sábado, 22 de marzo de 2014

23 de marzo, un atentado a la vida.

México de mis amores, quiero verte grande. México de mis recuerdos, quiero verte fuerte, quiero verte unido.
Estamos tristes todos los mexicanos, pobres, ricos, maestros, estudiantes, obreros, campesinos, niños y adultos, todos en coro reprobamos lo que ocurrió el 23 de marzo en Tijuana, porque fue un atentado a la vida, recurso sagrado contra la cual solamente se tiene derecho a luchar por preservarla.
Es cierto, era un hombre en campaña, que quería ser Presidente de nuestro país; pero al margen del Partido al que perteneció, era un mexicano y presentaba a sus electores una propuesta  de Gobierno con la cual se podía o no estar de acuerdo, pero ello solo podía dirimirse en el terreno de las ideas.
Cuando recuerdo el ayer y como lo tengo presente de éste México que a pesar de que muchos no lo quieren, asoma su grandeza; en un México que combate su pobreza, tenaz, que defiende su soberanía, que convive con otros países en la lucha por su progreso, que ama la paz; pero que también es valiente para la guerra, por que como lo dice su himno nacional, un soldado en cada hijo te dio.
Parece que alguien o algunos pretenden borrar la historia, nuestros antepasados, nuestra cultura, nuestras luchas, con la violencia se busca enfrentarnos, entramparnos y conducirnos a una lucha sin cuartel donde la confusión conceda beneficios a los que la provocan, pero México, tiene pasado y los mexicanos tenemos memoria; por eso quienes indujeron el movimiento armado en Chiapas, quienes secuestran y asesinan, y quienes victimaron a Luis Donaldo Colosio, serán juzgados por el juez más duro e implacable, ¡La Historia!.
México, hoy debe ser uno y los mexicanos debemos estar unidos, porque el país requiere trabajo, requiere unidad y exige concordia.
No son tiempos de desgarrarnos las vestiduras, sino de aprovechar las circunstancias para llevar agua a nuestro molino.
Ningún partido puede atribuirse el derecho de la razón para juzgar a un Gobierno y desmentir su historia, la lucha está ahí, en el Progreso que hoy tenemos, en el éxito no en el fracaso; en las bondades del desarrollo no en la marginación, no es éste un espacio para abrir confrontaciones, ni interpretar hechos que solo pueden ser juzgados por la sensibilidad de un pueblo que está en contra de la violencia, que lo ha estado siempre y que hoy, frente a quienes quieren desbaratarlo, debe permanecer unido, fuerte, en concordia nacional, porque esto es México, un país con sed de progreso, de justicia y de paz. 

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