jueves, 12 de diciembre de 2013

La disputa de los capitales.

La disputa de los capitales para invertir y crear más y mejores empleos creció de manera inusitada, como en los mejores tiempos de la revolución industrial y de la revolución científica que dieron nacimiento al capitalismo como sistema de producción y que sin duda la ciencia y la tecnología fueron determinantes junto al capital para crear los grandes polos del desarrollo mundial. Ejemplos positivos de la globalización mundial en los tiempos modernos son muchos, sin embargo destacan por señalar algunos: Los Tigres Asiáticos, como China y Singapur, Corea del sur y otros países de la región, que de vivir sus pobladores en condiciones desfavorables, hoy disfrutan de un mejor nivel de vida con bienestar social, seguridad y prosperidad; igual en América Latina, como lo fue el caso brasileño y en especial el chileno que abrió su economía  a la inversión internacional, registran avances importantes en el bienestar económico y social de sus nacionales. En México, si bien es cierto que a principios de los 90's inició la gran apertura económica y comercial con la firma del Tratado de Libre comercio con America del Norte para no quedar aislados del desarrollo mundial, cierto es que las políticas públicas  para generar mayor confianza en la inversión del capital nacional y extranjero, se han visto atrapadas por las disputas internas en las principales fuerzas políticas lo que ha generado retraso en la inversión de más y mejores empleos, grandes avances tecnológicos y un optimo mejoramiento de nuestras riquezas naturales que nos permitan dar el salto de un país subdesarrollado o modernamente llamados países emergentes a las grandes nacionales altamente desarrolladas.
Para alcanzar lo anterior se requiere instrumentar el marco jurídico acorde a la realidad mundial, combate a la inseguridad pública, la corrupción, la impunidad y la falta de transparencia en los asuntos públicos, conductas que al desaparecer de nuestra vida cotidiana el inversionista extranjero y el nacional se sentirá seguro, invertirá  sus capitales y regresará la confianza en el Gobierno de la República.
El avance democrático nos ha permitido a los mexicanos avanzar en la pluralidad para la integración de los órganos de gobierno en los niveles nacional, estatal,  municipal y federal, la participación ciudadana se afianza como la mejor forma de dirimir controversias y arribar a consensos por el bien del país y de su gente.
El pacto entre los principales partidos (PAN, PRI y PRD) fue y es uno de los grandes aciertos firmado en diciembre del 2012, por el actual gobierno, pacto que le permitió desatorar la parálisis legislativa que  se dio por falta de consensos en las reformas, por casi 15 años, y por la falta de mayorías legislativas  por que las consideraban contrarias a sus intereses.
Esperando que con las recientes reformas de tipo estructural, aprobadas gracias a los acuerdos pactados entre las principales fuerzas políticas, (menos la energética por parte del PRD), se podrán dar los cambios que el país requiere y que no se han visto, y que  tampoco, la gente de menos recursos que ya quiere sentir los beneficios que propicia el desarrollo económico y tecnológico, binomio indispensable para alcanzar mayores niveles de bienestar para la población.
Deseamos que con el nuevo marco jurídico de éstas reformas que tantos conflictos han causado, los congresos locales los aprueben y se puedan instrumentar para combatir de fondo el lacerante problema de la corrupción, combatir la impunidad, y seguir  terminando con los privilegios de los liderazgos de aquellos que se dicen promotores de organizaciones sociales, sindicales, empresariales y de todo tipo, sancionar severamente a los órganos de procuración de justicia, no hacer al menos estas acciones fundamentales de nada servirán discursos y no se generaría  confianza que se requiere al interior y al exterior, para que los actores mundiales volteen su mirada a México y éste pueda aprovechar los grandes beneficios que la inversión trae.
Un gobierno responsable, comprometido con las garantías de su pueblo pero insertado en este mundo globalizado, requiere de una gran transformación, de mover a México para alcanzar su desarrollo, terminar con el hambre, fomentar el desarrollo regional, revisar la producción del campo, de las fábricas y talleres pero sobre todo de cambiar paradigmas, de convencer para vencer resistencias al cambio y seguramente de cambiar actitudes de los principales actores históricos de la nación.

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