miércoles, 9 de agosto de 2017

A once meses de la Jornada Electoral

Los mexicanos vivimos los peores momentos de credibilidad en las instituciones, la clase política sin duda es la responsable de llevarnos a terrenos no deseados, y que pueden  terminar en escenarios de violencia generalizada en la que ni los poderosos y sus familias quedaran a salvo, y lo más lamentable es que los escándalos  por desvíos de fondos públicos, impunidad, falta de trasparencia, pérdida del Estado de Derecho y los probables vínculos de gobernantes, dirigentes políticos y de organizaciones sindicales, no es patrimonio de una sola fuerza política. Esta descomposición se extiende a todos los signos ideológicos, de ello dan testimonio los fallidos gobiernos del P.R.I en Veracruz, Chihuahua, y Quintana Roo, los del P.A.N en Sonora y Aguascalientes, los del P.R.D. en la Ciudad de México, Michoacán y Oaxaca, los de Morena en Tláhuac, Texcoco etc.
Con los anteriores ejemplos podemos entender que el principal problema que enfrentamos los mexicanos es a quien creerle, y para los partidos y sus candidatos es como construir una oferta política sustentable, cuando todos están envueltos en la corrupción, la impunidad y demás descalificaciones, escenario que los ciudadanos de a pie percibimos, que el pleito entre los partidos responde más a la inconformidad por el reparto del negocio de la cosa pública, que por mejorar las condiciones de vida de la sociedad.
Las coaliciones y frentes opositores responden al interés de unos por quitar a quienes están en el poder, antes que ver por los intereses de las mayorías, esencia sin duda de la buena política por hoy ausente en la mente de los políticos de cualquier signo ideológico. De la partidocracia, difícilmente podrá venir un cambio sustancial que beneficie al pueblo, ello no porque les falte visión, sino por la carga de compromisos que representa, y que en esencia son los verdaderos frenos para el combate a la corrupción, la negociación de la ley antes que aplicar el Estado de Derecho, la impunidad y la vinculación con los grupos delincuenciales y la no rendición de cuentas, ¿o acaso un candidato del P.R,I. del P.R.D, MORENA, P.T Y MOVIMIENTO CIUDADANO, se pronunciaran por una reforma que termine con los miles de comisionados en los sindicatos, cuando éstos partidos los tienen como aliados para actividades políticas, desvío de recursos, marchas, bloqueos etc, fortaleciendo siempre a liderazgos antidemocráticos enriquecidos del erario público?, la respuesta por supuesto es que no, cuando el candidato sea de buena fe, con sentido social y comprometido con el progreso, los intereses que representa se lo impiden. En consecuencia, nos encontramos en la necesidad de construir candidaturas de distintos orígenes, no sometidas a los poderes de facto, por el contrario que construyan políticas públicas de gran beneficio para los más pobres, de administrar los recursos del pueblo con eficacia ,trasparencia, honradez y rendición de cuentas, que la ley se cumpla sin distingo, que todo servidor público este obligado a la rendición de cuentas, sea de base o de confianza, ya que en la actualidad los sindicatos no permiten que los empleados de base respondan ante los órganos fiscalizadores, cuando en la práctica es el personal operativo el que aterriza los programas.
Los privilegios del poder, los partidos los conocen muy bien, por ello también se protegen de forma excelente, luego entonces, la sociedad requiere de candidatos independientes a los que se les pueda exigir el cambio de rumbo.
En escenarios como estos, ¿cuál puede ser la oferta política en la que la sociedad crea?, si las encuestas de opinión arrojan datos de la irritación que señalan como demandas sentidas LA INSEGURIDAD, LA CORRUCION, LA IMPUNIDAD Y LA NO RENDICION DE CUENTAS Y EL CRECIMIENTO DE LA ECONOMÍA, LA GENERACIÓN DE EMPLEOS, ETC. El candidato que quiera ganarse la confianza, deberá precisar como resolver cada uno de estos problemas.
El combate a la corrupción requiere un fiscal independiente, seleccionado entre los más prestigiados colegios, sin vínculos partidistas y que no intervengan en su designación ni el Presidente ni el Congreso, para evitar las cuotas partidistas que todo servidor público, por el solo hecho de serlo, esté obligado a declarar sus ingresos, eliminar los comisionados sindicales, aplicación de las auditorías permanentes en el manejo de los recursos públicos, especialmente en áreas sensibles.
Inseguridad, la población ya se cansó de discursos y paliativos, lo que realmente quiere son resultados, ello no sería difícil, si se aplican sanciones ejemplares a los altos mandos de las corporaciones policiacas coludidas con el crimen, a los titulares de los gobiernos estatales municipales, líderes políticos  que los hechos muestran que están metidos en el negocio de no combatir la inseguridad, la economía difícilmente crecerá, la violencia aumentará y el desempleo y el hambre acercará a los jóvenes a engrosar las filas del crimen.
La impunidad se combate aplicando la ley, alejarse de los acuerdos al margen de la ley, porque ello desemboca en la pérdida del estado de derecho, implica que el legislativo reforme la ley para imponer penas severas a quienes, estando obligados a cumplir con el mandato legal, quebrantan la misma.
Rendición, instrumentar políticas públicas de revisión permanente, del actuar de los servidores públicos en todos sus niveles y sancionar severamente a quien, abuse de los recursos del pueblo.
Crecimiento económico y generación de empleos, si terminamos con la corrupción, reducimos tramites y tiempo para la apertura de las fuentes de trabajo, generando confianza al inversionista nacional y extranjero, seguro que los capitales vendrán al país. 

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