios de la Constitución, se hayan suplantado los que son parte de la agenda peculiar, histórica de la política exterior mexicana.

México se dedicó a apoyar prácticas en el mundo que, aunque violentaran la autodeterminación de los pueblos, las soluciones pacíficas o la proscripción de la fuerza, fueran congruentes con la lucha contra el terrorismo -que sirvió para detener, consignar o desaparecer líderes sociales que se oponían al avasallamiento de sus pueblos-. De lado quedó la cooperación internacional para el desarrollo, que daba buenos frutos cuando los países utilizaban adecuadamente los recursos que allí se mueven. Para México dejó de ser intención prioritaria dicha cooperación, lo que importaba era seguir adelante en la globalización y el orden económico vigente, para apoyar el libre comercio y demás políticas del FMI y el Banco Mundial, de acuerdo al “consenso de Washington”, como las únicas para todos los países.

La estrategia de sumisión al imperio, alejados de América Latina trajo como consecuencia cambios en la relación con Cuba. Se votó en organismos internacionales en contra del régimen de Fidel Castro, pretextando la defensa de los derechos humanos en la Isla, arropando a las oposiciones cubanas, en un juego peligroso: "la demolición” del gobierno revolucionario, pisoteando la doctrina Estrada, adicionada por Castañeda. Ver: Jorge Palacios Treviño, "La Doctrina Estrada y el principio de la no intervención", enhttp://www.diplomaticosescritores.org/obras/DOCTRINAESTRADA.pdf

Momentos penosos se vivieron, como el “comes y te vas” en que Fox telefónicamente aclara a Fidel Castro que el Presidente estadounidense no quiere encontrarse con él. Con la torpeza acostumbrada, le dice al Comandante que venga a la Reunión y se vaya antes de la llegada de George Bush, presidente de EU. Como es usual en estos contactos telefónicos, el diálogo fue grabado y se puede apreciar a un Fox hablándole de tu a Castro y éste respondiendo de usted a un Jefe de Estado como lo era el mismo. La lección de política y diplomacia puede apreciarse en la grabación correspondiente. Ver: http://lasillarota.com/el-comes-y-te-vas-de-fox-hacia-castro#.WAOYGxS7A5g  

Al asumir la Presidencia Felipe Calderón (2006-2012) –de las mismas tendencias que su antecesor- pidió a embajadores y cónsules "hacer que nuestro México...ocupe el lugar que le corresponde en el concierto de las naciones". Durante la toma de posesión de Daniel Ortega, en Nicaragua (11-ENERO-2007), aseguró que privilegiará a Latinoamérica en su política exterior, ya que "nuestro futuro sabemos que está en América Latina".http://archivo.eluniversal.com.mx/primera/28248.html

Calderón fue más juicioso que Fox en expresiones orales, pero no cambio su accionar, además de realizar declaraciones que auguraban su actuar -después del ejercicio constitucional de su mandato, cuando se integra a un grupo de ex mandatarios (todos contrarios al progresismo latinoamericano) realizando exigencias intervencionistas en el proceso electoral venezolano (abril-2015) dentro del FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales) que dirige el ex presidente de España, Aznar.

 En los primeros años de su ejercicio presidencial formuló declaraciones que  ahondaron diferencias entre México y las naciones de la Región al Sur de nuestras fronteras. Así, invitó a empresas trasnacionales a invertir en nuestro país ante el “riesgo” que enfrentaban por las nacionalizaciones en especial en el sector energético­ que se registraban en Venezuela y Bolivia, en aquellos momentos. Durante su visita a El Salvador (4-marzo-2008) Calderón advirtió del peligro para la región el regresar a las dictaduras de antaño -de izquierda o de derecha- en alusión al presidente venezolano Hugo Chávez y otros que avanzaban hacia democracias progresistas. Ver: http://calderon.presidencia.gob.mx/prensa/entrevistas/page/6/

A mitad del camino (2009) Calderón deja en claro que no entiende que en Latinoamérica y el Caribe se vive una nueva realidad política, en que la correlación de fuerzas es diferente, novedosa, con otras artes de alineación e integración regional, alejándose de la dependencia de los imperios, en particular el Mayor al Norte del Continente. Para entonces se consolidaba el eje Cuba-Venezuela-Bolivia y se avizoraba su fortalecimiento con la incorporación de Nicaragua, Ecuador y Uruguay. Argentina y Brasil, muy cercanas a integrarse con los países anteriores, habían tomado rumbo diferente al alineamiento de México con las políticas económicas de Washington. Por otra parte, los potenciales aliados ideológicos del gobierno mexicano en ese período, estaban en declinación, como Colombia.

