El principio de no intervención y el de autodeterminación son correlativos. Lejos de excluirse se complementan.
¿Qué quiere decir autodeterminación? Quiere decir el derecho de alguien, persona o nación, a determinar su destino por sí mismo, a gobernarse por sí mismo y a señalarse su propio rumbo en la vida y en la historia. Corresponde este principio al anterior. Los dos se completan. Una nación soberana, independiente, no puede permitir que extraños intervengan en sus asuntos interiores. Y al mismo tiempo tiene que ejercer el derecho de darse a sí mismo su propio gobierno, su propio rumbo, su propia estructura económica, social y política, sin intervención de otros, sin interferencia ajena. Este es el principio de autodeterminación.
Cada quien se debe determinar por sí mismo. Este principio es pariente del otro, los dos parten de la misma realidad y tienen el mismo objetivo fundamental de lograr la óptima independencia de un país, el desarrollo de sus facultades conforme a su propia historia, a su propia geografía, a su propia idiosincracia nacional, a su propia política, el juego de sus propias fuerzas.
Este principio es también muy importante porque representa el respeto al genio, al carácter de cada país. Y en un mundo donde todavía abundan las tendencias a la dominación de unos países por otros, en un mundo en que luchan grandes fuerzas, algunas de las cuales pretenden constituirse en directores onnímodas de la historia y sugieren que la mayoría de los países deben subordinarse a la experiencia, al estilo y a los objetivos de otros países deben subordinarse a la experiencia, al estilo y a los objetivos de otros países, la observancia del principio de autodeterminación es vital para todas las naciones.
Cuando México dice que ha encontrado su propio camino quiere decir que ha encontrado el camino que se deriva de su propia historia, de su propia experiencia, de su propia condición. Existen principios internacionales de observancia para todos los pueblos, principios generales con los cuáles todos los países pueden estar de acuerdo. Los principios de libertad, democracia y justicia social, por ejemplo. Estos principios son universales. Existen también teorías de carácter universal que tienen una sustancia que puede ser válida para todos los países; pero la forma, el sentido especial, la manera, el ritmo, con que cada país puede acceder a estos principios, alcanzar esos propósitos, no pueden ser dictados jamás desde fuera de un país. .
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