lunes, 21 de agosto de 2017

La nave va. Volver a los diecisiete.

Por Raúl Moreno Wonchee

En el PRI están contentos. Salió bien su asamblea y pueden asegurar que su partido seguirá sustentando a la Nación y al Estado. En política las comparaciones son obligatorias y sobran ejemplos de países sumidos en el estancamiento y aún en el atraso por la falta de un régimen político a la medida de su historia y de un partido que lo conduzca. Los mexicanos contamos con una revolución resuelta en constitución que a pesar de haber cumplido un siglo, o quizá por eso, le ha dado a la Patria solidez bastante para haber convertido la maldita vecindad en una relación no exenta de contradicciones, dificultades y aún graves conflictos, pero que ha atajado el intervencionismo y mantenido a salvo la soberanía. Régimen democrático de origen. Porque nuestra democracia no es epifanía sino lucha de cien años; que después de vivir un siglo vuelve a los diecisiete, al diecisiete en este diecisiete. Cuando Peña recuperó la Presidencia, se comprometió a mover a México, una forma de decir que iba a volver a poner en marcha la Revolución. Y ya se sabe que el único camino es el de las reformas: telecomunicaciones, hacienda, energía y educación fueron objeto de cambios estructurales que nos abrieron el porvenir. Hubo otras menores y otras resultantes de las negociaciones. ¿Y el Partido? Seguir al frente de un país en transformación, lo obligó a actualizar su visión de futuro, fortalecer principios e ideología, ampliar su programa, adecuar su organización. El mejor PRI ha sido el que en ejercicio de su independencia llevó a Peña a la victoria contra el gobierno de la derecha. Ahora debe recomponer sus relaciones con el poder y con la sociedad para ganar la Presidencia y proseguir las reformas. 

martes, 15 de agosto de 2017

Un día como hoy, dejó de latir el corazón de un gran mexicano. Enrique Ramírez y Ramírez


Hace 37 años dejó de latir el corazón de un gran mexicano, Enrique Ramírez y Ramírez. Hombre íntegro de profundas convicciones revolucionarias, creyente ferviente en el camino trazado por la Revolución Mexicana y a través de este avanzar hacia una sociedad basada en la justicia social.
  Asumió la política como la actividad más alta que puede emprender el hombre; política y periodismo fueron en Ramírez y Ramírez dos conceptos y actividades íntimamente relacionados. Su obra política y humana dejó constancia en su quehacer cotidiano. Intelectual en el mejor sentido de la palabra; fue un intelectual de acción para el cambio, la transformación y el avance de las ideas. Que defendió siempre como consta en su obra legislativa, como diputado en la XLVI y L Legislaturas, su visión política fue amplia, tanto como su cultura. Y en el fondo de cuanto decía y escribía plasmaba las mayores ideas de su tiempo, "que no han dejado de ser nuestras".

