lunes, 20 de noviembre de 2017

La mujer en la Revolución Mexicana

La Revolución mexicana fue la explosión que cambió a México. Fue la primera revolución del siglo XX y una de las más apasionadas y apasionantes de la historia, en ella, se dieron varios procesos simultáneos, se luchó por el nacionalismo, el renacimiento de la clase popular y campesina, fue una lucha antiburguesa.

Varios sectores sociales tuvieron una participación vital en la Revolución Mexicana. Los campesinos, los intelectuales y las mujeres, de este último cabe destacar que, su participación fue determinante para el futuro político del país, porque realizaron hazañas al mismo nivel de los hombres en una sociedad marcada por el género y el machismo. 

Una prueba de ello, lo reflejan las fotografías de Agustín Cassasola, desde la imagen gráfica, el fotógrafo realizó lo que quería transmitir a través de la imagen, que muestra una historia no escrita, la que se puede interpretar desde diferentes perspectivas. En ella encontramos rostros reflejados de mujeres anónimas que no han sido reconocidas, mujeres que dejaron huella a través de los corridos, como la Rielera, la Adelita, la Valentina entre otras; historias muy bien reflejadas en la novela de Mariano Azuela Los de Abajo, o a través de la cinematografía como Memorias de un Mexicano, Toña Machetes, La Cucaracha, Las Mujeres de mi General, etc. 

Actualmente, habría que preguntarnos si podríamos ser capaces de organizar una gran cruzada política, económica, social y educativa, que convierta a la mujer mexicana en el detonante del nuevo humanismo, y de la modernización cívica del mexicano. Si por naturaleza y tradición somos quienes educamos a los hijos, entonces, tenemos que hacer de cada madre y de cada esposa, la detonadora de una mentalidad nueva, distinta, la semilla a la cual queremos llegar, tiene que ser sembrada y cultivada en cada casa, en cada familia, en cada hogar y solo podrá lograrse si le enseñamos a la mujer que incorpore en la conciencia de sus hijos valores como la responsabilidad social, la tolerancia, la honradez, amor y respeto a su patria, al ambiente, a otros individuos, a su pareja, a ser, en síntesis, un ciudadano íntegro,  y para ello, sólo necesitamos de los principios que defendió una de las más importantes revoluciones del siglo XX, como lo fue y sigue siendo "mientras no se cumplan sus postulados, la Revolución Mexicana”, y de los valores universales que rigen la ética mundial, la ética de los hombres y de los pueblos, independientemente de su raza, credo, nacionalidad. Hacer de cada mujer, una gran arquitecta del mexicano del futuro distinto, humano, cívico, politizado, que necesita el país. Si vamos a votar, que sea para eso, transformar a la mujer mexicana en un motor impulsor de la modernidad.