viernes, 17 de enero de 2014

Poder Ciudadano



¿Por qué un poder ciudadano?
Porque los gobiernos tanto el federal como los estatales, los partidos políticos, los congresos, el Poder Judicial, los sindicatos, los medios de comunicación, las policías, el ejército, las iglesias y la iniciativa privada toman decisiones no solo al margen, sino contrarias al interés social, ignoran y desprecian a una mayoría vulnerable que carece de instrumentos eficaces para presionar a  poderes insensibles y muchas veces corruptos, exclusivamente preocupados por atender intereses políticos, partidistas o comerciales.



¿Quien obliga a los diputados y senadores a cumplir con su representación popular? ¿Qué canales tienen los electores para exigirle a su legislador que cumpla con lo que prometió? ¿Qué armas, conductos o instrumentos tiene el hombre y la mujer, el niño y el anciano para exigirle a la burocracia oficial o legislativa que implemente estrategias para proteger a la humanidad contra el cambio climático, de la destrucción ambiental, de la mediocridad en el sistema educativo, de la explotación sexual, del maltrato en clínicas y hospitales o simplemente de la ineptitud y corrupción de los gobernantes?

El poder ciudadano debe de ser pensado como un factor que equilibre a los otros poderes de la federación y los obligue a cumplir con su misión pública fundamental. Sustentadas que les permitan exigir que los funcionarios de esas dependencias cumplan con las exigencias sociales.

Un ciudadano participativo es aquel que puede hacer propuestas específicas a favor de su país y de su entorno, a través, por ejemplo, del Poder Legislativo.

Un ciudadano vigilante es el que tiene la capacidad jurídica para demandar a una dependencia gubernamental que no cumpla con sus compromisos y obligaciones sociales, es aquel que a partir del Tribunal del Pueblo.- cuya creación se ha propuesto en países europeos - se juzgue y sanciones a los gobiernos que no cumplan con la aplicación de las garantías sociales de salud, educación y empleo; es aquel que a traves de observatorios ciudadanos y diversos ombudsman pueda presionar para combatir el narcotráfico, la inseguridad social, la discriminación de género, la pornografía infantil, la ineficacia y la corrupción en policías y dependencias gubernamentales. Un ciudadano solidario es al que se le obliga y enseña, desde los primeros años escolares, a prestar servicio social en las comunidades más necesitadas, desprotegidas y marginadas. La construcción de un ciudadano más educado, y crítico, con más facultades frente a cuestiones públicas permitirá mejorar la calidad política para hacerla más transparente y eficaz.Permitirá tener gobiernos que construyan sus agendas a mártir del eje fundamental de la justicia social, de la rendición de cuentas y el incumplimiento de los derechos y garantías sociales.

El ciudadano debe de convertirse en un cogobernante

Colaborador en la implementación de políticas públicas para dejar de ser un sujeto pasivo que sólo actúa como receptor de las decisiones, aciertos o errores de la estructura gubernamental.

Lo ideal, sería que los Consejeros Ciudadanos que existen ya en diferentes Secretarías dejara de ser un mero adorno, una mera apariencia democrática para pasar a tener facultades bien sustentadas que les permitan exigir que los funcionarios de esas dependencias cumplan con las exigencias sociales.



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