  Enrique Ramírez y Ramírez comentó en algún momento, que si el rumbo no cambia, la crisis podía tornarse definitivamente peligrosa, la crisis tiene dos acicates: el económico y el político, la inconformidad política, suele ser la expresión de la insatisfacción económica. A él le tocó vivir y luchar en la etapa de ascenso de la Revolución Mexicana, de la que fue un militante lúcido y distinguido, su desaparición física coincidió con el inicio de otra etapa: la de la declinación de ese proceso histórico, el cual se intensificó bajo los siguientes gobiernos.
  De una economía que en la década de los 60 y parte de los 70, crecía a más del 7% del Producto Nacional Bruto, que tenía un bajo nivel de inflación, de desempleo, un endeudamiento externo tolerante, la alimentación asegurada con productos propios y una autonomía considerable con respeto al exterior, sin embargo, pasamos a depender en más de un 85% de un sólo mercado, el norteamericano que la hace por completo vulnerable de los fenómenos especulativos, una deuda externa impagable, por la que más del 60% de la población está viviendo en la pobreza.
  El arribo de los neoliberales al poder, no sólo depuró a los trabajadores de la ciudad y del campo, que conforman la mayoría de la Nación, sino que la gran parte de la planta productiva edificada durante muchos años se perdió, se esterilizó la vida cultural de la Nación, se deterioró la educación nacional y anuló el debate ideológico que caracterizaba a otras épocas de la vida del país.
  Enrique Ramírez y Ramírez enriqueció con su pensamiento tanto a la prensa como en la Tribuna ese debate, en el que se confrontaban los proyectos políticos de la Revolución con la derecha, ahora se prefiere la comodidad del centro, o las actitudes conciliatorias, para justificar toda clase de concesiones, a los enemigos tradicionales de nuestro pueblo, que no quieren una parte del poder, están en crisis las viejas instituciones, los viejos valores del pensamiento, de la conducta, del arte, y están en crisis también, formas de acción que no corresponden a la época en la que estamos viviendo; crisis de la intolerancia, crisis de las aptitudes pasionales, crisis en los partidos políticos y en los gobiernos.
  La vida mundial en medio de este torbellino de lucha, está engendrando una nueva vida. Por ello la apreciación de los problemas de un país, deben partir de la consideración y el análisis sobre las características del mundo en que vivimos.
  ¿A que se debió la parte incumplida de los programas de la transformación social?
  México se desarrolló, debido a la obra reformista de la Revolución Mexicana que algunos quieren ignorar, por pasión o por ignorancia, y luchan por desaparecerla. En los 30, México dejó de ser más oprimido porque hubo Reforma Agraria, porque se extendió la enseñanza, porque se nacionalizó el petróleo, y pasó a servir al desarrollo industrial del país, en vez de servir a los accionistas del extranjero y porque se realizaron reformas en toda la vida social, que elevaron el nivel de vida con mejores salarios, porque hubo un paso adelante, ¿Pero que ocurrió después?
  Debido a una serie de presiones internas y externas, el ritmo de la Reforma se fue debilitando, creció una nueva clase social, que se hizo a la sombra de la Revolución, y por otro lado, las fuerzas populares, obreros, campesinos,  clase media, jóvenes se desmoralizan, se dividen, lucha entre sí y se opera un fenómeno: mucho poder de la gente de dinero y cada día menos en la gente del pueblo.
  La corriente progresista a la que perteneció Ramírez y Ramírez fue arrinconada y después excluida de los puestos de responsabilidad partidaria, para ser sustituidos por un conjunto de individuos que, consideraban que había muerto la Revolución Mexicana, quisieron que tanto la economía como la política de nuestro país fueran burdas copias de la norteamericana y que desde luego, no había identificación con los intereses de obreros y campesinos, él creía en un nuevo ciclo de reformas profundas: extender más la seguridad social, aliviar el problema de la vivienda, del empleo, de la Reforma Fiscal que obligue a la gente que tiene más dinero a contribuir en mayor proporción a los gastos del Estado, una Reforma Educativa profunda, una reforma política no nada más en la ley electoral sino en los partidos políticos, una Reforma de Estado.

