miércoles, 22 de enero de 2014

Reflexiones sobre la Prevención del Delito y la Participación Ciudadana.


Es indudable que el tejido social en los últimos años se ha deteriorado, múltiples son los factores que le dieron origen, especialmente la falta de liderazgo en el pasado reciente de un Gobierno Federal que se ocupara del fortalecimiento de un Estado de Derecho capaz de coordinar con estricto apego a la ley, las políticas públicas en las tres órdenes de gobierno para dar certidumbre a la convivencia pacífica y armoniosa de la sociedad.

El liderazgo del Gobierno de la República respetando las atribuciones que por ley les corresponde a Estados y municipios es fundamental, para restablecer un Estado Nacional fuerte, democrático y plural en el que el interés de la sociedad este por encima de poderes fácticos y de prácticas de impunidad, corrupción y la instrumentación de programas sociales para beneficio de unos cuantos y en deterioro de los muchos.

Si bien es cierto que los gobiernos de distintos signos políticos han invertido cuantiosos recursos públicos en la instrumentación de programas sociales, oportuno es reconocer que muchos de ellos rayan en el asistencialismo, en el clientelismo y el fortalecimiento de individuos y organizaciones, apartándose del verdadero sentido de ataque a la pobreza, hecho que desalienta la participación organizada de la sociedad civil y genera incredibilidad en el Gobierno. 

La anterior afirmación tiene sustento en los comentarios que a diario hacen quienes viven en las comunidades rurales, en las ciudades intermedias, y en las grandes metrópolis, la gente señala que si bien es cierto que hay muchos programas de asistencia social que van desde la construcción de vivienda, el crédito para fertilizantes agroquímicos, regularización de predios, becas escolares, atención a las mujeres solteras, la tercera edad y hasta la compra de ganado y abejas o criaderos de venado, entre muchos otros programas encaminados a combatir la pobreza pero que en la práctica, todos ellos hasta la fecha atienden más al clientelismo político, al fortalecimiento de los cacicazgos, liderazgos y organizaciones que viven de éstos programas con cargo al herario público y que desacreditan la obra de gobierno por la desviación de los programas.

Corregir el rumbo de la política social sin duda es el reto más importante del nuevo gobierno junto con el de seguridad pública, para ello se requiere generar los mecanismos de evaluación, de coordinación y de corrupción de los desvíos que en la practica se presentan en todas las regiones del país.

Prudente sería que la inversión pública en municipios y estados del ejecutivo federal a través de los programas establecidos y de nuevos programas que podrían generarse, baje que a través de los delegados federales de las distintas dependencias del ejecutivo, que se cree una coordinación de los delegados en cada estado para que ésta periódicamente evalúe el avance de los programas, la percepción de éstos y corrija las desviaciones de manera oportuna.

La población percibe al delegado federal responsable de la instrumentación de los programas como la voz, los ojos y la voluntad del Presidente de la República y si el delegado federal que se da en la mayoría de los casos lejos de cuidar y supervisar la efectividad de los programas se dedica a su promoción personal, o a beneficiarse de los mismos programas el resultado necesariamente será desfavorable, por ello es recomendable una selección cuidadosa, especial de hombres y mujeres para éstos importantes cargos que son la entrada para combatir la pobreza, generar empleos productivos, recuperar la confianza del gobernado y que se sienta el cambio de gobierno para beneficio de la población y no de los funcionarios o líderes políticos de cada región.

Derivada de la reflexión anterior consideramos prudente y oportuno hoy que inicia un nuevo gobierno que ha despertado grandes expectativas sociales convertir en realidad ese eje de gobierno que el Presidente Peña Nieto planteó en su Campaña y ha reiterado hoy como primer mandatario del País “La Alianza” del Gobierno de la República con la población civil que no se limite al reconocimiento de viejos y nuevos liderazgos que han vivido y viven de los beneficios “de esos programas” que si bien en su origen son de un alto contenido social y fueron creados para resolver problemas de carencia, al paso del tiempo han desviado sus fines hasta caracterizarse por el modus vivendi de unos cuantos que manejan a los muchos, ejemplo de ello, las organizaciones sociales que maneja el PRD en la Ciudad de México y porque no decirlo el PRI y el PAN en algunas otras regiones del país donde la pobreza crece la violencia se multiplica la desintegración familiar va en aumento y la falta de educación se afianza.

