miércoles, 9 de agosto de 2017

La nave va. La locura y el método.

Por Raúl Moreno Wonchee

Donald Trump era hasta hace poco (¿o lo sigue siendo?) la mayor amenaza interior al mundo libre de los últimos 70 años. A los calificativos heredados del antifascismo: racista, xenófobo y ultranacionalista, se añadieron otros de más reciente cuño: misógino y proteccionista, además de que se le ha juzgado torpe, irreflexivo y hasta ridículo, actitudes que no por personales dejan de ser muy importantes dada su condición de presidente de la superpotencia. Ah, y se le asestó el epíteto de populista a pesar de los esfuerzos de Obama por convencernos de que populista era él, no el magnate. También se le señaló como belicista, lo que se convirtió en virtud cuando retiró sus reticencias hacia la OTAN y retomó la política de sanciones contra Rusia. Seguramente es en este asunto de la guerra y la paz donde puede explicarse el repentino viraje, no de Trump, sino de sussponsors, pues obviamente no se manda solo. Porque de un día para otro lo han convertido en líder del mundo libre aunque  siga con su barbarie en ristre. Hacia nosotros, pa’no ir más lejos, mantiene su amenaza de deportaciones masivas y todos los días amaga con restringir el TLC; y aunque el muro quedó a cargo del Presupuesto gringo, sigue diciendo que hará que México lo pague para volver aún más humillante el agravio que de por sí representa su construcción. Por lo visto, la unidad nacional para hacer frente a las amenazas de Trump convocada por el presidente Peña debe mantener vigencia plena. Porque luego del fracaso europeo del magnate y dadas sus dotes para dividirnos y por consiguiente debilitarnos, pareciera que se le ha asignado poner en marcha el pentagonismo, la política del complejo militar industrial en América Latina. La voz de Shakespeare por boca de Polonio: detrás de esta locura debe haber un método.

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