Es cierto, no podemos ni debemos aislarnos, del contexto internacional, del  intercambio de valores, económicos, culturales, científicos, técnicos y políticos, son una ley de nuestro tiempo, pero tampoco podemos ni debemos aislarnos, ni separarnos en nombre de ese internacionalismo, ni borrar la diversidad de este mundo, ni suprimir peculiaridades, ni violar fronteras y soberanías, ni pasar por alto la personalidad de cada pueblo. 
  Vivimos una transición, que se percibía imposible hasta hace algunos cuantos años. De ahí la necesidad de reflexionar sobre los próximos gobiernos, no se puede negar lo hecho por engrandecer a México, que ha sido instrumento para conservar la paz y por encima de sus defectos, ha sabido mantener la estabilidad política.
  Entre las premisas que él consideraba como necesarias para que éste tránsito se pudiera dar, estaban las siguientes, que la clase obrera y los campesinos, así como la clase media, tuvieran un importante peso político específico en la vida nacional, que superara la influencia que llegaría a tener la burguesía nacional; una izquierda socialista y marxista, fuerte y unificada, bien organizada, con un importante presencia entre la población en general, que, sin una aptitud sectaria, fuera capaz de establecer alianzas políticas y sociales con otros grupos y clases sociales como la burguesía nacionalista, sin que, por todo ello perdiera su identidad como clase revolucionaria, así como un entorno internacional favorable para efectuar cambios profundos de vida al progreso que habían registrado en el mundo, las fuerzas del socialismo y de la independencia nacional. Siempre luchó Enrique Ramírez y Ramírez impulsado por estos objetivos en la etapa en la que la Revolución Mexicana se encontraba en ascenso y en una etapa constructiva que después fuera en gran parte dilapidada, por la burguesía neoliberal, tanto en el terreno económico como en el político, como sucedió con la herencia histórica de Lázaro Cárdenas y de Adolfo López Mateos, en los cuales se desarrollaron las fuerzas productivas de la Nación, en un nivel sin precedentes en la historia nacional. 
  Existe una línea constante en Ramírez y Ramírez, él se pronunciaba de una manera reiterada, por el cumplimiento cabal del programa económico y social de la Revolución Mexicana, es decir, por la elevación permanente del nivel de vida de la mayoría de la población, mediante el incremento constante de los ingresos reales, derivados del trabajo de los individuos, la ampliación y el fortalecimiento del sistema democrático, respetando la voluntad popular y las libertades políticas fundamentales y por la preservación de la independencia nacional, sobre todo con Estados Unidos, diversificando nuestro comercio exterior y estableciendo vínculos políticos y culturales con todas las naciones del orbe, especialmente con los países de América Latina, los cambios que se produjeron posteriormente, sobretodo lo relativo al gran periodo que abarcaba desde el régimen de Miguel de la Madrid hasta nuestros días, se apartan de las grandes líneas de pensamiento y acción de Ramírez y Ramírez y más bien, se deben ubicar en su negación más completa. En esta larga etapa, el crecimiento económico nacional, ha permanecido estancado, debido a la aplicación de políticas impuestas o recomendadas por el Fondo Monetario Internacional, que se tradujo en un aumento constante de precios y una inflación permanente no controlada en términos reales; reducción constante del poder de compra del pueblo y un debilitamiento crónico del mercado nacional, una profundización de las diferencias de ingreso entre la mayoría de la población y una minoría privilegiada, una acentuación de la corrupción que se expresa en todos los niveles de la administración pública y en el ámbito de los negocios privados, y una agudización de las relaciones de dependencia y de supeditación con el mercado y el gobierno de los Estados Unidos, hasta el grado de considerarnos y tratarnos como parte de Norteamérica y no de América Latina a cuyos países hermanos se les fue dando la espalda en los últimos años.
  Si partimos de las consideraciones que Enrique Ramírez y Ramírez hacía, acerca de los grandes problemas nacionales, los cuales estudiaba de una manera constante, podemos concluir que se han agravado la mayoría de ellos, sobre todo si consideramos que se ha incrementado de una manera notable la población, lo cual se ha manifestado en una profundización de la desigualdad social, de acuerdo a datos oficiales, no obstante que se han invertido muchos recursos económicos para impedir que esto sucediera, son paliativos y no soluciones estructurales o de fondo. 
  Las organizaciones sociales, experimentaron un problema permanente del poder de compra de los ingresos de sus afiliados; el sector social por el que tanto luchó Enrique R. y R. prácticamente fue desaparecido para dar un notable impulso a las empresas privadas que hoy dominan en nuestra nación, la cuales controlan una gran parte de la distribución de alimentos y de materias primas, entre otros conceptos; se desmanteló el sector público, la mayoría de las empresas estatales se vendieron al capital privado y otras se abrieron al capital extranjero, propiciando que el desarrollo económico nacional ya no dependa de las inversiones internas, sino de los volúmenes del capital extranjero que se ha logrado atraer, es decir, el país se ha hecho cada vez más dependiente de los capitales del exterior.
  El país tenía un importante grado de industrialización pero a raíz del ingreso al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, más de una tercera parte de esa planta productiva, ha sido desaparecida al no poder soportar la competencia con los productos y artículos del exterior. Otra parte considerable de ellas, se ha convertido en filiales o subsidiarias de empresas norteamericanas, que así han controlado muchas ramas de la economía nacional, entre ellas la alimenticia, la química farmacéutica y la automovilística a las que los gobiernos refieren impropiamente como industrias nacionales, que no lo son ni por su capital ni por la tecnología que disponen, lo único mexicano es la mano de obra o algunas piezas o refacciones.
  Ello ha producido una mayor vulnerabilidad de nuestra estructura productiva, con  respeto de las decisiones que toma el gobierno de los Estados Unidos, de los grandes monopolios que han extendido sus ramificaciones a nuestro país, así como de los organismos financieros internacionales que funcionan como sus aliados en la tarea de succionar los excedentes económicos de nuestra Nación. 
  Si partimos del conocimiento de los estudios que elaboró Ramírez y Ramírez, podemos concluir que alentaba muchas expectativas de mejoramiento social, de parte del sector nacionalista de la burguesía nacional que estaba en el poder, pero que, en la actualidad, dicho sector ya no tiene ninguna fuerza en el interior del aparato del Estado, habiendo sido desplazado por el sector derechista neoliberal, que desde 1882 es el responsable político-histórico de todos los cambios que se han suscitado en nuestro país desde entonces y por lo tanto se constituye en el principal factor del agravamiento de la situación nacional, cuyas características vigentes, desde luego, no conoció Enrique Ramírez y Ramírez, él era partidario de analizar los problemas políticos siempre desde una perspectiva de clase, siempre relacionándolos con el cumplimiento del programa de la Revolución Mexicana, es decir, sin tomar en cuenta las característica personales de los gobernantes, que así pasaban a un segundo plano. 
  En estas condiciones, el ciclo histórico iniciado en 1910, al estallar el movimiento armado del que fuera la primera Revolución social del siglo XX, culminó; y ahora en pleno siglo XXI el país transita por otro camino de desarrollo, el de un capitalismo monopolista muy avanzado y deformado, dependiente del capitalismo de los Estados Unidos en grado extremo, este cambio casi total del paradigma del modelo de Nación que deseamos edificar, exige a todos los partidos, a las personalidades progresistas y democráticas, la necesidad de reelaborar, tanto su táctica como su estrategia, tomando en cuenta, de una  manera primordial las experiencias internacionales, y desde luego, las que se han acumulado en nuestro país en las últimas décadas. Es decir, asumirla misma aptitud crítica que Ramírez y Ramírez asumió en el año de 1958, al proclamar la Revolución Nacional para colocarla en concordancia con las características de la época que le tocó vivir.

