El neoliberalismo surge como doctrina que rebasó al capitalimo liberal del siglo XIX, y surge al término de la segunda guerra mundial con préstamos para la reconstrucción a los países devastados. Y durante los siguientes 56 años nace una nueva etapa: la del libre comercio, apertura de las economías nacionales al exterior ante las fuerzas del mercado, depreciación del Estado y olvido de los conceptos de independencia y soberanía; nueva división del trabajo, nueva reestructuración política, social, económica y cultural de todas las sociedades, como consecuencia de la economía del mercado, para llegar a la integración y a la globalización.
Todo esto exigido por los países mas ricos del planeta, los más industrializados, los que manejan las finanzas internacionales y la tecnología de punta, los países militarmente más poderosos que han constituido el club de las naciones para conducir el destino de la humanidad y controlar el poder universal, para entregarlo a las compañías multinacionales y así consolidar el nuevo orden económico.
Esta forma de dominio mundial describe la nueva epopeya de la humanidad en donde supuestamente las familias se volverán más ricos y satisfechos. La historia ha conocido cuatro formas de sometimiento y explotación: la esclavista, la feudal, el expansionismo territorial o imperialismo y el colonialismo económico.
El neoliberalismo fue la primera avanzada del proyecto globalizador, pues preparó en cada país el terreno para que éste esquema se realizara sin problemas.
Primero actuó en el ámbito nacional de los países en vías de desarrollo, destruyendo las bases que dan asiento a la sociedad y acomodando los factores de la convivencia de tal manera, que éstos se pusieran al servicio de la economía de mercado. Ya no son del Estado, el derecho, la economía, la ciencia, a servicio y garantía del bienestar del hombre, la mujeres y la familia, sino todo está al servicio de las fuerzas del mercado, así surge la nueva sociedad del siglo XXI; con un diferente derecho para servir a la economía del mercado. Protector del Libre Comercio y de la élites empresariales; un Estado moderno, una economía pujante y la ciencia y la tecnología al servicio de las grandes empresas multinacionales, centros del poder político y económico, éste propósito contó con financiamientos y prestamos que condicionaron las reformas y ajustes en las economías de los países, todo esto controlado por el grupo de los países hiperindustrializados, poseedores de la tecnología mas sofisticada, de la ciencia mas avanzada, del poder militar y de la riqueza.
Desgraciadamente éste orden económico no ha sido la solución ni remedio suficiente para combatir la pobreza, la escases y el atraso de los pueblos.
Por lo cual se deben a analizar los diferente procesos de globalización en marcha para precisar lo que es en beneficio del pueblo y lo que no debe ser aceptado a pesar de los que exijan el Banco Mundial, sus agencias y el Fondo Monetario Internacional. Este proceso planeado por los países industrializados comenzó a aplicarse en nuestro país esgrimiendo como propósito la modernización de todas las actividades productivas, económicas y administrativas, en lo cual se avanzó muy poco, éste efecto se aprovechó para modificar la Constitución, principalmente en los Gobierno de Miguel de la Madrid 1982-1988 y Carlos Salinas de Gortari de 1988-1994, y que permitió llevar a cabo una intensa privatización de los bienes del Estado, para adelgazarlo, lo cual consideró necesario hasta el límite de lo que es el patrimonio colectivo, para el "Cambio y modernización", el siguiente paso fue la apertura de nuestra economía hacia el exterior y la firma del Tratado de Libre Comercio, con Estados Unidos de América y Canadá. Se hizo de manera apresurada y sin medir las consecuencias que produciría. Es cierto que las políticas económicas del pasado evitaron el desarrollo competitivo de la planta industrial, pero también lo es que el aceptar cambiar drásticamente estas políticas por la economía del Estado sin estar preparado para ello, se produjeron resultados negativos para las micros, pequeñas y medianas industrias y comercios, hubo quiebra de empresas, desempleo, pobreza, marginación, y de presión en que se encuentra sumido el campo mexicano.