El desconocimiento de las consecuencias y poco análisis de lo ocurrido en el período de Fox, derivó en mayor discrepancia y aislamiento del país, de quienes debían ser sus mejores aliados. La diplomacia mexicana continúo derrochando el prestigio cultivado por décadas, debido al impulso y obediencia a principios, como el respeto a la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en asuntos internos de las naciones. (Continuará)http://www.jornada.unam.mx/2007/01/20/index.php?section=opinion&article=002a1edi

sábado, 15 de octubre de 2016

La nave va. The times they are a-changin.

I don’t belive in Zimmerman
John Lennon

Vaya lío en que nos metió el Nobel de Literatura a Bob Dylan, un muchacho de aquellos años cuyo principal mérito quizá sea el de que, aunque los tiempos cambien, nunca ha dejado de serlo, o al menos de intentar parecerlo. Premio a un compositor de canciones juveniles, porque andarse preguntando donde está la respuesta, y más aún, respondiendo que está en el viento, a los veintitantos pasa, pero cinco décadas después supongo que hay que confesar que no se sabe.  Dicen que las canciones de Dylan son bonitas, pero a mí gusta el rock porque como no hablo inglés, no entender las letras me ha ahorrado el trabajo de calificarlas. Y hasta donde sé, contrariamente a la gran difusión musical de sus canciones, las traducciones de su poesía no abundan. El caso es que Nobel dado ni Dios lo quita, baste recordar a Pasternak o a Sartre,  y Dylan se va a tener que explicar a sí mismo por qué diablos se lo dieron. Seguramente hay razones extraliterarias (no sería la primera vez). A Churchill, que no era escritor, dijeron que por sus Memorias aunque ha de haber sido porque se le consideró el representante políticamente correcto de la generación que venció a Hitler. Y ya puesto a suponer, a Dylan se lo han de haber dado porque es un genuino representante de la generación que prohibió, es un decir, la bomba y tuvo como lucha diaria la paz. Y para darle un llegue a la campaña electoral gringa en curso, la más prosaica jamás imaginada. Aunque Philip Roth era y seguirá siendo mi favorito, apoyo de todo corazón el Nobel a Bob Dylan siempre y cuando confiese de dónde Dylan y the rolling stone (para que les haga justicia  a Thomas y a Muddy Waters). 

miércoles, 12 de octubre de 2016

Descubrimiento de América

Fue el Descubrimiento de América la conclusión de un largo sueño, Ya en las páginas de Platón se entrevé la tierra desconocida.Y entre muchas profecías antiguas se habla de un mundo que estaba más allá de la última...más allá, de la tierra que los ojos de los hombres apenas lograban vislumbrar.
Fue la Conquista de América la conquista superior de una época de grandes conquistas, fundamentalmente en el campo de la navegación, desde los siglos XIII,  XIV pero fundamentalmente en el siglo XV el mundo se lleno de la inquietud de conocerse así mismo, de completarse, de integrarse. Fueron los siglos de las grandes hazañas de la navegación, y navegar en ese tiempo o lo que es lo mimo descubrir nuevos territorios llegó hacer la razón misma de los hombres más importantes de aquella época. El lema  define ese temperamento vivir,  decían, no es necesario, navegar  sí lo es.
Ese fue el gran movimiento humano que dio lugar al Descubrimiento de America. Y al se descubierto este continente, el mundo por primera vez llego a ser uno, llego a ser un mundo integrado. El hombre por primera vez llego a sentirse miembro de una misma entidad que se extendía por todos los confines de la tierra.  
Con la Conquista que siguió inmediatamente al Descubrimiento, y con la colonización, de estas tierras se llevó a cabo el mayor intercambio de valores económicos y culturales que conoce la historia.
Europa por conducto de España trajo, su aporte de técnicas, de conocimientos científicos del viejo saber clásico. América, en cambio, ofreció al mundo sus riquezas naturales inagotables y también, por que no decirlo, los elementos positivos de una cultura en desarrollo en los focos principales de la civilización prehispánica.
Este choque de dos  culturas en que fue vencida la cultura autóctona de estos pueblos, pero no destruida totalmente, porque es falso que con la destrucción de sus monumentos, con la destrucción de sus templos y de los manuscritos haya sido destruida la vieja cultura mexicana en este choque en que nuestra cultura fue vencida,pero  no destruida, se forjó una nueva realidad, nuevas sociedades, nuevas expresiones, un mundo nuevo, porque América, con su territorio inmenso,con sus recursos enormes, con el sentido sencillo de sus habitantes, parecía renovar la esperanza de una Europa envejecida en las invasiones y en las  contrainvasiones, en la guerras, en las pestes y en todas las hazañas de destrucción que por más de un siglo estuvieron agotando y extinguiendo a los pueblos a los pueblos europeos.
América era una esperanza de renovación para el mundo. Esperanza que en cierto modo se ha cumplido, el mundo es otro después del descubrimiento de América después de la incorporación a las relaciones internacionales de todo tipo, económicas o culturales. Y desde entonces preside la vida la esperanza que esbozaron los utopistas. La esperanza de que esta  tierra fuera una tierra de construcción febril, de una nueva sociedad, de una sociedad de buena voluntad,basada en la abundancia, en la justicia, en la libertad, en la fraternidad humana.
No ha sido esa, por desgracia, la historia de América, la historia de México, bien lo sabemos ha sido de   opresiones de las impotencias, de los atrasos, de las humillaciones, de las insatisfacciones. América Latina ha sufrido todas las plagas del mundo contemporáneo: el hambre, la opresión, la injusticia, la invasión,el desgarramiento de sus territorios y la pérdida de un horizonte vital, digno de cualquier pueblo que aspire a la grandeza y a la libertad.