La prevención del delito sin duda tiene que ver con el combate a la pobreza, reducir los márgenes entre la opulencia y la indigencia, generar fuentes de trabajo en las regiones mismas donde la gente vive, llevar educación suficiente y de calidad a la población en todos los rincones del país, ampliar la red de carreteras, caminos y brechas que permitan el desplazamiento  con agilidad y seguridad de la población y la comercialización de sus productos mejorando al mismo tiempo los precios de los productores en las diferentes zonas y regiones del territorio nacional. 

La Subsecretaría de Prevención del delito y Participación Ciudadana dispone de un gran capital si hace de la participación del ciudadano el eje rector de sus programas, la delincuencia se origina en el seno familiar, la familia por lo general envía sus hijos menores a las escuelas y si convertimos a la familia y a la escuela como los pilares de la prevención, el reto entonces tiene que ver con la capacidad que el gobierno tenga para organizar a la familia, y a los padres de familia en torno a la comunidad en la que viven para que sean los padres a través de los cuales se pueda combatir la violencia intrafamiliar, el bullying en las escuelas y de ahí al barrio, al ejido, a la colonia, a la unidad habitacional e inclusive en los centros de trabajo.

En ese orden de ideas es que sugerimos respetuosamente que en esta responsabilidad de la prevención del delito la subsecretaría encargada tome en cuenta a la escuela pública y privada especialmente en sus niveles básicos para aprovechar el liderazgo de los maestros, motivarlos, comprometerlos y hacerlos partícipes para que extiendan su interés en la organización del padre de familia que nos llevará por su conducto al núcleo familiar.

La tarea no es fácil se requiere de una estructura de gobierno con servidores públicos profesionales comprometidos y responsables que se adelanten a identificar los conflictos, a entrar en comunicación con la sociedad y a tramitar soluciones que generen confianza a los demandantes e involucrar a estos para que desarrollen una actividad mas participativa en la prevención de las conductas antisociales organizándose desde la escuela, el taller la fábrica, el ejido y con ello evitar la proliferación del delito.

Cuando nos referimos a estructura de gobierno no necesariamente tendría que crearse con mas presupuesto, el gobierno federal cuenta con miles de delegados federales de las diferentes instituciones y éstos bien coordinados capacitados y comprometidos deben ser los operadores políticos del gobierno para solucionar los problemas ya existentes y anticiparse a la generación de nuevos conflictos en esta materia, la Subsecretaría debe tener mano para identificar primero qué delegados no están cumpliendo con sus tareas y reorientar las acciones de gobierno en la dependencia de que se trate y en la región del país donde se están generando.

Ahora bien, si se requiere de personal especializado y capacitado para la operación de los programas en concreto que deben ser aplicados en las escuelas en los centros recreativos, en los talleres, fábricas y ejidos, en lo que se refiere al combate a la violencia, a la prevención del delito.

En la gran cruzada por el combate a la violencia y la prevención del delito, la participación ciudadana no solo es limitativa a los centros escolares, conviene aprovechar previo análisis de las estructuras de las organizaciones  diversas que ya existen según los registros oficiales (comuneros, ejidatarios, transportistas, sindicatos, pequeños productores, organizaciones estudiantiles, de mujeres, de jóvenes, de estudiantes, madres solteras, jubilados, pensionados, residentes en el extranjero y tantas otras que en la vida pública hoy se manifiestan).

Un programa integral necesariamente tendrá que enfoca sus objetivos a las organizaciones para que éstas de manera solidaria colaboren con las instituciones públicas gubernamentales en su tarea de Gobierno que necesariamente nos llevaría a alcanzar los resultados planteados en el programa que no son otros que reducir sustantivamente la violencia y con ello la prevención del delito y en suma éste binomio recuperar la armonía y la paz en el tejido social hoy amenazado por la violencia y que en algunos casos el orden social se ha roto debido a la actividad de la delincuencia y el crimen organizado.