Los métodos usados por el neoliberalismo obligan al Estado mexicano a privatizar para dejar manos libres al sector privado, vulnerando la garantía social consagrada en el artículo 25 constitucional que dispone, que el Estado sea el rector del desarrollo y la economía nacionales, al obligar al Estado a privatizar todo el patrimonio del pueblo, ya sean instituciones financieras, de seguros, bancos, la propiedad social de la tierra, industrias estratégicas, puertos, aeropuertos, satélites de comunicaciones, medios masivos, instituciones de seguridad social, de salud pública, instituciones de educación superior, carreteras, ferrocarriles, etc., (salieron las empresas del Estado) - que eran patrimonio del pueblo no de sus administradores- a la plaza de remate, y ahí están todavía. Se obligó al Estado mexicano a favorecer con diversos incentivos al régimen fiscal privilegiándolos con parques industriales y rescates económicos a las élites empresariales, exportadoras, para favorecer los procesos de globalización, con la finalidad de destruir el Estado social y cambiarlo por un Estado empresarial.
Se obligó al Estado a adelgazar su aparato burocrático reduciendo el gasto público, a lo estrictamente necesario para el cumplimiento de sus obligaciones, seguridad interior, combate al narcotráfico, y mantener al pueblo en orden paz y trabajo. La mayor parte del presupuesto usarlo para pago de los financiamientos, la deudas internas y los apoyos, rescates y estímulos a las empresas exportadoras, generar riqueza para unos pocos y después distribuir beneficios, de ahí la publicación del Consejo Coordinador Empresarial titulada "Reforma del Estado una visión empresarial, 1999".
Impone al Estado mexicano como obligación global menor inversión en el gasto social, impone una nueva "cultura laboral", hacia los obreros al desmantelar sus derechos laborales, quita obstáculos y cortapisas para que los extranjeros puedan tener el dominio directos sobre las tierras y aguas, en una faja de 100 km a lo largo de las fronteras y 50 km de las playas. Dándole la vuelta a la propia Constitución, ahora si se puede mediante fideicomisos y reformas a las leyes mercantiles de comercio y de inversión extranjera, lograr cambios legislativos para desrregular el acceso a la explotación de los recursos naturales, que por mandato el 27 constitucional pertenecen a la nación: minería, bosques, recursos no renovables, gas, petróleo, etc.
México esta preparado para agregarse al mundo global, ordenado, regulado por organismos internacionales. Es importante recalcar, que con esto no se logren borrar soberanías, autodeterminaciones, independencias, por el orden jurídico supranacional esblecido y no abandonemos los principios que han dado contenido a nuestra política exterior y personalidad a la nación mexicana, ordena que los programas educativos medios y superiores prepararen a las generaciones de jóvenes y adultos, en la economía de mercado, en la competencia, en el consumismo y en la sociedad global. Además penetran en las culturas nacionales, tradiciones, creencias, valores, usos y costumbres que nos dan identidad, para imponer un nuevo estilo de vida que ellos practican. Éstos propósitos del neoliberalismo y la globalización deben ser analizados con detenimiento y objetividad para aprovechar lo bueno y lo que al bienestar del pueblo convenga.
Por fortuna aún tenemos como defensa el proyecto histórico plasmado en nuestra Constitución o lo que queda de él, que es un proyecto humanista, democrático, de garantías individuales y sociales, equitativo participativo e igualitario, que propugna por el bien colectivo y la prosperidad de la nación. sin la vigencia de este proyecto histórico no tendremos Nación ni sociedad humanista, porque lo que ha alentado al pueblo mexicano desde la conquista española, la colonia, la Independencia, y la Revolución es devolverle a la mujer, al hombre y a la familia, la dignidad de personas, con fines propios, con valores morales trascendentes e inalienables, derechos a la libertad, a la justicia social, a la igualdad en el aprovechamiento de oportunidades y a realizarse en la vida con bienestar y progreso.
Estamos de acuerdo en que se globalicen las comunicaciones, pero de ninguna manera que se manipulen las informaciones para favorecer a los mercados y mucho menos para destruir las esencias culturales de cada nación, estamos de acuerdo en que se globalicen los capitales financieros; pero de ninguna manera que se vuelvan capitales especulativos parta apoyar o castigar a naciones en vías de desarrollo.
No estamos de acuerdo en que la hermandad de los países más poderosos controlen los organismos internacionales financieros e impongan a las naciones deudoras condiciones draconianas, para otorgar nuevos préstamos, ya que esta es otra forma de colonialismo.
