Por
Cuauhtémoc Anda Gutiérrez
Este lunes 11
de agosto, a las 11 de la mañana, millones de mexicanos vimos en televisión nacional una imponente
ceremonia, celebrada en Palacio Nacional a la que asistieron el Presidente de
la República, Enrique Peña Nieto, su Gabinete legal y ampliado, los líderes del
Congreso, los presidentes de los partidos políticos del PAN, PRI, PVEM y el
PANAL, la mayoría de los Gobernadores de los Estados y en fin, una nutrida y
selecta concurrencia, con el fin de presenciar la firma del Presidente Peña en
las Leyes Secundarias sobre la Reforma Energética recientemente aprobadas por
el Congreso.
El evento corona
una difícil pugna entre las fuerzas políticas ahí representadas para concertar
lo que algunos llaman la “Madre de todas las Reformas”, la Reforma Energética y
ahora lo que atañe a sus Reformas Secundarias.
Si uno recuerda,
estas Reformas se han querido hacer desde hace años, pero la falta de mayoría
de algún partido en el Congreso impidió que se avanzara, pero el espíritu
reformador que prometió el entonces candidato Peña Nieto, al día siguiente de
su toma de posesión, el 2 de diciembre del 2012 se creó el llamado “Pacto por
México”, en el que participaron las diversas fuerzas políticas y con apoyo a
este pacto se pudieron construir las Reformas Estructurales que incluyen además
de la Energética, la de Telecomunicación, la Educativa, la Fiscal y otras.
Por cierto,
varios presidentes intentaron hacer ajustes sin poder lograrlo, dado que desde
hace dos décadas, no hay un partido político que tenga mayoría en el Congreso
para hacer cambios constitucionales, se requiere una mayoría de dos terceras
partes de los legisladores presentes, por ello era menester construir
consensos, lo que significa entrar en una negociación, en la inteligencia de
que este tipo de negociaciones suelen ser tortuosas y difíciles, pero en el
caso que nos ocupa, afortunadamente resultaron exitosas. Por lo que hay que
felicitar a esta ya histórica LXII Legislatura.
Las palabras
con que el Presidente acompañó la firma de estos importantes documentos, solo
son cinco breves párrafos que a continuación trascribimos.
En uso de las facultades que
me otorga la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, este día
promulgué las leyes secundarias de la Reforma Energética. Esta nueva
legislación representa un cambio histórico que acelerará el crecimiento
económico y el desarrollo de México, durante los próximos años.
Concluido el proceso
legislativo, hoy reafirmamos que la Reforma Energética preserva y asegura la
propiedad de la Nación sobre: PEMEX, CFE, los hidrocarburos en el subsuelo y la
renta petrolera. Además, la Reforma Energética abre la puerta a las inversiones
privadas y a la tecnología de punta; lo que permitirá incrementar la producción
de energéticos, de forma transparente, eficiente, competitiva y sustentable.
Lo más importante es que esta
transformación se traducirá en beneficios concretos para todas las familias. Al
haber más gas y a menor costo ─para generar electricidad─, así como una
mayor competencia en el sector eléctrico, gradualmente disminuirán los precios
de la luz y el gas que pagan los hogares del país.
La Reforma Energética también
es una reforma verde. Promueve el uso de combustibles más limpios, como el gas,
que es 70% menos contaminante que el combustóleo; así como la generación de
energía a partir de fuentes renovables, como el sol, el viento o la geotermia.
Con la promulgación de las
leyes secundarias de la Reforma Energética, este día culmina la fase
legislativa del importante ciclo reformador que iniciamos el 2 de diciembre de
2012. Gracias a la unidad de propósitos, en meses superamos décadas de inmovilidad.
Se han derribado barreras que impedían a México crecer de manera acelerada y
sostenida. Los cimientos están puestos. Aprovechemos esta nueva e histórica
plataforma, para seguir construyendo, entre todos, un Nuevo México.