  Enrique Ramírez y Ramírez luchó por una nueva sociedad, en uno de sus últimos discursos en la Cámara expresó: Nada más legítimo que la lucha por una nueva sociedad. ¿Qué es un sueño? Sí es un sueño, pero la política revolucionaria sobre todo, no son las que se hacen con verdades perennes, se hacen también de grandes sueños, de grandes objetivos históricos, "si el hombre estuviera completamente desprovisto, de la facultad de soñar, si no pudiera de tiempo en tiempo adelantarse al presente y contemplar con su imaginación el cuadro coherente enteramente terminado, de la obra que se esboza apenas entre sus manos, decididamente no podría imaginar que motivos debería emprender el hombre, y llevar a término los grandes y fatigantes trabajos del arte, la ciencia y la vida práctica. El desacuerdo entre el pueblo y la realidad no tienen nada de nocivo, siempre que el hombre que sueña, crea seriamente en su sueño, que observe atentamente la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, de una manera general, trabaje a conciencia por la realización de su sueño...", como decía Lenin.

  Su fin primordial y último fue la búsqueda de una sociedad más justa; de una nueva sociedad, que el decía --libre ya de zonas de desastre a causa de la miseria--, tan comprometido estuvo en la vida, que todo le fue humano. Escribió una poesía cuyos versos nos trae recuerdos de los viejos cantares de Texcoco.


Nostalgia del Futuro 

A veces entristece 
pensar que todo esto debe acabarse
porque la vida, múltiple, honda, 
jubilosa, amarga,
con la suavidad de la seda
o la dureza de la roca,
toda ella, enigmática y sonora ésta llena de poesía.

A veces duele,
pensar que tantos paisajes, hombres, mujeres, libros y canciones,
quedarán por siempre,
inéditos para uno...

Duele ser ausente de los siglos futuros,
cuando tantos misterios de ahora
se habrán develado,
y muchos sueños de siglos serán realidad.

y habrá en el mundo lágrimas y penas,
pero bajo cielos más claros
y en un aire más limpio.