No estamos muy de acuerdo en las reformas a las garantías sociales que son el suelo mismo que soporta y da vida a nuestra nación en nuestra convivencia común, si éstas no son protegidas por las leyes secundarias. La globalización ha producido efectos devastadores en países en vías de desarrollo como lo demuestran el hambre, la pobreza creciente, enfermedades, falta de autosuficiencia alimentaria, lo que ha ocasionado protestas violentas cada vez que se reúnen los dueños de la economía mundial, los ejércitos de necesitados de la pobreza seguirán creciendo y se constituirán en un mundo amenazante frente a los ricos del planeta, un mundo bipolar en que los pobres exigirán y a cualquier precio oportunidades de trabajo para sobrevivir y realizarse como seres humanos.
No estamos de acuerdo en que las grandes compañías de comerciantes suban los precios a su arbitrio.
La globalización en cada país debe tener su propio proyecto, nosotros debemos aprovechar lo que sea en beneficio del pueblo mexicano y desechar lo que vulnere nuestro proyecto histórico nacional, consagrado en nuestra Constitución.
Desgraciadamente éste orden económico no ha sido la solución ni remedio suficiente para combatir la pobreza, la escases y el atraso de los pueblos.
Por lo cual se deben a analizar los diferente procesos de globalización en marcha para precisar lo que es en beneficio del pueblo y lo que no debe ser aceptado a pesar de los que exijan el Banco Mundial, sus agencias y el Fondo Monetario Internacional. Este proceso planeado por los países industrializados comenzó a aplicarse en nuestro país esgrimiendo como propósito la modernización de todas las actividades productivas, económicas y administrativas, en lo cual se avanzó muy poco, éste efecto se aprovechó para modificar la Constitución, principalmente en los Gobierno de Miguel de la Madrid 1982-1988 y Carlos Salinas de Gortari de 1988-1994, y que permitió llevar a cabo una intensa privatización de los bienes del Estado, para adelgazarlo, lo cual consideró necesario hasta el límite de lo que es el patrimonio colectivo, para el "Cambio y modernización", el siguiente paso fue la apertura de nuestra economía hacia el exterior y la firma del Tratado de Libre Comercio, con Estados Unidos de América y Canadá. Se hizo de manera apresurada y sin medir las consecuencias que produciría. Es cierto que las políticas económicas del pasado evitaron el desarrollo competitivo de la planta industrial, pero también lo es que el aceptar cambiar drásticamente estas políticas por la economía del Estado sin estar preparado para ello, se produjeron resultados negativos para las micros, pequeñas y medianas industrias y comercios, hubo quiebra de empresas, desempleo, pobreza, marginación, y de presión en que se encuentra sumido el campo mexicano.
Los métodos usados por el neoliberalismo obligan al Estado mexicano a privatizar para dejar manos libres al sector privado, vulnerando la garantía social consagrada en el artículo 25 constitucional que dispone, que el Estado sea el rector del desarrollo y la economía nacionales, al obligar al Estado a privatizar todo el patrimonio del pueblo, ya sean instituciones financieras, de seguros, bancos, la propiedad social de la tierra, industrias estratégicas, puertos, aeropuertos, satélites de comunicaciones, medios masivos, instituciones de seguridad social, de salud pública, instituciones de educación superior, carreteras, ferrocarriles, etc., (salieron las empresas del Estado) - que eran patrimonio del pueblo no de sus administradores- a la plaza de remate, y ahí están todavía. Se obligó al Estado mexicano a favorecer con diversos incentivos al régimen fiscal privilegiándolos con parques industriales y rescates económicos a las élites empresariales, exportadoras, para favorecer los procesos de globalización, con la finalidad de destruir el Estado social y cambiarlo por un Estado empresarial.
Se obligó al Estado a adelgazar su aparato burocrático reduciendo el gasto público, a lo estrictamente necesario para el cumplimiento de sus obligaciones, seguridad interior, combate al narcotráfico, y mantener al pueblo en orden paz y trabajo. La mayor parte del presupuesto usarlo para pago de los financiamientos, la deudas internas y los apoyos, rescates y estímulos a las empresas exportadoras, generar riqueza para unos pocos y después distribuir beneficios, de ahí la publicación del Consejo Coordinador Empresarial titulada "Reforma del Estado una visión empresarial, 1999".
