miércoles, 9 de abril de 2014

Enrique Peña Nieto pide vigilar la calidad de servicios de salud.

Esperanzadora para el pueblo de México, han sido las reformas hechas hasta hoy por el Gobierno que encabeza el Presidente Peña Nieto y que desde luego, responden a los compromisos hechos y firmados por el candidato presidencial priista del 2012, dada la importancia para el desarrollo nacional y el bienestar general para la población, que implican estas trascendentales adecuaciones al marco constitucional en materia económica, energética, financiera, educativa, telecomunicaciones y política electoral, sin embargo, algo de la mayor importancia para la calidad de vida de los mexicanos que no se había tocado hasta el momento: el sector salud, que contiene tanta importancia como las anteriores materias o más aun porque se trata de nada más y nada menos la calidad de vida del mexicano, en este mismo foro, en otras ocasiones, hemos señalado con preocupación y alto sentido de responsabilidad, que en los servicios médicos, hospitalarios, de estudios de laboratorios, imagenología y demás, que tienen que ver con la salud del individuo, unas son las cifras que se dan en los medios de comunicación y en los informes oficiales, y otra la realidad que se vive en las instituciones de salud pública que ofrece el Estado Mexicano (Seguro Social, ISSSTE, Secretaría de Salud y Seguro Popular).
En el Seguro Social, según las estadísticas, existen más de 55 millones de mexicanos que gozan de los servicios de salud, hospitalarios y todo lo que tiene que ver con la atención médica, en el ISSSTE alrededor de 13 millones de derechohabientes y en el Seguro Popular suman más de 52 millones de nacionales asegurados, sólo en estas tres instituciones si sumáramos las cifras que nos dan a conocer los responsables de las mismas, la cobertura universal estaría rebasada, sin contar con otras instituciones de salud, como son el DIF, los servicios municipales y estatales en la materia, las fuerzas armadas, el sector energético, etc., es decir, más del 100% de la población nacional ya cuenta con servicios médicos garantizados, pero la realidad es otra, si cualquiera de nosotros hiciéramos una visita a las clínicas rurales que se cuentan con miles, nos daríamos cuenta que en un 80% si no es que más, las mal llamadas clínicas no cuentan con médico, con enfermeras y menos aún con medicamentos, por lo tanto, se encuentran cerradas y la población se ve obligada a recurrir al servicio médico particular, si es que este existe y si cuenta con los medios económicos para pagarlo, este mismo fenómeno se repite en las ciudades medias y hasta en las grandes ciudades, las clínicas de medicina familiar prestan un servicio regular, pues ahí el ausentismo médico al igual que en las clínicas rurales, es alto y la escases de medicamento también registra muchas claves en ceros, es decir, sin existencia de medicamentos y material de curación, si en el segundo lugar de atención que son los hospitales generales, en los que se supone debiera atenderse a todas las especialidades y con consultas no mayor a los 15 días y cirugías no posteriores a los 21, como lo señala la organización mundial de la salud, la realidad en nuestro país, es que la consulta de especialidades se prolonga por meses y hasta por años, argumentando siempre falta de médicos existencialistas, insuficientes camas hospitalarias, la no existencia de equipos médicos o estos se encuentran fuera de servicio y muchas otras argucias, que el personal de estos centros hospitalarios le señalan al paciente o a sus familiares.
En el tercer nivel de atención que son los centros médicos nacionales, como el 20 de Noviembre para el ISSSTE, el Hospital General de México para el Seguro Social y todos los Hospitales Regionales como el López Mateos, Zaragoza, la Raza y otros tantos dispersos en todo el país que presentan las mismas carencias, no hay médicos especialistas suficientes, no hay medicamento para surtir recetas, los equipos médicos se encuentran descompuestos o no se cuenta con ello, los laboratorios se encuentran saturados y las camas hospitalarias son insuficientes, todo ello es el calvario que a diario se enfrentan las familias mexicanas, sean derechohabientes del ISSSTE, del Seguro Social, del Seguro Popular o de cualquier institución, ello hace indispensable una urgente revisión y en su caso corrección de las políticas públicas en materia de salud, por ello celebramos que el Presidente Peña Nieto, el día lunes ante los responsables de las tres principales instituciones de salud pública, instruyera a la Secretaria Mercedes San Juan, para que establezca algún mecanismo que garantice la calidad de los servicios de salud.