Qué lástima,
tener que abandonar la tierra 
que nos fue dada, en la que amamos 
y luchamos; y fuimos amados y odiados;
y en la que talvez en algún día inocente, 
seremos recordados con benevolencia.

¡Qué ingrato el día!
En que haya que abandonar
la nave rumorosa
que surca los mares impetuosos
sembrados de islas como estrellas!


E.R.yR. Cocoyoc, Septiembre 22 de 1979

miércoles, 9 de agosto de 2017

A once meses de la Jornada Electoral

Los mexicanos vivimos los peores momentos de credibilidad en las instituciones, la clase política sin duda es la responsable de llevarnos a terrenos no deseados, y que pueden  terminar en escenarios de violencia generalizada en la que ni los poderosos y sus familias quedaran a salvo, y lo más lamentable es que los escándalos  por desvíos de fondos públicos, impunidad, falta de trasparencia, pérdida del Estado de Derecho y los probables vínculos de gobernantes, dirigentes políticos y de organizaciones sindicales, no es patrimonio de una sola fuerza política. Esta descomposición se extiende a todos los signos ideológicos, de ello dan testimonio los fallidos gobiernos del P.R.I en Veracruz, Chihuahua, y Quintana Roo, los del P.A.N en Sonora y Aguascalientes, los del P.R.D. en la Ciudad de México, Michoacán y Oaxaca, los de Morena en Tláhuac, Texcoco etc.
Con los anteriores ejemplos podemos entender que el principal problema que enfrentamos los mexicanos es a quien creerle, y para los partidos y sus candidatos es como construir una oferta política sustentable, cuando todos están envueltos en la corrupción, la impunidad y demás descalificaciones, escenario que los ciudadanos de a pie percibimos, que el pleito entre los partidos responde más a la inconformidad por el reparto del negocio de la cosa pública, que por mejorar las condiciones de vida de la sociedad.
Las coaliciones y frentes opositores responden al interés de unos por quitar a quienes están en el poder, antes que ver por los intereses de las mayorías, esencia sin duda de la buena política por hoy ausente en la mente de los políticos de cualquier signo ideológico. De la partidocracia, difícilmente podrá venir un cambio sustancial que beneficie al pueblo, ello no porque les falte visión, sino por la carga de compromisos que representa, y que en esencia son los verdaderos frenos para el combate a la corrupción, la negociación de la ley antes que aplicar el Estado de Derecho, la impunidad y la vinculación con los grupos delincuenciales y la no rendición de cuentas, ¿o acaso un candidato del P.R,I. del P.R.D, MORENA, P.T Y MOVIMIENTO CIUDADANO, se pronunciaran por una reforma que termine con los miles de comisionados en los sindicatos, cuando éstos partidos los tienen como aliados para actividades políticas, desvío de recursos, marchas, bloqueos etc, fortaleciendo siempre a liderazgos antidemocráticos enriquecidos del erario público?, la respuesta por supuesto es que no, cuando el candidato sea de buena fe, con sentido social y comprometido con el progreso, los intereses que representa se lo impiden. En consecuencia, nos encontramos en la necesidad de construir candidaturas de distintos orígenes, no sometidas a los poderes de facto, por el contrario que construyan políticas públicas de gran beneficio para los más pobres, de administrar los recursos del pueblo con eficacia ,trasparencia, honradez y rendición de cuentas, que la ley se cumpla sin distingo, que todo servidor público este obligado a la rendición de cuentas, sea de base o de confianza, ya que en la actualidad los sindicatos no permiten que los empleados de base respondan ante los órganos fiscalizadores, cuando en la práctica es el personal operativo el que aterriza los programas.
Los privilegios del poder, los partidos los conocen muy bien, por ello también se protegen de forma excelente, luego entonces, la sociedad requiere de candidatos independientes a los que se les pueda exigir el cambio de rumbo.
En escenarios como estos, ¿cuál puede ser la oferta política en la que la sociedad crea?, si las encuestas de opinión arrojan datos de la irritación que señalan como demandas sentidas LA INSEGURIDAD, LA CORRUCION, LA IMPUNIDAD Y LA NO RENDICION DE CUENTAS Y EL CRECIMIENTO DE LA ECONOMÍA, LA GENERACIÓN DE EMPLEOS, ETC. El candidato que quiera ganarse la confianza, deberá precisar como resolver cada uno de estos problemas.
El combate a la corrupción requiere un fiscal independiente, seleccionado entre los más prestigiados colegios, sin vínculos partidistas y que no intervengan en su designación ni el Presidente ni el Congreso, para evitar las cuotas partidistas que todo servidor público, por el solo hecho de serlo, esté obligado a declarar sus ingresos, eliminar los comisionados sindicales, aplicación de las auditorías permanentes en el manejo de los recursos públicos, especialmente en áreas sensibles.
Inseguridad, la población ya se cansó de discursos y paliativos, lo que realmente quiere son resultados, ello no sería difícil, si se aplican sanciones ejemplares a los altos mandos de las corporaciones policiacas coludidas con el crimen, a los titulares de los gobiernos estatales municipales, líderes políticos  que los hechos muestran que están metidos en el negocio de no combatir la inseguridad, la economía difícilmente crecerá, la violencia aumentará y el desempleo y el hambre acercará a los jóvenes a engrosar las filas del crimen.
La impunidad se combate aplicando la ley, alejarse de los acuerdos al margen de la ley, porque ello desemboca en la pérdida del estado de derecho, implica que el legislativo reforme la ley para imponer penas severas a quienes, estando obligados a cumplir con el mandato legal, quebrantan la misma.
Rendición, instrumentar políticas públicas de revisión permanente, del actuar de los servidores públicos en todos sus niveles y sancionar severamente a quien, abuse de los recursos del pueblo.
Crecimiento económico y generación de empleos, si terminamos con la corrupción, reducimos tramites y tiempo para la apertura de las fuentes de trabajo, generando confianza al inversionista nacional y extranjero, seguro que los capitales vendrán al país. 