lunes, 10 de octubre de 2016

La política exterior mexicana y sus vicisitudes. 5ª Parte.

Para Armando Quirasco Hernández
Compañero de tareas sociales
Gran amigo.
In memorian.

Por Víctor Manuel Barceló R.

Dentro de los temas actuales en la política exterior planetaria, junto a los económicos que crecen exponencialmente, desde la globalización de la economía que nos meten a todos los países en un “costal” para el mejor manejo financiero, sobresalen empeños impulsados por México, al lado de diversas naciones progresistas en la Región y el Grupo de los 77, como el de la lucha por la paz, a través del control de las armas nucleares.

El Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT, Nuclear Non-Proliferation Treaty, en inglés) abierto a firma el 1 de julio de 1968, restringe la posesión de armas nucleares. La mayoría de Estados soberanos (190) forman parte del mismo. Cinco se registran en el Tratado con permiso para la posesión de armas nucleares: Estados Unidos (firmó en 1968), Reino Unido (1968), Francia (1992), Unión Soviética (1968, hoy Rusia), y República Popular China (1992) . Estos países (Estados Nuclearmente Armados, NWS o Nuclear Weapons States) eran los únicos que habían detonado un ensayo nuclear hasta 1967. Casualmente son los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Cuatro: India, Pakistán, Israel y Corea del Norte están fuera del Tratado; los tres primeros nunca lo han firmado, Corea del Norte renunció en 2003. India y Pakistán poseen armas nucleares, de acuerdo al texto actual, de acceder al Tratado, lo harían como Estados No Nuclearmente Armados (NNWS), y tendrían que desmantelar sus arsenales. Argumentan que el Tratado crea un club de países “nuclearmente ricos”, montados sobre un gran grupo de países “nuclearmente pobres”, mediante la prohibición de poseer armas nucleares a quienes no las habían probado (1967) sin fundamentos éticos.

Israel –por su lado- no afirma ni niega poseer armamento nuclear; si accede a la firma y ratificación del Tratado, permitirá observadores y reguladores de ONU. Se conoce que Israel desarrolla armas nucleares en el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, (Dimona) desde 1958. Se dice que posee entre 100 y 200 cabezas nucleares (véase Fuerzas de Defensa Israelíes). El Gobierno rechaza confirmar o negar este secreto a voces, tras revelaciones de los científicos John Amorin y Mordecai Vanunu, al periódico británico The Sunday Times, y a otros medios de comunicación y agencias de inteligencia.
Sudáfrica con asistencia israelí, pudo haber realizado pruebas nucleares en el Atlántico, pero tras firmar el Tratado en 1990 (Nelson Mandela, gobernó de 1994 a 1999) renunció a su programa nuclear y destruyó su pequeño arsenal atómico.