En síntesis ésta novedosa estrategia del Gobierno Federal por combatir el crimen y la violencia vía la prevención, requiere como protagonista principal de la participación del ciudadano al que hay que organizar y dónde ya está organizado, motivarlo y comprometerlo para ser parte de ésta cruzada son duda la más importante para generar bienestar y desarrollo social.

Construir una mejor democracia


La transición política en México ha sido un proceso lento pero con pasos firmes pero aun nos encontramos en un escenario difícil, podemos afirmar que existe un desprestigio de la política en general, un desencanto por parte de la sociedad, de los partidos políticos y de los políticos, falta de acuerdos entre los poderes que dificultan encausar la orientación de los pactos sociales básicos, las crisis económicas recurrentes a nivel Nacional, han generado que las autoridades electorales ocupen un lugar trascendente en la estabilidad del país. 

El papel de la ciudadanía también debe ir en la misma dirección hacia una mayor participación, en la política electoral del país. Como una fuente generadora del derecho, una participación cada vez mas responsable, en la cual se este sujeto a poder exigir sus derechos y cumplir las obligaciones que la propia constitución establece. Es importante empezar desde las bases, las escuelas son un buen foro para comenzar a formar una mayor conciencia, que solo será posible si se logra obtener el poder ciudadano.  No se puede dejar solamente en las manos de las autoridades electorales la responsabilidad de construir una mejor democracia. En nuestra democracia representativa la ciudadanía solo puede ejercer su soberanía el día que emite su voto, y la clase política deja de tener interés en ella y se acordara nuevamente de la importancia del elector hasta el próximo período electoral. “Esta es la tragedia de la democracia representativa”. 

Nuestra Constitución señala en su artículo 39: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instruye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de gobierno”. Y en su Art. 41. Precisa que “el pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Union” y que “los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de la representación nacional y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de estos al ejercicio de poder publico, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan  mediante el Sufragio universal, libre, secreto y directo...”

El orden constitucional le da a la ciudadanía el derecho político de ser la creadora y formadora de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial en su beneficio a través de la participación partidaria y el voto, por lo que entendemos que “el Estado es una creación de la Sociedad y ha de estar a su servicio respondiendo a la voluntad de sus integrantes”, pero no es así. 

Es por ello que una ciudadanía participativa es el mejor antídoto contra “un poder político que se extralimita es sus funciones”. Ante una clase política usurpadora de la soberanía popular surge la democracia participativa que le devuelve al ciudadano el derecho de ejercer el poder que le corresponde de forma permanente y continua.

De ahí la importancia de que las organizaciones de la sociedad civil nos demos a la tarea de participar de una agenda de trabajo mas allá de las elecciones, impulsemos la construcción de ciudadanía y democracia en lo político, lo social, lo económico y lo educativo a través de espacios donde se discutan y se propongan de manera continua y permanente demandas y necesidades de la ciudadanía, que le sean presentadas por la sociedad civil ya sea individual o a través de sus organizaciones, para que juntos, influyan  en las políticas públicas y decisiones gubernamentales, así como las iniciativas de ley en el Congreso de la Unión.
Por eso es importante promover, que la ciudadanía opine, participe y comparta los espacios de decisión en todos los niveles para que sus demandas sean atendidas.


viernes, 17 de enero de 2014

Poder Ciudadano



¿Por qué un poder ciudadano?
Porque los gobiernos tanto el federal como los estatales, los partidos políticos, los congresos, el Poder Judicial, los sindicatos, los medios de comunicación, las policías, el ejército, las iglesias y la iniciativa privada toman decisiones no solo al margen, sino contrarias al interés social, ignoran y desprecian a una mayoría vulnerable que carece de instrumentos eficaces para presionar a  poderes insensibles y muchas veces corruptos, exclusivamente preocupados por atender intereses políticos, partidistas o comerciales.



¿Quien obliga a los diputados y senadores a cumplir con su representación popular? ¿Qué canales tienen los electores para exigirle a su legislador que cumpla con lo que prometió? ¿Qué armas, conductos o instrumentos tiene el hombre y la mujer, el niño y el anciano para exigirle a la burocracia oficial o legislativa que implemente estrategias para proteger a la humanidad contra el cambio climático, de la destrucción ambiental, de la mediocridad en el sistema educativo, de la explotación sexual, del maltrato en clínicas y hospitales o simplemente de la ineptitud y corrupción de los gobernantes?

