Por Víctor Manuel Barceló R.
La geopolítica vigente, se asume, desarrolla un periodo de ajustes que responden a la lucha por la hegemonía planetaria. En la búsqueda de arreglos entre naciones y grupos de naciones, prevalecen intereses financiero-económicos que impactan en la lucha armamentista, principal factor de presión de los imperios. Allí, las grandes potencias ponen diques, incluso armados a quienes pretenden incrementar su arsenal bélico, en aras de la defensa de su soberanía, cuando el terreno de negociaciones lo consideran nulificado.
Los acontecimientos en Corea del Norte con la escalada de réplicas y contrarréplicas entre el imperio mayor y esa nación -con la contención de China- y un tanto en Siria y Afganistán -intercediendo Rusia- lo corroboran. Esos son los escenarios álgidos, otros continúan procesos de revancha enfrentamiento, luchas civiles, ampliamente documentados. El mundo vive su momento más comprometido desde hace décadas. Las guerras –así sean localizadas- están rebasando nuestra posibilidad de soportar las implicaciones. La crisis de los refugiados seguida de la ramificación del terrorismo, muestran el fracaso colectivo para arbitrar conflictos, lo que crea nuevas intimidaciones y contingencias. En sociedades, de por si pacíficas, la estrategia del miedo provoca una polarización con su consecuente demagogia, muy alarmantes. Ver: https://www.esglobal.org/las-guerras-2017/
Pero aunque los acontecimientos están muy lejos, geográficamente, de la Región Caribeña-Latinoamericana, su impacto no es menor. Hizo, incluso, en el caso, que sobre el supuesto ataque con armas químicas ocurrido en Siria, se debate en el Consejo de Seguridad, que los dos miembros del Consejo por la Región, (Bolivia y Uruguay) -que ostentan condiciones de gobiernos progresistas ante sus pueblos- tuvieran posiciones divergentes. El primero votó en contra, pidiendo una investigación exhaustiva del hecho –coincidiendo con un sentimiento que se maneja en la ONU- en tanto Uruguay voto a favor y explicó su voto, extrañamente en estilo Cantinflesco culterano -usado por el actor en una de sus magistrales actuaciones ante la ONU, en película muy conocida- pero sin concluir en si o no. Ver:http://www.alainet.org/es/articulo/184927
La intervención en Siria, brutal y debilitante de las defensas de ese país, tiene como razón de ser el mostrar el músculo militar de la gran potencia, como mensaje a la comunidad internacional –en especial a Rusia y a China- de que E.U. piensa volver a ocupar el primer plano en el escenario mundial. Se prevé que Trump buscará el equilibrio entre las tres potencias, forjando alianzas según su conveniencia, con uno u otro de los dos grandes protagonistas. Serán determinaciones surgidas del clan familiar: Jared Kushner, yerno e Ivanka Trump, hija del presidente. Primero las relaciones personales, después las instituciones. Ver: Henry F. Carey https://actualidad.rt.com/actualidad/236682-ivanka-trump-jared-kushner-poder
Reacción lógica si vemos los impedimentos que enfrenta Trump en sus proclamas de política interior. La presidencia usufructúa un poder consolidado y podrá causar gran impacto por la potencia del imperio, en sus relaciones externas. Por otro lado, el armamentismo le creará la fuerza interna con una popularidad que doblegue al Parlamento (recientes encuestas indican opinión mayoritariamente favorable a las medidas de ataque aéreo a Siria, en la población estadounidense).Ver: http://cnnespanol.cnn.com/2017/04/07/estas-son-las-reacciones-al-ataque-de-ee-uu-en-siria/#0
La alarma internacional se enciende ante la perspectiva de que E.U. decida, unilateralmente, intervenir con sus fuerzas armadas en Siria, Irak, Afganistán o Corea del Norte, dejando en condiciones de impotencia al Consejo de Seguridad de la ONU y estirando la liga en las relaciones con los líderes de China y Rusia, en tanto la CE –Alemania, Francia y el Reino Unido- estarán “obligados” a seguir los pasos del imperio mayor. Su voto-veto de dos de ellos en el Consejo, no lo usarán contra decisiones de EU.
