Pocos o quizá nadie imaginó el escenario de incertidumbre que vive el país en los diversos temas de la Agenda Nacional. El relevo institucional en el Poder Ejecutivo en 2012 por sus resultados y la alternancia a la que apostaron la mayoría de los mexicanos inspiraba confianza e ilusión para las mayorías de que el país retomaría el rumbo sobre todo en aquellos renglones que en más de una década han lacerado de manera profunda al tejido social.
La inseguridad sin duda en los últimos 20 años se convirtió en la mayor preocupación no sólo de las familias acaudaladas, quienes por los medios que disponen invirtieron más en su protección, pero al fin y al cabo han sorteado el problema de mejor manera que las familias de clase media y baja y en especial los pequeños empresarios, propietarios de negocios o “changarros” en el medio urbano, pero sobre todo los pequeños y medianos productores del campo, sin quedar a salvo los trabajadores asalariados y hasta las amas de casa y estudiantes han sido objetos de secuestros, asesinatos, violaciones y en el menor de los casos sujetos al pago de piso que la delincuencia ha establecido según el rango de ingresos o un porcentaje de la producción.
Mientras el ciudadano de bien se ve amenazado en sus bienes, en su seguridad y en la de su familia, la proliferación de los grupos delincuenciales se ha multiplicado por todo el país en algunas regiones más que en otras, pero ninguna está a salvo de este preocupante problema social.
La delincuencia crece, el Estado de Derecho se deteriora y los órganos de gobierno en sus tres niveles: Federal, Estatal y Municipal, nada o poco hacen por recuperar lo más apreciable para un ser humano que es la libertad y el libre tránsito al que en décadas pasadas estábamos acostumbrados y lo que es peor, el crimen se ha convertido en una verdadera industria que maneja incalculables recursos económicos y tecnológicos que le han llevado no sólo a extender sus tentáculos a las distintas regiones, controlar carreteras, aeropuertos, puertos marítimos y las mayorías de las vías de comunicación, dado que son las rutas para la operación de sus actividades, sino que además aprovechando otra de las grandes debilidades del estado mexicano, como lo es la CORRUPCIÓN se han infiltrado, no sólo en los cuerpos de seguridad y del orden, como los policías, el ejército y la marina, sino además, controlan los órganos de administración de justicia donde los jueces, magistrados, ministerios públicos y demás encargados de la Procuración y Administración de Justicia, como la prensa Nacional e Internacional ha dado cuentas, trabajan en coordinación y sacan amplias ganancias, no obstante los suntuosos salarios que ya perciben, y para explicar la liberación o el no castigo de delincuentes del crimen y hasta los de cuello blanco,
señalan, fundamentan y justifican su acción en tecnicismos jurídicos que la población en general no entiende, como es el llamado “Debido Proceso” y aunado a ello los organismos defensores de los Derechos Humanos parecieran más estar de lado de los criminales que de las víctimas.
El problema económico ciertamente requiere de una gran atención, la economía abierta de la que México es parte, está sujeta también a las condiciones de otras economías globalizadas, sin embargo, hoy por hoy los electores no están volteando a ver este problema como parte fundamental, sino más bien, lo primero es resolver dos de los grandes jinetes del Apocalipsis que vive México: la INSEGURIDAD PÚBLICA y la CORRUPCIÓN, madres generadoras de toda la extensa cadena de problemas que vivimos en el México contemporáneo.
Por lo anterior, a cinco meses de la Jornada Electoral, quizá la más trascendente para el futuro inmediato de México, muchos mexicanos nos preguntamos: ¿A qué le juegan los partidos políticos y sus propietarios? El ciudadano común sólo ve en ellos la empresa generadora de riqueza para las familias que ostentan las dirigencias que se preocupan porque las esposas, los hijos, los yernos, amigos y compadres de los dirigentes y dueños de estas instituciones ocupen los cargos legislativos y los puestos en las administraciones municipales, estatales y federal, no les importa fomentar el espíritu democrático en el que el ciudadano se sienta atraído y formando parte de estos canales de participación democrática que dice la ley, pero que en los hechos operan en sentido contrario, veamos cada uno de ellos; ¿quién es el dirigente y quiénes los candidatos del Partido Acción Nacional y por qué la disputa entre los dos grupos, el que controla el Partido actualmente que impone candidatos y negocia con el gobierno y a quiénes beneficia, y el grupo que salió del poder recientemente arrogante hasta hace poco más de dos años que se siente desplazado y que está luchando por cualquier medio y propaganda negra para quitarle el control a quienes hoy lo ostentan?