El poder ciudadano debe de ser pensado como un factor que equilibre a los otros poderes de la federación y los obligue a cumplir con su misión pública fundamental. Sustentadas que les permitan exigir que los funcionarios de esas dependencias cumplan con las exigencias sociales.

Un ciudadano participativo es aquel que puede hacer propuestas específicas a favor de su país y de su entorno, a través, por ejemplo, del Poder Legislativo.

Un ciudadano vigilante es el que tiene la capacidad jurídica para demandar a una dependencia gubernamental que no cumpla con sus compromisos y obligaciones sociales, es aquel que a partir del Tribunal del Pueblo.- cuya creación se ha propuesto en países europeos - se juzgue y sanciones a los gobiernos que no cumplan con la aplicación de las garantías sociales de salud, educación y empleo; es aquel que a traves de observatorios ciudadanos y diversos ombudsman pueda presionar para combatir el narcotráfico, la inseguridad social, la discriminación de género, la pornografía infantil, la ineficacia y la corrupción en policías y dependencias gubernamentales. Un ciudadano solidario es al que se le obliga y enseña, desde los primeros años escolares, a prestar servicio social en las comunidades más necesitadas, desprotegidas y marginadas. La construcción de un ciudadano más educado, y crítico, con más facultades frente a cuestiones públicas permitirá mejorar la calidad política para hacerla más transparente y eficaz.Permitirá tener gobiernos que construyan sus agendas a mártir del eje fundamental de la justicia social, de la rendición de cuentas y el incumplimiento de los derechos y garantías sociales.

El ciudadano debe de convertirse en un cogobernante

Colaborador en la implementación de políticas públicas para dejar de ser un sujeto pasivo que sólo actúa como receptor de las decisiones, aciertos o errores de la estructura gubernamental.

Lo ideal, sería que los Consejeros Ciudadanos que existen ya en diferentes Secretarías dejara de ser un mero adorno, una mera apariencia democrática para pasar a tener facultades bien sustentadas que les permitan exigir que los funcionarios de esas dependencias cumplan con las exigencias sociales.



domingo, 12 de enero de 2014

Participación Ciudadana mas Allá de las Urnas.

En Nuestro país emergen y se consolidan en el último cuarto de siglo, nuevas formas de hacer política que en el terreno del debate de las ideas, y que es necesario actualizar y redefinir , sobre todo en algunas tesis centrales, para diseñar una nueva lógica estratégica de los actores políticos tradicionales, propiciar el desarrollo de nuevos actores y replantear las principales áreas de la discusión pública nacional.
Frente a esta dinámica, la participación ciudadana, ingrediente fundamental y urgente para la consolidación  de nuestra democracia, tiene que apoyarse en una cultura política  que le permita una visión actualizada del cambiante escenario político; de sus actores, de las reglas escritas y no escritas, participación ciudadana mas allá de las urnas, de mecanismos de participación democrática en la forma de decisiones del poder público.
En contra posición a las afirmaciones de muchos estudiosos que detectan las actitudes negativas de la población, indiferente, que siempre  se queja de falta de tiempo, que tiene desconfianza y  enojo ante la falta de resultados de los gobiernos y de los representantes populares. En nuestra experiencia como presidenta de la organización civil " Bienestar para Nuestra Comunidad " hemos constatado que aunque ciertas estas actitudes, es posible revertirlas cuando la oferta de capacitación que se formula a la ciudadanía reúne las condiciones de calidad, claridad, vinculación a la problemática local y pleno cumplimiento del programa ofertado. La ciudadanía esta ávida de saber, de entender que pasa en lo público, esta cansada de permanecer como espectadora y lo más importante, quiere ser tomada en cuenta por el poder público que la ignora.
Resulta difícil pensar que una labor de transición de valores y actitudes democráticas como la que estamos viviendo  obtengan resultados inmediatos en la sociedad,  que aunque se encuentra transitando hacia un proceso de modernización democrática no involucra la participación ciudadana y no la incluye en la modificación que se hace frecuentemente en la legislación. Por eso urge reformar el artículo 49 Constitucional y no rehuir cada vez que se modifica la reforma política.