Impone al Estado mexicano como obligación global menor inversión en el gasto social, impone una nueva "cultura laboral", hacia los obreros al desmantelar sus derechos laborales, quita obstáculos y cortapisas para que los extranjeros puedan tener el dominio directos sobre las tierras y aguas, en una faja de 100 km a lo largo de las fronteras y 50 km de las playas. Dándole la vuelta a la propia Constitución, ahora si se puede mediante fideicomisos y reformas a las leyes mercantiles de comercio y de inversión extranjera, lograr cambios legislativos para desrregular el acceso a la explotación de los recursos naturales, que por mandato el 27 constitucional pertenecen a la nación: minería, bosques, recursos no renovables, gas, petróleo, etc.
México esta preparado para agregarse al mundo global, ordenado, regulado por organismos internacionales. Es importante recalcar, que con esto no se logren borrar soberanías, autodeterminaciones, independencias, por el orden jurídico supranacional esblecido y no abandonemos los principios que han dado contenido a nuestra política exterior y personalidad a la nación mexicana, ordena que los programas educativos medios y superiores prepararen a las generaciones de jóvenes y adultos, en la economía de mercado, en la competencia, en el consumismo y en la sociedad global. Además penetran en las culturas nacionales, tradiciones, creencias, valores, usos y costumbres que nos dan identidad, para imponer un nuevo estilo de vida que ellos practican. Éstos propósitos del neoliberalismo y la globalización deben ser analizados con detenimiento y objetividad para aprovechar lo bueno y lo que al bienestar del pueblo convenga.
Por fortuna aún tenemos como defensa el proyecto histórico plasmado en nuestra Constitución o lo que queda de él, que es un proyecto humanista, democrático, de garantías individuales y sociales, equitativo participativo e igualitario, que propugna por el bien colectivo y la prosperidad de la nación. sin la vigencia de este proyecto histórico no tendremos Nación ni sociedad humanista, porque lo que ha alentado al pueblo mexicano desde la conquista española, la colonia, la Independencia, y la Revolución es devolverle a la mujer, al hombre y a la familia, la dignidad de personas, con fines propios, con valores morales trascendentes e inalienables, derechos a la libertad, a la justicia social, a la igualdad en el aprovechamiento de oportunidades y a realizarse en la vida con bienestar y progreso.
Estamos de acuerdo en que se globalicen las comunicaciones, pero de ninguna manera que se manipulen las informaciones para favorecer a los mercados y mucho menos para destruir las esencias culturales de cada nación, estamos de acuerdo en que se globalicen los capitales financieros; pero de ninguna manera que se vuelvan capitales especulativos parta apoyar o castigar a naciones en vías de desarrollo.
No estamos de acuerdo en que la hermandad de los países más poderosos controlen los organismos internacionales financieros e impongan a las naciones deudoras condiciones draconianas, para otorgar nuevos préstamos, ya que esta es otra forma de colonialismo.
No estamos muy de acuerdo en las reformas a las garantías sociales que son el suelo mismo que soporta y da vida a nuestra nación en nuestra convivencia común, si éstas no son protegidas por las leyes secundarias. La globalización ha producido efectos devastadores en países en vías de desarrollo como lo demuestran el hambre, la pobreza creciente, enfermedades, falta de autosuficiencia alimentaria, lo que ha ocasionado protestas violentas cada vez que se reúnen los dueños de la economía mundial, los ejércitos de necesitados de la pobreza seguirán creciendo y se constituirán en un mundo amenazante frente a los ricos del planeta, un mundo bipolar en que los pobres exigirán y a cualquier precio oportunidades de trabajo para sobrevivir y realizarse como seres humanos.
No estamos de acuerdo en que las grandes compañías de comerciantes suban los precios a su arbitrio.
La globalización en cada país debe tener su propio proyecto, nosotros debemos aprovechar lo que sea en beneficio del pueblo mexicano y desechar lo que vulnere nuestro proyecto histórico nacional, consagrado en nuestra Constitución.