Esta importantísima promesa hecha por
el entonces candidato y cumplida por el ahora Presidente Peña Nieto, nos obliga
a todos a cumplir con lo que nuestras distintas responsabilidades nos toca.
Algunos de los beneficios de la
Reforma Energética son: Fomentará el desarrollo económico y social de todos los
mexicanos; Se crearán 500 mil nuevos empleos formales durante el sexenio y al
2025, se habrán creado 2.5 millones; Crecerá la renta petrolera y con estos
recursos se construirán más escuelas, hospitales, carreteras; se ofrecerán
mejores servicios públicos.
Todos los mexicanos tendremos derecho
a saber cuánto se les paga a las empresas y qué beneficios aportan; El Fondo
Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo reportará por lo
menos una vez al trimestre las cantidades de dinero que transfiera a otros
fondos.
La utilización del gas natural permitirá
mejorar la calidad del aire; El uso de mejor tecnología hará posible extraer
petróleo de forma más eficiente y encontrar nuevos yacimientos en menor tiempo;
Se creará un Fideicomiso Público para Promover el Desarrollo de Proveedores y
Contratistas Nacionales de la Industria Energética, el que ofrecerá programas
de capacitación, investigación y certificación a las pequeñas y medianas
empresas nacionales relacionadas con las actividades petroleras.
Parte de la renta petrolera se
destinará a financiar la investigación científica; Se estima que la capacidad
de producción petrolera de México aumentará de 2.5 millones de barriles diarios
actuales a 3 millones al terminar el sexenio; Se estima que la capacidad de
producción de gas natural de México aumentará de 5,700 millones de pies cúbicos
diarios actuales a 8,000 millones en 2018.
Se ofrecerán programas de
capacitación, investigación y certificación a empresas mexicanas; Mediante el
Programa Nacional de Infraestructura 2014 – 2018 se invertirán 3.9 billones de
pesos en el sector energético; El Producto Interno Bruto crecerá 1 punto
porcentual en 2018 y 2 puntos en 2025; Se construirán, a lo largo del sexenio,
10 mil kilómetros de nuevos gasoductos con una inversión de más de 170 mil
millones de pesos.
En todas las reformas hay algo que
debemos de hacer. Respecto a la Reforma Educativa, sabedores de que para
combatir desde raíz la pobreza, se debe combatir primero la ignorancia y esto
se logra con mejores escuelas y sobre todo con mejores profesores. Además
Debemos dejar de ver con indolencia
que cada 10 años el censo arroje los mismos resultados, es decir, más de 5
millones de adultos analfabetas; debemos dejar de ser indolentes con nuestros
muchachos de 15 años que compiten con sus contemporáneos de otros países y
ocupen los últimos lugares. Debemos de dejar de ver con indolencia que la gente
pobre lo sea por herencia, generación tras generación, porque los niños y jóvenes,
pero sobre todo las niñas y muchachas no vayan a la escuela.
Debemos dejar de ver con indolencia
que dos terceras partes de los maestros que compiten para obtener una plaza de
docente, obtengan una calificación de: no competente, vale preguntarse: ¿qué
carambas está pasando en las escuelas normales de maestros? Debemos dejar de
ver con indolencia que los sindicatos de maestros por cualquier excusa y
pretexto, año tras año dejen a sus educandos largas temporadas sin clases, por
eso no es raro que en las pruebas que globalmente se hacen en el país los
Estados donde hay más huelgas sus alumnos ocupen siempre los últimos lugares.
Debemos dejar de ver con indolencia
que tenemos cada vez más millones de “ninis”, es decir, adolescentes y jóvenes,
hombres y mujeres que ni estudian ni trabajan ¿dónde están los padres?
La lección que nos está dando la LXII Legislatura es un clarísimo
“¡sí se puede, si se puede!”. Estos cimientos para un México nuevo a los que
alude el Presidente, debemos de aferrarnos y con ahínco marchar a su encuentro,
porque nos queda claro que ¡SÍ SE PUEDE!
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