jueves, 9 de enero de 2014

Politica, Conducción de la vida Social

Que es la política? es arte, ciencia y practica de la conducción de la vida social. La sociedad humana, organismo viviente, no se desenvuelve ni se organiza ni se mantiene organizada espontáneamente, ni se desarrolla ni cambia ni se transforma por ocaso o por azar inconscientemente; hace falta el elemento dirigente para organizar a la sociedad, para llevarla adelante, para transformarla. Una verdadera política con su esencia dinámica sólo puede tener sentido si es una política progresista, de que trata la política? del mantenimiento, pero sobre todo del desarrollo de la vida social.
La política es el elemento consciente, directivo, conductor, regulador, organizador, que une a las estructuras sociales, es el poder estatal, es el poder de las clases sociales que no están en el poder estatal y es la lucha entre estos poderes y es la atmósfera de la vida social, también es obra de la razón y de lógica, pero también es obra de la emoción y el sentimiento, por eso no es sólo una ciencia que ha adquirido ese carácter, desde que la comenzó a pensar Platón, desde que quiso hacerla más cerebral Aristóteles, desde que en el Renacimiento formuló algunas leyes Maquiavelo, desde la estructura del gobierno trazada por los enciclopedistas, desde que los marxistas quisieron darle el carácter de una ciencia, y desde que ésta se desarrollo no nada más por ellos, sino por diversas escuelas filosóficas con una nueva visión del mundo, también es arte; la política no solo puede conocerse y practicarse  a través de reglas lógicas y racionales, también a veces se tiene que conocer por los caminos de la intuición y de la emoción y practicarla con gusto estético, la política es ciencia, arte, razón emoción, es objetivo material y también meta cultural.
Para ser un político que satisfaga las exigencias de su profesión y compromiso, debe tener las cualidades de un sabio, del artista y del soldado, debe tratar de conocer a fondo la realidad histórica, tratar de actuar como si realizara, al intervenir en el desarrollo una obra de arte. La política es una milicia, porque el político no tiene jornada de ocho horas de trabajo ni días de descanso ni puede rehuir nunca al llamado, la política es en gran parte comunicación, persuasión, educación y aculturación.
Hay política que ahora le llaman grilla; política de faena individual, de los pequeños grupos para alcanzar posiciones de charlatanería, de murmullo adulador y solicitante, y hay  política consciente, realizada principalmente con sentido colectivo,de grandes masas del pueblo, una política auténtica para la renovación social









miércoles, 8 de enero de 2014

Lo Viejo y lo Nuevo.