Por su lado, los países que se fueron formando en América Latina y el Caribe, desde que lograron su independencia política de los imperios que invadieron-colonizaron el continente (España, Portugal, Gran Bretaña, Francia, Holanda) vienen buscando el acercamiento de unas naciones con otras, a fin de tener la fortaleza política y económica para definir sus rutas de vida. En la práctica los avances son variados y por regiones. El Caribe y Sudamérica son los más persistentes. En el norte y centro del Continente, la Doctrina Monroe “América para los Americanos” creada en 1823, sigue con mayor vigencia, si bien se bifurca por todo el territorio americano, mostrando una enorme capacidad de adaptación a los nuevos tiempos. Ahora, ya no es a través de invasiones como mantiene el imperio el control de su “patio trasero”. También se usa el poder blando y económicamente ofensivo para presionar a los regímenes que buscar escapar de la férula imperial, en particular los progresistas.
En las nuevas circunstancias -como veíamos- el gobierno estadounidense no puede dejar en paz a nuestros países. La geopolítica continental la requiere al lado de sus intereses, señalando rutas a seguir que hacen, por ejemplo, que su lacayo Almagro -que regentea la OEA- lleve al redil a la mayoría de gobiernos que la integran desde mediados del siglo pasado, en una escalada de protestas y posiciones intervencionistas respecto a Venezuela, una de las naciones mejor catalogadas como poseedoras de un Sistema electoral y formas de gobierno, más democráticos de la Región. La pretensión es poner en práctica la “Carta Democrática” –ya superada por el tiempo- y aplicar el artículo 21: cuando un país es suspendido, los demás y los mecanismos de integración regional son autorizados para que, de forma unilateral, tomen acciones contra el país afectado. Venezuela podría sufrir sanciones severas de carácter económico, político y diplomático, sobre todo en los órganos de integración –los más avanzados de la Región- de que forma parte: Mercosur y Unasur. Ver: https://actualidad.rt.com/actualidad/233621-oea-escenario-riesgo-venezuela
Sin duda entramos en una nueva fase de Realpolitik, bajo la batuta astuta e implacable del imperio al norte. La fuerte inmigración procedente de México, América Central y Caribe, invirtió la igualdad matemática que sostenía la hegemonía interna de los arios, los blancos, protestantes, rurales, adictos a las armas y a exterminar indios. Hoy la población “hispana” influye mucho, sus organizaciones se consolidan y pueden definir una elección presidencial.
La inmigración “hispana” es un segmento de enorme influencia cultural y religiosa, misma que viene incorporando usos y costumbres de sus poblaciones originales, a las formas de vida de los E.U. Ya es la católica, la primera religión y sus valores están mucho más asidos al grueso de la población, por lo que se refiere a los problemas sociales, educativos, de inclusión y equidad, luchando organizadamente contra las desigualdades, que el neoliberalismo prohijó.
Las poblaciones provenientes de la Región están más abiertas a la idea de un Estado participante, comprometido con el bienestar de los pueblos, capaz de enfrentar con políticas públicas a las injusticias sociales. De allí la repulsa a la migración, que bien incorporada en la búsqueda de estrategias para superar las presiones imperiales sobre nuestros pueblos, mediante su estudio sistemático y con sentido de integralidad con las comunidades y naciones de que provienen, serían un gran aliado interno para atemperar la política intervencionista de E.U. en el entorno caribeño-latinoamericano. Todos son signos de que el imperio está ingresando evolutivamente en una época inédita de su historia.
La coyuntura actual de la Región y las rutas que están tomando las relaciones entre ella y los E.U. con la incorporación nuevamente de la tarea controladora de la OEA para aprovechar las desestabilizaciones logradas en algunos países, merecen un cuidadoso análisis de los caminos a seguir, tanto al interior de cada país, como de las formas para enfrentar las presiones que se viven hacia los países que “se han atrevido” a buscar una estrategia propia de crecimiento y desarrollo.
El MERCOSUR, como modelo de integración regional líder, prestigioso, resiste contextos económicos negativos. Su empeño productivo no equilibra aún su dependencia del precio de las materias primas y del petróleo que exportan. Urge un incremento constante de su mercado interno, al que se descuidó en aras de resolver los ingentes problemas de la pobreza en amplias capas de su población.
Nuevas situaciones desestabilizadoras se utilizan, aprovechando las condiciones internas, al menos en tres países creadores del MERCOSUR: Argentina, Brasil y Venezuela, incluso enfrentando a los gobiernos surgidos de una elección amañada en Argentina y un golpe blando contra el gobierno brasileño -que “colocó” al frente a personeros acusados de corrupción- con el gobierno venezolano. Este último mantiene las políticas llevadas adelante desde hace quinquenios, con resultados positivos en el bienestar de la población, pero requiere de mayor tiempo, tanto para corregir errores en el proceso, como para consolidar una ruta que pretende conformar países más libres, soberanos, con participación social amplia en el gobierno. (Continuará)