El tratado, concebido con duración de veinticinco años, el 11 de mayo de 1995, en Nueva York, más de 170 países decidieron alargarlo indefinidamente sin condiciones. Es un sistema apoyado en tres pilares básico: no-proliferación, desarme y uso pacífico de la energía nuclear. Veamos: Artículo I: los Estados Nuclearmente Armados (NWS) se comprometen a no transferir tecnología nuclear ni sobre armas nucleares a otros países, ni tampoco asistir en el desarrollo de tales armas, bajo ninguna circunstancia.
Artículo II: los Estados No Nuclearmente Armados (NNWS) se comprometen a no tratar de desarrollar armas nucleares y por el artículo III, a someterse al régimen de salvaguardias totales del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA o International Atomic Energy Agency), regulador nuclear de Naciones Unidas.
Artículo III: establece compromiso de las partes para “facilitar el más amplio intercambio posible (...) para usos pacíficos de la energía nuclear”.
Artículo IV: rescata el derecho inalienable de todos los estados a desarrollar energía nuclear para fines pacíficos y en concordancia con los artículos I y II.
En su Artículo VI y el preámbulo, se señala que los Estados Nuclearmente Armados se comprometen, de buena fe, a iniciar negociaciones para la reducción y liquidación de sus arsenales nucleares, lo que queda sólo en una promesa. El artículo X establece que cualquier estado puede retirarse del Tratado, si considera “eventos extraordinarios” –“percepción de amenaza”.

Los cinco Estados Nuclearmente Armados han prometido no utilizar armas nucleares contra Estados No Nuclearmente Armados y solo en respuesta a un ataque nuclear o con armas convencionales, en alianza con un Estado Nuclearmente Armado. Estas “promesas” no están en el Tratado, y cambian con el tiempo y circunstancias. Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_No_Proliferaci%C3%B3n_Nuclear

Este tema de política exterior, tuvo impulso vigoroso en México desde su nacimiento, pero sobre todo durante los gobiernos de Adolfo López Mateos y Luis Echeverría Álvarez. Su impulsor principal fue el Embajador Alfonso García Robles, tanto para crear el Tratado para la Proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco. 14-Febr.-1967),  como la OPANAL (Organización para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe). Por ese empeño incansable, García Robles compartió el Premio Nobel de la Paz (1982). El incentivo esencial para esta tarea fue la crisis de los misiles entre el imperio y Cuba. En su texto se recogen principios que inspiran su política y voluntad de luchar con realismo por la paz y la seguridad, proponiendo y creando “zonas libres de armas nucleares”, sueño que compartimos con García Robles; contra las carreras armamentistas, por la justicia, el desarrollo, desarme nuclear y la no proliferación.

En su Art. 17 el Tratado reconoce que : "Ninguna de las disposiciones contenidas…menoscaba los derechos de las partes contratantes para usar, en conformidad con este instrumento, la energía nuclear con fines pacíficos, de modo particular en su desarrollo económico y progreso social". De allí su importancia actual para la búsqueda de salidas a los graves conflictos que afronta la humanidad, sobre todo con el rompimiento de negociaciones EU-Rusia, en su diferendo respecto a Irán y su programa nuclear. 

Analizar en el nuevo contexto internacional el Tratado de Tlatelolco y su rica experiencia, ofrece rutas de aplicación posible, en momentos  difíciles, en que el desarme nuclear y la no proliferación, son reglas vertebradas para especificar el laberinto planetario que vivimos, la inseguridad que se abate sobre el ser humano, y los riesgos y provocaciones que la paz afronta. Ver: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-46542008000100015

Latinoamérica y el Caribe son parte sustancial de la lucha por la hegemonía planetaria en que se enfrascan las grandes potencias. En ocasiones apoyan empeños nacionales y regionales por avanzar en rutas progresistas para el crecimiento económico y la reducción seria de los niveles de pobreza que agobian a la Región. En otras, sobre todo el imperio mayor con asiento al norte del Continente, utiliza desde burdas acciones para el control de nuestros países, hasta sofisticadas formas, como el llamado “golpe blando” en uso generalizado ahora en lo que consideran su patio trasero, que lleva al menos dos víctimas de gran calibre: Argentina –a través de la manipulación mediática- y Brasil –con la actuación criminal de su Congreso-.

Otro tema delicado y creciente, endémico en la vida humana, pero que ahora es producto de las condiciones a que el neoliberalismo lleva al mundo económico, es el éxodo de nativos y habitantes de diversos lugares de la Tierra, que buscan espacios mejores para la vida, en zonas que aún mantienen crecimiento económico y son atractivas –efecto luciérnaga- esperando encontrar trabajo y abrigo, recibiendo rechazo y mal trato.

Latinoamérica y el Caribe están insertos en este grave problema migratorio con niveles de violencia en la frontera con EU. Allí acuden miles, tras largos y peligrosos viajes por sus países nativos y por el territorio mexicano en que el esfuerzo gubernamental no es suficiente y son vejados, sometidos a diversos actos criminales (robo, trata, encarcelamiento, tareas mal pagadas, entre otros) mientras llegan a su destino final: el territorio de los EU.