Hablar de lo viejo solo en el sentido de lo que ha existido y todavía puede, o no tener algún valor en el presente, lo nuevo querrá decir, lo que esta surgiendo, lo que empieza a existir y aún no se configura en definitiva, y que puede tener realmente el sentido de una transformación positiva. El desarrollo histórico de todas las épocas siempre ha convivido y se han entrelazado lo viejo y lo nuevo, influyéndose mutuamente. No se dan épocas absolutamente viejas, ni épocas absolutamente nuevas, no hay sociedades en las que todo sea nuevo; no hay presente sin pasado, y el pasado y el presente juntos preparan el porvenir. Los momentos de la historia se encadenan siempre entre si, en un desarrollo indefinido, en algo de lo viejo y en diferentes escalas, hay una vitalidad acumulada que se convierte en vigorosa perdurabilidad.
Hay rocas y mármoles trabajados por el hombre, por la mente y la mano del hombre, que perviven desde hace unos milenios; ya no cumple la función que sus constructores les asignaron pero fue tanta la fuerza que les comunicó la pasión y el genio de quienes las construyeron, que todavía pueden comunicar un soplo de enérgica belleza a los hombres de hoy y todavía nos transmiten un mensaje de exaltada esperanza. El pasado viviente lo tenemos en la cultura y en el carácter de los mexicanos, y en sus instituciones económicas, sociales y políticas.
Los españoles se propusieron arrasar  las viejas culturas indígenas; no tenían mas remedio que intentarlo porque enfrentados de pronto con un panorama, con una organización social muy superior a lo que ellos imaginaban en éstas tierras, en algún momento sintieron el pavor de la frustración y el fracaso. Se encontraron con esa colosal máquina de vida que ciertamente correspondía a un estado inferior de la evolución histórica de la humanidad, pero era de todas maneras una maquina colosal de existencia colectiva. Pero ni los españoles conquistadores tenían una noción aproximada de lo que significa destruir de raíz, culturas como las prehispánicas, así, aquél pasado indígena avanzando subterránea y clandestinamente, desde la conquista y a través de la colonia, se convirtió en un elemento básico de una nueva nación. La nación que se gesto en los 300 años de la colonia española ya no sería india, ni española ni negra, seria una nación distinta con un sello predominantemente indígena. Somos algo distinto, somos una nación plenamente mestiza. Hay, ha habido- no se si lo siga habiendo en el futuro inmediato-  en el mexicano un cierto fatalismo que viene de los indios; una cierta fe provisional mezclada a un pesimismo definitivo, o de otro modo fe en las cosas inmediatas, pero cierto escepticismo en lo trascendental, jamas hubo paz entre los españoles y los indios en esos 300 años de colonia.
Con la Revolución de Independencia, vuelve a acentuarse el sentido radical de nuestra historia, la Revolución de Independencia en México fue diferente a las que se libraron en cualquier otro lugar del continente americano.
Hidalgo fue el primer gran radical en la historia de México, el gran caudillo de aquella época de indios y mestizos que a su grito inicial "Vamos a matar gachupines", lleno de sentir político, es decir, no solamente vamos a derribar a los españoles del poder, vamos hacerlos desaparecer como clase social, ese es el grito radical que resuena en todo el continente americano de aquella época.
Le sigue Morelos, un gran reformador, "Moderar, -decía en los Sentimientos de la Nación- la opulencia y la indigencia", luego la lucha de los liberales y conservadores hasta el triunfo de la República, es una lucha a fondo que acuña grandes experiencias, enseñanzas e instituciones. Ni liberales ni conservadores eran tibios, ambos unos y otros eran radicales en su posición y ambos libraron una guerra muy cruenta y prolongada, y los hechos de aquella contienda también tienen el sello del radicalismo de la historia mexicana: expropiación de los bienes de la iglesia y eliminación de todos los fueros del ejército y de la iglesia, las leyes de Reforma que conforman por primera vez un estado homogéneo mexicano y el fusilamiento de un emperador. 
Sobrevivió de Juárez mucho tiempo la energía para defender a la Nación, para defender el derecho de autodeterminación de un pueblo, para rechazar una invasión, para organizar jurídicamente al país, para abatir fueros y privilegios indebidos.
La Revolución mexicana constituyó otro capítulo de esa historia también radical, fue una Revolución muy violenta y con un rumbo muy amplio y audaz y estableció nuevas formas de vida para la nación, que aún estan en vigor, el resultado más importante desde el punto de vista jurídico fue la Constitución de 1917 que en varios aspectos representaba una innovación en el derecho constitucional internacional.
Desde entonces partiendo de esa constitución, hay un proceso de transformaciones de la sociedad mexicana en gran escala y en menor escala; algunas realizadas con profundidad y otras solo superficialmente. Algunas fructuosas y otras frustradas.
El sentido del progreso, de la superación de las condiciones de vida, que esta presente en todas nuestras revoluciones históricas, el sentido del cambio en un rumbo progresista, de la transformación continua de las condiciones en que se vive. Si se observa de verdad la historia de nuestro país, que aquí se ha dado siempre, desde nuestros origenes remotos, pueblos con gran decisión para vender lo propio, luchas por el progreso-consevido en los términos de cada tiempo- y hacer mejor la existencia. Pero junto a esto que es viejo y sigue siendo vital y no solo hay que conservar, sino desarrollar, existe también lo viejo, lo que permanece, pero ha caducado: lo que no es positivo, lo que es negativo, más no porque sea viejo, sino por su falta de esencia vital.
Lo que en México ha caduco por el propio transcurso de nuestra historia ahora se entrelaza con lo que esta caducando en todo el mundo; y lo nuevo que surge en México también se relaciona con lo nuevo que esta surgiendo en el mundo porque la situación a la que ha llegado nuestro país, en que quizá, o sin el quizá, ha llegado la hora de hacer un nuevo balance para rectificar procedimientos, enderezar rumbos, ajustar métodos y situaciones a las exigencias de la vida que esta cambiando todos los días.
Hay, un entrelazamiento entre lo viejo y lo nuevo, en la obra de transformar la vida. Muchos hombres viejos, ojalá fueran conservados todavía para que su luz, valor y honradez siguieran sirviendo a la Nación. Y muchos jóvenes tienen que aprender de esos viejos, y muchos viejos tienen que entender el relevo y la renovación de la vida inflexible e inevitable. Hombres y mujeres con sentido de transformación que quieran abrir las puertas de par en par es lo que necesita la Nación.

