La generación actual, muchas veces de una forma apasionada, natural en el tratamiento de los problemas de nuestro país, actúa y piensa sin el necesario conocimiento de los antecedentes de ésta situación, porque muchos de los problemas de ahora, tienen su raíz en un pasado, y la información de que se dispone sobre esos antecedentes no siempre es la más veraz, ni congruente, ni la más profunda y así encontramos jóvenes no sólo de 16 años, sino de 30 y más, que a veces escriben o son dirigentes que opinan, que hablan del pasado inmediato de México, con una gran superficialidad. No son ellos los culpables, la responsabilidad corresponde al propio atraso de nuestra organización política y de nuestra organización cultural; si algo podemos aportar en un plan de observadores y un poco de actores de algunos acontecimientos, que puedan esclarecer en su conciencia algunos problemas de nuestro desarrollo social y político, lo hacemos con verdadero interés pensando en que tal vez, podamos contribuir con algunas reflexiones sobre el presente, sobre la situación de la generación joven actual, sobre sus tareas, sobre el carácter que puede asumir un movimiento juvenil en los años que estamos viviendo.
México necesita de sus jóvenes, los jóvenes no solamente son futuro, los jóvenes son presente, el joven empieza a afrontar las responsabilidades y también las necesidades de la vida, muchos a partir de los 16, 17, 18 años y no hay derecho a negarles un sitio en la vida social y en la construcción de la nación, pero tampoco el joven tiene derecho a justificar su frivolidad y su falta de responsabilidad porque es joven, es presente que en el futuro va a ser plenitud y madurez. Ya que el país necesita de los jóvenes, cada 40 o 50 años, una generación, una promoción de hombres y mujeres se cansa, se agota y termina su misión; las excepciones gloriosas que en México y en el mundo se han dado y se dan, confirman la regla, pero el hecho es que toda generación tiene un lapso en el cual puede y debe cumplir su tarea, y el relevo se impone sin prisa, ni precipitación, deliberada y concientemente. La formación de una nueva generación es algo de vida o muerte para un país, país que descuida su juventud, es un país sin futuro, o con un futuro de desastre y de bancarrota; es por esto que debe interesarnos mucho el cultivo de nuevas generaciones, no solamente en la escuela pública o privada, porque la educación escolar es sólo una parte de la educación que todo hombre necesita para vivir, y porque si se permite que la nueva generación sea educada, mitad en esas escuelas y mitad en la televisión o en la prensa o en otras agencias de desorientación; esa juventud está siendo sentenciada a la desorientación y a la degeneración política, por eso es necesario que se organicen los jóvenes con sentido político, en agrupaciones que los eduquen en todos sentido, con un carácter integral, la edad de la juventud es una edad de formación, física, intelectual, cultural, política, cívica, en consecuencia el movimiento de la juventud debe tener en su base un programa educativo, desarrollar la educación física, deportes y artísticas, porque la educación artística es esencial para el carácter del individuo, los grupos musicales, los grupos de teatro, los grupos literarios y otras disciplinas artísticas, desarrollan al joven intelectualmente, para que aprenda a pensar de acuerdo con la realidad, que es la única manera válida de pensamiento, no para someterse servilmente, sino para comprenderla y poder impulsarla, educar al joven políticamente para que sepa con que programa va a luchar. Cada Partido puede tener su programa pero por encima de diferencias de Partidos, tenemos que pensar en que el joven debe ser educado en ese común de ideales y propósitos de la nación mexicana que nadie puede desconocer, para que a través del desarrollo y el progreso de México se puedan exportar sus riquezas, con equidad en la distribución del ingreso nacional, para que de verdad sea abatida la miseria, la enfermedad y la ignorancia que padecen todavía millones de mexicanos y que las desigualdades sociales se amortigüen dentro de un mundo global, pero que se desarrolle con respeto a su independencia nacional, que haya más democracia en el país y más efectiva; que se desarrolle la cultura y la ciencia, y que haya más paz y respeto a la personalidad y a la independencia de cada nación. Ese podría ser un programa común de un movimiento nacional de la juventud, programa que se encuentra impreso en la Constitución de la República, que es el que le da la estructura política a nuestro país y en el que los jóvenes en su lucha tienen un gran papel; no sólo para defenderse, no sólo para luchar porque haya sitio para ellos en la actualidad. Aún existen grupos de la juventud que viven súper explotados, oprimidos, desamparados, perseguidos, abandonados; los jóvenes tienen que reclamar un sitio para hoy mismo y para el futuro, tienen que ayudar a que México sea mejor; no se les debe recomendar quietud y conservatismo, su tarea es renovar, innovar, corregir, depurar, destruir vicios, y crear nuevas formas de vida; pero para ello, los jóvenes deben prepararse; el ímpetu, la voluntad de luchar, la generosidad y el valor, la intransigencia, sí, pero también el conocimiento del presente y del pasado, el estudio de este mundo, el estudio de la historia de México, el conocimiento de México, entender a México; es dramático ver como muchos jóvenes de buena fe, están dispuestos siempre a postrarse ante las hazañas de los pueblos de otras partes del mundo y vuelven la espalda a las grandes hazañas de nuestros antecesores de México; jóvenes que andan buscando fuera de esta tierra una historia, cuando yo no se que más puede impresionarle que el genio de miles de años de historia de México, que nos dio una de las más gloriosas hazañas que ha habido en la historia de cualquier tiempo; la hazaña de los hombres que vinieron a vivir aquí hace miles de años sobre la tierra insalubre y miserable y después bajo la opresión extranjera, y peleando unas veces contra un imperio con las armas y otras defendiéndose de la tenaz opresión de otros imperios económicos, que han construido este pequeño pedazo de nuestra patria que es la herencia de ustedes. No estamos diciendo el aislamiento, no decimos que México se aparte del mundo, ni que jóvenes ni adultos dejen de observar y de admirar lo que hacen otros pueblos, pero para todo hombre viviente, el mundo empieza con su propio suelo y sólo entendiendo a México entenderemos al mundo, y la inspiración que logremos del presente y del pasado de otros pueblos, debemos revertirla con pasión. Unir a la nueva generación mexicana en la fe en México, en el estudio de México, en la lucha de México, como parte de la tarea humana de salvar al hombre de nuestro tiempo y llevarlo adelante, es la tarea de los jóvenes mexicanos, una tarea de honor.