La política migratoria del imperio se mueve según las condiciones de su economía y vida política. Durante la conformación de su infraestructura caminera, fabril y agropecuaria, fueron bienvenidos, incluso negociados los migrantes para el trabajo de esas instalaciones. Desde chinos hasta latinos –en especial mexicanos- tendieron vías férreas, ampliaron trazos carreteros, instalaron fábricas por doquier, realizaron siembra y recolección en campos agrícolas; algunos se incorporaron al ejército que combatía en guerras mundiales y localizadas que el imperio define para obtener recursos petrolíferos y continuar expandiendo su dominio planetario o para probar armamentos de última generación –en cada caso- frente a situaciones similares de la URSS y otras naciones que disputaban el dominio planetario.

Tal política migratoria de EU muestra decisiones de incorporación a su sociedad de alrededor de 700,000 personas de todo el mundo, cada año entre 2000 y 2014. El Statistical Yearbook of Inmigration muestra como de un total de 10 millones de personas que adquirieron residencia definitiva de 2000 al 2009, cada año subsiguiente registrado, hasta 2014, ingresan en ese status alrededor de un millón anual en amplia distribución geográfica que abarca todos los continentes y el nuestro subdivido en porciones Norte, Centro y Sur, siendo California, Nueva York y Florida los estados que mayor número de personas de distintas nacionalidades incorporan a su proceso, sobresaliendo las de origen latino en los años recientes. Los registros son precisos incluso en cuanto a origen, edades, sexo, status de empleados, refugiados, naturalizados, asilados, criminales repatriados y otros factores que precisan características de migrantes registrados. Ver:https://www.dhs.gov/sites/default/files/publications/ois_yb_2014.pdf 

Señala Gustavo Verduzco I. que en la década de 50-60 del S. XX, la mayor parte de inmigrantes procedía de Europa, 39% llegaban de América (1/3 canadienses) en tanto casi la mitad procedían de México, Centro América y el Caribe. Del flujo de indocumentados se aprehendió a medio millón en 1951 y casi dos millones para finales del siglo. Según el censo de Población de EU, de 248.7 millones de h. 9% eran de origen hispano (5.3% mexicanos). Se considera como una invasión silenciosa la llegada masiva de inmigrantes y más de mexicanos, porque arriban a territorios que alguna vez –no muy lejana- fueron parte de la nación mexicana.file:///Users/victor/Desktop/Respaldo%20Mac/Desktop/Escritorio/Migracio%CC%81n.-2016.pdf

El proceso electoral que se vive actualmente en EU –como fueron los anteriores- padece vigoroso impacto de la situación migratoria y en particular de los millones de mexicanos, que no solo cooperan a mantener el confort de los estadounidenses, de manera cotidiana y por arriba del de todas las naciones del continente americano, sino que son cada vez una importante porción del voto, capaz de definir hacia uno u otro sendero –de los dos partidos que se consideran fuertes: Conservador y Republicano-.

La historia de relación entre nuestros gobiernos –el estadounidense y el mexicano- está plagada de situaciones tensas que dieron pauta a muchos libros, artículos y apreciaciones de todo tipo de diplomáticos, analistas, escritores, locutores y comentaristas, pretendiendo desentrañar el fondo de la relación y sobre todo, de proponer medidas para un mejor y equitativo trato, que impidan volver a etapas aciagas, como las que parecen configurarse en los enfoques del candidato republicano a la presidencia, que con lenguaje soez y burdo, se refiere a los migrantes tachándoles de criminales, violadores y otras lindezas, que han sido respondidas con tino por algunos miembros del Congreso mexicano, funcionarios, académicos, periodistas y muchos jóvenes que, en las redes sociales han sido precisos en respuestas al criminal y truculento ataque verbal a nuestros paisanos, que tuvieron que emigrar, al no encontrar condiciones adecuadas para vivir y desarrollar sus anhelos y sueños en suelo patrio.   

Dicho candidato –rechazado por muchos de sus correligionarios de partido por su misoginia soez- propone una barda a lo largo del Río Bravo, que terminaría de afectar los movimientos de más de 800 especies de vertebrados (mamíferos, reptiles y anfibios) y de culturas nativas que cruzan entre México y Estados Unidos, ya lastimados por los mil Kms. de barda existente violando acuerdos internacionales ambientales y la soberanía de México. Ver: Instituto de Ecología (IE) de la UNAM, Gerardo Ceballos. www.dgcs.unam.mx (Continuará).