miércoles, 1 de enero de 2014

Un Reclamo Permanente Seguridad ante la Violencia, Que Hacer?.

La violencia en todas sus manifestaciones  se ha transformado en un cáncer que está corroyendo sin descriminación todas las partes del cuerpo social. Asaltos, secuestros, asesinatos a cualquier hora del día o de la noche, los delincuentes no muestran consideración por nadie, ni adultos ni ancianos ni mujeres ni niños,ni tampoco en clases sociales. De ahí la importancia de atender este principal reclamo de la comunidad,  sin tregua para tratar de lograr una auténtica seguridad pública, sin fisuras y sin simulaciones para establecer un clima de convivencia en el que todos podamos cumplir nuestros propósitos.
Estamos de acuerdo en que ninguna forma de violencia es aceptable en nuestra vida social y que es un imperativo que en nuestro país logremos las mejores soluciones a los graves problemas que aquejan a buena parte de los mexicanos: desnutrición, hambre, analfabetismo,desempleo, inseguridad social, atención a la salud, corrupción  y otros más. Aspiraciones que podremos lograr solo con unidad y participación, de no suceder así, estaremos corriendo el riesgo de la desestabilización social, en torno a la anarquía y violencia de tiempos superados. 
La violencia es:  el recurso a la agresión, a la ofensa, al insulto,a los golpes, a la ansiedad de adquirir poder y de aparecer como dominador sobre personas, grupos o naciones.
Diferentes clases de violencia: verbal, física, armada, social, política, Psicológica, deportiva, callejera escolar, familiar,institucionalizada.
Sus raíces: El orgullo y la envidia, la ambición de poder, la falta de educación en el hogar, la contaminación social, la limitación y el deseo de sobresalir, la ideología y el odio, la saturación de bienes materiales, el deseo de tener sin trabajar, la injusticia social, la rebeldía contra el orden establecido, la vagancia y la búsqueda de sensaciones nuevas.
Que hacer: que  los niños no vean violencia de sus padres en sus hogares, que cada uno revisemos y cambiemos nuestras actitudes diarias de violencia, en la casa, en la calle, en el trabajo,en el deporte, en la escuela, etc.
Urge: que aprendamos a reaccionar con serenidad, paciencia y tolerancia, que no busquemos prevalecer sobre los otros, que los ricos sepan compartir lo que tienen, que paguen lo justo a sus trabajadores y no cometan injusticias , influir en escuelas y universidades, para que no se predique la violencia como único medio de transformación social, que los padres respeten el derecho de sus hijos y no provoquen, con su injusticia, reacciones violentas, que los hijos no estén por horas en la computadora u otro aparato electrónico que los incite a la violencia.
Reeduquemonos todos aprendiendo a compartir, ser solidarios, respetuosos, tolerantes, aprendamos a comunicarnos con calidad y calidez busquemos realmente cambiar primero en familia y después con los demás, participemos en nuestras calles, comunidad de pueblos, barrios de Estados, Municipios o Delegaciones Políticas. de una manera conjunta con las autoridades.
Sólo así con la acción gubernamental y con nuestra participación superaremos la cultura de la violencia.