La filosofía, la educación y el rescate de los valores. 2ª Parte.

Por Víctor Manuel Barceló R.

Estamos discurriendo sobre Filosofía de la Educación, con la inspiración de un Diplomado que el Colegio de Puebla (Colpue) lleva a cabo en estos días. Allí se están apreciando los aportes de los principales filósofos de la humanidad a una de las actividades más importantes para el crecimiento con bienestar de los pueblos: la educación integral de su gente.

Como para tener un buen sabor de boca, presenté la tesis fundamental de
Sócrates, su Mayéutica en base al diálogo y respeto al conocimiento original de los alumnos. Veamos ahora otros autores que enriquecieron, poco a poco y adecuando a los momentos que vivía la humanidad, el pensamiento acerca de la educación integral.

Pero antes precisemos porque integral y aún más de excelencia.  No existe forma más precisa para referirnos a esta vital acción humana. En cada etapa el ser humano sobre la Tierra afronta diversos acontecimientos que marcan las épocas, así ocurrió en el largo transcurrir de la vida. Nuestra generación está viviendo un momento de perturbación profunda debida a cambios de excepción: apertura comercial impulsada por los centro de poder planetario, tanto como competitividad internacional progresiva y agresora hacia pueblos y comunidades de nuestra Región, globalización manejada desde las finanzas mundiales, avances científicos y tecnológicos rápidos y encausados a servir al gran capital, variabilidades en la geopolítica por agentes étnicos, económicos, políticos, religiosos, principalmente.

Las sociedades acusan una modernización sin igual. Las políticas educativas responden a estos cambios con la mayor rapidez posible. Son acontecimientos íntimamente relacionado con los procesos sociales, pero no siempre tienden a la consolidación del bienestar humano. Solo satisfaciendo los principios y valores de la educación: José Luis Ortiz Rosales entiende a "La educación como proceso dentro de la sociedad, (que) transmite la cultura, es decir, los valores, normas, pautas de comportamiento y conocimientos científicos y tecnológicos". Podríamos agregar que solo podrá cumplir con la búsqueda de mejores condiciones de vida para todos, si en su conformación participa la población, pero esto se verá posteriormente. Ver: http://www.itesm.mx/wps/wcm/connect/snc/portal+informativo/opinion+y+analisis/firmas/dr.+jose+luis+ortiz+rosales/op%2822nov13%29joseluisortiz


Por ello, en muchos de nuestros países –incluido México- la educación ofrece soluciones inacabadas a tal reto, que se compagina con el avance planeado a un desarrollo sustentable. De no cumplir tales objetivos, el proceso educativo, en lugar de impulsar mejores condiciones de vida respetando el medio ambiente, adquiere condiciones negativas que agravan las desigualdades, al no cumplir en sus procesos con la equidad, la igualdad y la tarea colaborativa al interior y exterior de los centros educativos, que son partes de una filosofía de vida que pretende la paz y la libertad.
   
