Si el hombre
como decía –Ortega y Gasset- no es naturaleza sino historia y esta es la
memoria colectiva transmitida y enriquecida a través del tiempo, resulta tarea
útil divulgar el pensamiento de un mexicano que se comprometió radicalmente a
la causa histórica de su pueblo, la Revolución Mexicana.
A 99 años de
su nacimiento, a Enrique Ramírez y Ramírez lo recordamos por la huella que su
quehacer político, periodístico y humanista dejara en México. Íntegro en sus
convicciones, creyó fervientemente en el camino trazado por la Revolución
Mexicana y en la necesidad de avanzar a través de ésta, hacia una sociedad
basada en la justicia social.
Traer a
nuestra memoria en este atardecer a Enrique Ramírez y Ramírez, su lucha y su
obra en la política, el periodismo, y como legislador, no es sólo un acto de
homenaje filial a este mexicano, hondamente preocupado por su nación, por su
devenir histórico, es un deber moral de quienes aprendimos de él la necesidad
de seguir luchando, porque México sea un país más justo, equitativo, seguro,
democrático y libre.
Fundador y director del diario “El día”, Enrique
Ramírez y Ramírez nos enseñó que el periodismo no puede ni debe ser neutral,
hipócrita ni engañoso, sino que por el contrario el periodismo verdadero debe
estar del lado de los intereses de la nación y de las grandes mayorías del
país; que el periodismo debe denunciar los abusos y atrocidades del poder
político, del poder económico y debe combatir y responder a los voceros de la
reacción y el movilismo económico y social.
Él dijo: si en este momento que, si el rumbo no
cambia, la crisis puede tornarse definitivamente peligrosa. La crisis tienes
dos acicates: el económico y el político, inconformidad política, suele ser la
expresión de la insatisfacción económica.
Enrique Ramírez y Ramírez vivió y luchó en la etapa
de ascenso de la Revolución Mexicana, de la que fue uno de los militantes más
lúcidos y distinguidos, pero su desaparición física coincidió con el inicio de
otra etapa: la de la declinación de ese proceso histórico el cual se
intensifica bajo los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo y
con la llegada a la Presidencia de la República de Vicente Fox y Felipe
Calderón del Partido Acción Nacional.
De una economía que en la década de los sesentas y
partes de los setentas crecía a más del 7% del Producto Nacional Bruto, que
tenía un bajo y sostenido nivel de inflación, de desempleo, y un grado de
endeudamiento externo tolerante, asegurada la alimentación con productos
propios y una autonomía considerable con respecto al exterior, pasamos a
depender en más de un 85% de un solo mercado, el norteamericano que la hace por
completo vulnerable de los fenómenos especulativos, una deuda externa impagable
y que más del 60% de la población esté viviendo en la pobreza.
El arribo de los neoliberales al poder, hace ya 29
años, no solo ha depurado a los trabajadores de la ciudad y del campo, que
conforman la mayoría de la nación sino que la gran parte de la planta
productiva edificada durante muchos años se ha perdido, se ha esterilizado la
vida cultural de la nación, deteriorando la educación nacional y anulando el
debate ideológico que caracterizara a otras épocas de la vida del país.
Enrique Ramírez y Ramírez, enriqueció con su
pensamiento, tanto en la prensa como en la tribuna ese debate, en el que se
confrontaban los proyectos políticos de la Revolución con la derecha, pero
ahora se prefiere la comodidad del centro, o las actitudes conciliatorias, para
justificar toda clase de concesiones a los enemigos tradicionales de nuestro
pueblo que no quieren una parte del poder.
Están en crisis las viejas instituciones, los
viejos valores del pensamiento, de la conducta, del arte, y están en crisis
también formas de acción que no corresponden a la época en la que estamos
viviendo; crisis de la intolerancia, crisis de las actitudes pasionales, crisis
en los gobiernos, crisis en los partidos.
¿A qué se debió la parte incumplida de los programas de la
transformación social?
México se desarrolló, debido a la obra reformista de la
Revolución Mexicana que algunos quieren ignorar por pasión o por ignorancia.
En los treintas, México dejo de ser más oprimido, porque hubo
Reforma Agraria, porque se extendió la enseñanza, porque se nacionalizó el
petróleo, y pasó a servir al desarrollo industrial del país, en vez de servir a
los accionistas del extranjero, y porque se realizaron reformas en toda la vida
social que elevaron el nivel de vida con mejores salarios, hubo un paso
adelante.
¿Pero qué ocurrió después?, debido a una serie de presiones
internas y externas, el ritmo de las reformas se fue debilitando, creció una
nueva clase social que se hizo a la sombra de la propia obra de la Revolución,
y por otro lado fuerzas populares, obreros, campesinos, jóvenes, se desmoralizan,
se dividen, luchan entre sí, y empieza a operarse un fenómeno: Mucho poder de
la gente de dinero y cada día menos en la gente del pueblo.
Así la corriente progresista a la que siempre perteneció
Ramírez y Ramírez fue primero arrinconada y después excluida de los puestos de
responsabilidad partidaria, para ser sustituidos por un conjunto de individuos
que ya desde ese momento consideraban que había muerto la Revolución Mexicana,
que trataron que tanto la economía como la política de nuestro país fueron
burdas copias de la norteamericana y que, desde luego, no tenía ninguna identificación
con los intereses de los obreros y de los campesinos.
El creía en otro ciclo de Reformas profundas: Extender más la
seguridad social, aliviar el problema de la vivienda, del empleo, de la reforma
fiscal, que obligue a la gente que tiene más dinero a contribuir en mayor
proporción a los gastos del Estado, hacer una reforma educativa, una reforma
política no sólo en la ley electoral, sino en los Partidos Políticos, una
reforma de Estado.
La vida mundial en medio de este torbellino de lucha, está engendrando una nueva vida. La apreciación de los problemas de un país, deben partir de la consideración sobre las características del mundo en que vivimos.
La vida mundial en medio de este torbellino de lucha, está engendrando una nueva vida. La apreciación de los problemas de un país, deben partir de la consideración sobre las características del mundo en que vivimos.
El intercambio de valores económicos, culturales, científicos,
técnicos y políticos son una ley de nuestro tiempo, no podemos ni debemos
aislarnos, ni separarnos, pero tampoco en nombre de este internacionalismo
fecundo borra la diversidad de este mundo, ni suprimir las peculiaridades, ni
violar fronteras y soberanías, ni pasar por alto la personalidad de cada
pueblo.
Hoy vivimos una transición que se percibía imposible hasta
hace unos cuantos años. De ahí la necesidad muy grande de reflexionar sobre
nuestro partido, no se puede negar lo hecho por engrandecer a México, ha sido
instrumento para conservar la paz y por encima de sus defectos, ha sabido
mantener con estabilidad política el movimiento renovador político.
Coincido plenamente, sus ideales plasmados en su obra enriquecieron mis tardes en su casa, y su biblioteca fue una gran compañera que cambió radicalmente mi visión del mundo.
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