Es cierto que alcanzar con realismo la cobertura universal de los servicios de salud pública, y que estos se presten con calidad y calidez humana, requiere una revisión de fondo, y una reforma que acabe con el ausentismo del personal médico, de enfermería, de laboratorios y estudios, principales causas de la deficiencia en los servicios. Rediseñar las compras y la distribución de medicamentos y materiales de curación, hoy en manos principalmente de representantes sindicales, donde la corrupción se acentúa más, y al mismo tiempo un estudio de fondo, para saber por especialidad, por nivel de atención, y por región del país, en donde hace falta personal, donde está sobrando, tipo de especialidades médicas a contratar, así como las inversiones para mantener los equipos médicos funcionando de manera permanente.
En síntesis, los malos servicios de salud responden más a la falta de compromiso del personal, que goza de privilegios más allá de los establecidos por la ley y la falta de compromiso de funcionarios públicos, que hagan valer en su calidad de administradores de los recursos públicos, aplicando los correctivos por temor a las presiones sindicales, sólo por mencionar algunos ejemplos, en el sector salud existen médicos, con contratos de 6 horas y media y 8 horas, como jornadas de trabajo y de éstas jornadas, los médicos de 8 horas si revisamos su productividad, de acuerdo a los estándares de la organización mundial de la salud, éstos no califican más allá del 40% en promedio. Los médicos no checan tarjeta como privilegio por su condición de médicos, le llevan la lista de asistencia a sus consultorios particulares y si alguna autoridad le pretende sancionar, el sindicato exige la salida del funcionario, cierra clínicas y hospitales, hasta poner a sus incondicionales como directores, para que no les exijan cumplimientos en sus horarios y menos aún el trato de calidad y calidez.
Este ejemplo de los médicos, se repite en enfermeras, personal administrativo, camilleros, laboratoristas, químicos y demás personal paramédico que interviene en atención a la salud.
¿Qué se requiere entonces para elevar la calidad? Primero, un inventario de cada centro de salud, desde la clínica rural, familiar, de especialidades, hospitales generales, regionales, etc., para conocer la demanda en cada centro de trabajo, el personal con que se cuenta, los espacios disponibles, y en base a ello, exigir el cumplimiento de las jornadas de trabajo, contratar al personal que haga falta ampliar horarios en su caso, renovar equipos, adecuar instalaciones y diseñar una estricta vigilancia que garantice, el surtimiento al 100% de las recetas médicas y que se realicen los estudios, ordenados por los médicos a cada paciente.
Otro aspecto importante a revisar, sin duda tiene que ver con el acotamiento de la intervención de los sindicatos en la administración hospitalaria, que resultan ser los líderes sindicales, el principal obstáculo para la prestación de los servicios médicos con calidad.
Otro importante aspecto, tiene que ver con la selección del personal de mando, pues estos en lugar de cumplir con sus funciones se preocupan más por planchar las buenas relaciones con los líderes sindicales, que cumplir con sus obligaciones.

Finalmente podemos decir que el derecho a la salud, en nuestra constitución está garantizado para todos los mexicanos, igual que la educación básica y la vivienda, sin embargo a la hora de la verdad, lo cierto es igual que en la educación, los vicios han superado por mucho la realidad y a ello se debe, la mala calidad, no tanto a la falta de recursos, si queremos servicios de calidad en esta materia, el Gobierno federal tendrá que emplearse a fondo para transformar la realidad, incluso con los mismos recursos con que se cuenta, porque es más la corrupción, el burocratismo y la falta de atención, los que afectan al servicio antes que la escases de recursos. 

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