No es nada nuevo que el ser humano busque esa excelencia –superemos lo de calidad que se ajusta a otros asuntos-. filosofar está en nuestra naturaleza. No hay  diferencia por raza, religión, elites sociales y continente en que se habite. Por eso el filósofo, ama el saber, lo busca e integra a su ser hasta hacerlo filosofía de vida.

Pero ésta no se cumple solo con el conocimiento, habrá que convertirla en forma de existencia realmete. Esto es, llevarla a la práctica e ir conformando una vida  plena, propia, sin que autoridad o persona nos condicione o evite saciar nuestra infinita ansia de conocimiento, única manera de llegar a la sabiduría. Con ella caminar posesionándonos sin embudo lo que nos llegue externamente. Un filósofo
es humilde, fraterno, solidario. La filosofía nos encausa a  disfrutar de su grandeza, sabiduría en acción.

Decíamos que la filosofía nos lleva por rutas de libertad. Con su concurso actuante tomamos del orbe lo que nos brinda. Lograrlo requiere saber elegir entre lo bueno y lo malo para un transitar terráqueo formidable y saber aplicarla socialmente para compartirla con quienes son los compañeros en este viaje singular sobre la Tierra.

En la China del siglo VI a.C., se vivía un escenario de gran fragmentación política e incesante tensión bélica. Ese fue el contexto en que existió uno de los más grandes defensores de la transformación moral de la sociedad, a través de la educación. Le auxilió en su labor el que si bien el belicismo tenía allí su centro de tensión, la dinastía Zhou reinante, era intérprete de un destacado desarrollo cultural y majestuosidad de las artes y letras.

Kong Qiu, nace el año 551 A.C. de familia de la baja nobleza del Estado de Lu. Años después se sería el “maestro Kong” o Kong Fuzi, y que los jesuitas del (siglo XVII) llamarían Confucio, cuya biografía se cae entre realidad y leyenda. Como ocurre con Sócrates según vimos, cuanto conocemos de su obra y pensamiento viene de testimonios y enseñanzas que sus discípulos reunieron en la obra llamada Lunyu (Analecta) misma que nos da buena cuenta de su forma de concebir el mundo y del proyecto de transformación social que intentó llevar a la práctica.

Su vida fue muy accidentada: huérfano de padre a los tres años abandona, con su madre, su ciudad natal hacia Chun Fu, desde donde desarrolla diversas tareas domésticas y laborales para asegurar su subsistencia. Así conoce y vive la pobreza y desigualdad de una sociedad con gran cantidad de problemas. Estas vivencias le llevan a ir consolidando sus ideas para transformarla. Fue ávido lector, a los quince años dominaba casi por completo el amplio alfabeto chino para penetrar obras de historia, música, poesía y literatura, que cultivan su entendimiento. Como autodidacta, define las esenciales líneas ideológicas de su pensamiento, fortaleciendo la creencia de que el cambio social no podría llegar de otra forma que no fuera a través de la educación, a la que dedica el resto de su vida.

A los diecisiete años pierde a su madre. Un puesto de trabajo (inspector de graneros) ofrecido por el gobernador de Chun Fu, le permite superar la pobreza. Desde esa cómoda posición social y económica dedica gran parte de su tiempo a sus lecturas y formación. Allí entiende que su aprendizaje servirá poco si no lo comparte con la sociedad en que convive, fundando una escuela con acceso a todos los jóvenes de la ciudad -no sólo hijos de nobles y familias adineradas- ya que su concepto de “hombre noble” no por nacimiento, sino quien obraba con rectitud y bondad. Su proyecto era desaparecer las diferencias de clase por linaje y avanzar hacia un sistema más justo en el que la diferencia entre los hombres (seres humanos) fuese su buen obrar y sus principios, no orígenes y ascendencia. Impulsaba una educación al alcance de todos, en que se formase y transmitiesen conocimientos, pero también valores. Su propuesta revolucionaria en el siglo VI A.C. es más desarrollada que muchos planes educativos multipublicitados en la Región Latinoamericana y Caribeña.