En el PRD pasa lo mismo la confrontación de las tribus dominantes que se adueñaron del Partido frente a la arrogancia del caudillo que decidió junto a una camarilla de sumisos e incondicionales a formar otro partido (empresa personal) que le dé igual que a las tribus que dominan al PRD recursos públicos, cargos en el Legislativo y en las administraciones de los gobiernos en sus tres niveles, veamos los candidatos que tiene cada partido de estos y nos daremos cuenta que son los mismos que brincan de un puesto a otro, las esposas, los hijos, los yernos y los compadres, ¿cuál democracia entonces? En el PT son los mismos dirigentes y sus familias que desde su fundación dominan y controlan las dirigencias y la postulación de candidatos, se adueñan de los recursos y nada para la democracia; el Partido Ciudadano, antes CONVERGENCIA, su mismo fundador pone y quita dirigentes, igual que designa candidaturas y se apropia de los recursos del erario
público que por ley le otorgan a ese partido. En el Partido Verde, sólo la familia fundadora salida de las filas del PRI ha controlado a su antojo todas las prerrogativas, puestos en el gobierno y hoy hasta una candidatura sin que rindan cuentas a la sociedad. Los nuevos partidos que seguramente fracasaran en su intento por alcanzar el porcentaje que la ley les exige, salvo el caso de MORENA según las encuestas, también sus dueños encontraron el negocio para al menos este proceso disponer más de 120 millones de pesos de financiamiento y en el Partido Nueva Alianza igual condición se da, sólo la cúpula sindical del magisterio disfruta de las prerrogativas y de los puestos legislativos y gubernamentales al que han podido acceder con los más de 300 millones que le da el erario público le destina a este partido que también tiene dueños y que nada o poco benefician al avance democrático. Y el PRI no se queda fuera de esta descomposición siendo el partido con más antigüedad en el escenario político, el de mayor estructura territorial y con una amplia base social que a través de los años logró consolidar pero que en las últimas décadas las tribus y la lucha por el poder han sido encarnizadas, en este Partido al que la sociedad percibe como el de mayores negativos, su base territorial poco le importa, escuchar a la sociedad no es su principal preocupación porque si así fuera no postularía personajes altamente desacreditados por la sociedad donde han sido gobernantes desde los municipios, las gubernaturas estatales, legisladores o funcionarios de alto nivel en la burocracia nacional, la sociedad ya no es tan ignorante a esta fuerza mayoritaria ciertamente con experiencia para gobernar, pero que difícilmente se abre a la crítica, a la propuesta y a la corrección del rumbo que su base social le demanda.
Hoy por los hechos nos damos cuenta que a las fuerzas políticas que son o han sido gobierno desde el municipio hasta el nivel estatal el crimen les ha penetrado, han postulado candidatos que al ganar las elecciones y convertirse en gobiernos trabajan para el crimen igual que la policía, algunos jueces, magistrados y ministerios públicos, basta mencionar sólo algunos ejemplos como Apatzingan y Tanuato en Michoacán, Iguala en Guerrero o municipios de Chiapas y Oaxaca, así como los Moches en Guanajuato, promovidos por el PAN o los ranchos en Sonora con un gobernador apropiándose de las aguas nacionales o en Ixtapan de la Sal en el Estado de México.
El escenario para el ciudadano es demasiado incierto y escabroso, cada día que se acerquen las elecciones el bombardeo de información y la compra de votos de la mayoría de los candidatos y los partidos se hará presente, la guerra sucia será de todos contra todos y al final la escasa votación que se prevé llegará a las urnas, determinará qué candidatos y partidos con recursos legales o ilegales y esperemos que no, pero probablemente con el apoyo de los grupos criminales lograrán movilizar más electores y esos serán los nuevos dueños del poder
público en los espacios que están en disputa, lamentablemente pocos de quienes resulten vencedores podrán responder al mandato ciudadano, la inmensa mayoría rendirá cuentas a sus patrones y a sus jefes, la inseguridad pública continuará, la corrupción se incrementará y la sociedad habrá perdido.
Frente a ello, en conclusión, quienes creemos en el poder ciudadano, invitamos a la sociedad a reflexionar y meditar su voto, habrá muchos candidatos ciudadanos en todo el país si es que no les inventan pretextos para no darles el registro, pero si se los dan hay que votar por los independientes, porque estos sólo deberán rendir cuentas al ciudadano, ojalá y si algunos candidatos independientes resultan vencedores en las urnas, estos desde su trinchera demuestren que el poder ciudadano está por encima de los intereses enquistados en los partidos políticos, hagamos que triunfe el poder ciudadano para que los partidos volteen sus ojos y sus programas a la sociedad que en todo momento debe ser la preocupación y la ocupación de todo gobernante.