Confucio trató siempre de conciliar su tarea educativa con el ejercicio de cargos en la administración. Para transformar la sociedad, importaba dar ejemplo. Nada mejor –pensaba- que actuar en el sistema, desde dentro e incorporar medidas que permitiesen al ciudadano ver que el cambio era posible. A los cincuenta años, fue nombrado consejero del duque de Lu, Ting, con posibilidad de tomar decisiones para garantizar el acceso de la mayoría, al sistema educativo y la protección de sectores sociales más necesitados: ancianos y niños, cuyas miserias conocía bien desde su juventud.

Su proyecto nunca se afirmó. Dimite de dicho cargo, desengañado con el hedonismo del duque y su falta de compromiso, para buscar apoyo de otros príncipes y señores feudales, tratando de impulsar su modelo de buen gobernante, ejemplo para su pueblo. Corroboró que ninguno de ellos cedería un gota de su poder, ni renunciaría a su fastuoso y lujoso estilo de vida, como seguimos corroborando en la actualidad, en tanto la población organizada no haga presencia en las determinaciones oficiales.

Rendido ante tal situación, sin llegar a las ideas concebidas mucho después de la participación social en las determinaciones de los gobiernos, dedica su vida a sus estudios y enseñanzas, difundiéndolas  entre su creciente grupo de discípulos, persistiendo en llevar a cabo esa transformación moral de la sociedad. El año 479 A.C., Confucio muere, tras una vida plena, dedicada a la enseñanza y a buscar el sueño sin cristalizar en su proceso vital. Sus ideas no expiran con él, su legado siguió curso a través de los muchos seguidores que tuvo. La influencia de su pensamiento lo transformó en un referente en China. Hoy, en el Planeta, su juicio fundamenta procesos alternativos de educación. Su ejemplo y el de muchos más, serán faros para ese cambio ineludible, si como individuos y sociedad queremos una educación libre, laica, equitativa, colaborativa, en que la voluntad y la palabra nos guíen hacia un mundo de paz y de concordia universales. (Continuará)

La nave va. La locura y el método.

Por Raúl Moreno Wonchee

Donald Trump era hasta hace poco (¿o lo sigue siendo?) la mayor amenaza interior al mundo libre de los últimos 70 años. A los calificativos heredados del antifascismo: racista, xenófobo y ultranacionalista, se añadieron otros de más reciente cuño: misógino y proteccionista, además de que se le ha juzgado torpe, irreflexivo y hasta ridículo, actitudes que no por personales dejan de ser muy importantes dada su condición de presidente de la superpotencia. Ah, y se le asestó el epíteto de populista a pesar de los esfuerzos de Obama por convencernos de que populista era él, no el magnate. También se le señaló como belicista, lo que se convirtió en virtud cuando retiró sus reticencias hacia la OTAN y retomó la política de sanciones contra Rusia. Seguramente es en este asunto de la guerra y la paz donde puede explicarse el repentino viraje, no de Trump, sino de sussponsors, pues obviamente no se manda solo. Porque de un día para otro lo han convertido en líder del mundo libre aunque  siga con su barbarie en ristre. Hacia nosotros, pa’no ir más lejos, mantiene su amenaza de deportaciones masivas y todos los días amaga con restringir el TLC; y aunque el muro quedó a cargo del Presupuesto gringo, sigue diciendo que hará que México lo pague para volver aún más humillante el agravio que de por sí representa su construcción. Por lo visto, la unidad nacional para hacer frente a las amenazas de Trump convocada por el presidente Peña debe mantener vigencia plena. Porque luego del fracaso europeo del magnate y dadas sus dotes para dividirnos y por consiguiente debilitarnos, pareciera que se le ha asignado poner en marcha el pentagonismo, la política del complejo militar industrial en América Latina. La voz de Shakespeare por boca de Polonio: detrás de esta locura debe haber un método.